El año 2007 tuvo lugar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, Brasil. Entonces, un 70% de los latinoamericanos se consideraba católico, la Iglesia gozaba de amplia confianza, pero se comenzaban a ver los efectos de la escasez de vocaciones sacerdotales. Desde entonces han pasado casi 15 años y el panorama eclesial latinoamericano ha tenido una gran transformación. Este artículo aporta datos y claves de interpretación para comprender la realidad religiosa del continente.

El deseo de reavivar el impulso de Aparecida ha unido a la Iglesia Latinoamericana en una inédita Asamblea Eclesial, vivida desde el 21 de noviembre en Ciudad de México y que lleva el lema “Todos somos discípulos misioneros en salida”. Esta fue una verdadera experiencia de sinodalidad, de escucha y de discernimiento que impulsa a la Iglesia de la región a abrir nuevos caminos misioneros. 

Estudiar la posición social que la mujer ejerció durante la Edad Media permitirá entender que los procesos humanos son dinámicos y no estáticos, que hay períodos de sombras evidentes, pero también de luces muy resplandecientes. Permitirá también comprender el inmenso rol civilizatorio que esta tuvo en una sociedad que aún se tilda de oscura y de negación de su elemento femenino. La Edad Media fue una época rica y diversa, un mosaico de muchos colores, y algunos de ellos fueron muy vibrantes y cruciales.

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Desde sus muchos años de experiencia en el Instituto Católico de Migración de la Conferencia Episcopal de Chile (INCAMI) y en la actualidad como editor del periódico Presenza, Nello Gargiulo ha mirado de cerca al mundo migratorio latinoamericano. En esta columna, vuelve sobre esta realidad intentando ampliar la perspectiva del problema y proponiendo miradas y acciones.
El desafío de ofrecer una educación integral a lo largo del territorio compromete a diferentes actores sociales, estatales y también religiosos: la formación no requiere solo de infraestructura, logística y recursos, es necesario relevar la dimensión valórica y su rol en la cohesión social.
A principios de enero, muchas personas y familias abrieron las puertas de sus casas —a veces, por primera vez en años— para compartir y conversar con 1.450 jóvenes universitarios desplegados desde la región de Coquimbo hasta la región de Aysén. La Pastoral de la Pontificia Universidad Católica de Chile organizó estas misiones y trabajos con una sola motivación: compartir la esperanza de Cristo resucitado, generar vínculos, y apoyar en demandas concretas en territorios con escasos recursos y presencia pastoral.
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