Vademécum con definiciones extraídas de las Encíclicas Antropológicas de S.S. Juan Pablo II:

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Prólogo para los usuarios de este Vademécum:

Comentando las catorce encíclicas escritas por el Papa Juan Pablo II a lo largo de su extenso pontificado, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, proponía un intento de clasificación de estos documentos tan importantes, diciendo que se pueden agrupar en encíclicas trinitarias (Redemptor hominis, Dives in misericordia y Dominum et vivificantem), sociales (Laborem excercens, Sollicitudo rei socialis, Centesimus annus), eclesiológicas (Slavorum apostoli, Redemptoris missio y Ult unum sint, a la que habría que sumar Ecclesia de Eucharistia y también Redemptoris mater) y por último, decía el Cardenal Ratzinger: "tenemos tres grandes textos doctrinales que pueden situarse en el ámbito antropológico: Veritatis splendor (1993), Evangelium vitae (1995) y Fides et ratio (1998)" (1).

Recogiendo esta propuesta de clasificación, hemos querido presentar la así llamada "enseñanza antropólogica" de Juan Pablo II contenida en estas tres encíclicas antes señaladas, haciéndola más accesible a todo aquel que quiera profundizar en el Magisterio de este Gran Papa. Y está es la razón de ser del trabajo (= libro, volumen, vademécum...) que ahora ponemos en tus manos. Se trata de un instrumento bibliográfico elaborado a manera de vademécum, es decir, como un libro de consulta donde, de manera rápida y muy sencilla puedes encontrar los textos de Juan Pablo II en las encíclicas que el Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, ha denominado "antropológicas" y que contienen los temas y aspectos más importantes que el Papa Wojtyla desarrolló sobre el ser humano, su dignidad y vocación, y con todo aquello que se relacione con su realización plena.

Hemos elegido los temas más relevantes del magisterio de Juan Pablo II que tienen que ver directamente con el hombre, limitándonos a los documentos ya indicados por la propuesta de Ratzinger. Estos temas aparecen ordenados por orden alfabético, para hacer más fácil su búsqueda y posterior consulta. Así, en cada tema, (indicadopor la respectiva voz o palabra) se recoge el contenido que sobre el particular ha explicado el Papa Juan Pablo II en cada una de las encíclicas "antropológicas". Como podrás apreciar, cuestiones perennes como el amor, la santidad, el pecado, la redención y otras, aparecen desarrolladas junto con otras temáticas muy actuales, como por ejemplo el aborto, la mujer, el relativismo, el cientificismo y muchos puntos sumamente importantes. Siendo nuestra fuente las referidas encíclicas pontificias —y por tanto documentos pastorales, no tratados sistemáticos—, es hasta cierto punto inevitable que dos temas distintos se hallen dentro de un mismo párrafo, y por lo tanto, que se repitan algunos textos en dos voces o palabras distintas. Optamos por esta repetición para dar una presentación más completa y clara de la enseñanza de Juan Pablo II en cada tema propuesto.

Al elaborar este vademécum, y a medida que iba concretándose, surgía en nuestro interior la impresión de escuchar a Juan Pablo II hablándonos las mismas cosas que a lo largo de sus más de veinticinco años de pontificado (1978 — 2005) nos había enseñado. Y ésta es también nuestra más profunda expectativa. Nos ilusiona mucho pensar que cuando leas o consultes estas páginas, tú también puedas escuchar en tu interior la poderosa voz de Juan Pablo II proclamando la verdad sobre Jesús, la verdad sobre la Iglesia y, de manera muy especial, la verdad sobre el hombre, y que, como nosotros, oigas nuevamente al Papa Wojtyla quien, a través de su magisterio, sigue diciéndole al mundo aquello que proclamó en el Jubileo de la Redención de 1984: "¡Vale la pena ser hombre, porque tú, Jesucristo, te has hecho hombre!".

OTOÑO 2009 - AÑO XIV

En portada: Virgen de Guadalupe. Cristóbal de Villalpando, siglo XVII-XVIII. Oleo sobre tela (200 por 135 cms). Convento de la Natividad de María Coatepec, Ixtapaluca (Estado de México).

  • CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
    a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la remisión de la excomunión de los cuatro Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre
  • LA RESURRECCIÓN FÍSICA DE JESUCRISTO
    Discurso de Pablo VI
  • EVOLUCIÓN DE LOS SERES VIVOS Y FE CRISTIANA
    Giuseppe De Rosa
  • ¿EXISTE EL DILEMA MERCADO O ESTADO?
    Miguel A. Martínez Echevarría
  • Psicología con alma
    EL ROL DE LOS ABUELOS EN EL DESARROLLO AFECTIVO DE LOS NIÑOS
    Tony Anatrella

Destacamos en Notas

  • LOS DERECHOS HUMANOS EN EL MAGISTERIO DE BENEDICTO XVI
    Cardenal Tarcisio Bertone
  • LA IGLESIA Y LAS UNIVERSIDADES CATÓLICAS
    Jean-Louis Bruguès

PRIMAVERA 2008 - AÑO XVI

En portada: Alexander Solzhenitsyn, quien falleció a los 90 años el 3 de agosto pasado.

  • Navidad
    TIEMPO DE GRACIA
    Santa Teresita del Niño Jesús

Destacamos en Notas

  • A 70 años de su fundación
    ORIGENES DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE LAS CONDES
  • Entrevista a Leopoldo Prieto L.C.
    EL HOMBRE Y EL ANIMAL: LO COMUN Y LO DIFERENTE

Música

  • LAS SUITES PARA VIOLONCHELO DE BACH
    Fernando Martínez Guzmán

PRIMAVERA 2008 - AÑO XVI

En portada: índice de los libros del Antiguo Testamento de la Biblia carolingia, llamada «Biblia de Rado». Francia, s. IX.

  • TIEMPOS DE CRISIS Y DESARROLLO INTEGRAL
    Francisco Rosende / Cardenal Jorge María Mejía / Rafael Rubio de Urquía /Pedro Morandé
  • Secularización y escatología moderna
    LA ERA DEL ESPÍRITU
    Massimo Borghesi

Destacamos en Libros

  • Luis Fernando Figari
    FORMACIÓN Y MISIÓN
    por Jaime Antúnez Aldunate
  • Giandomenico Mucci
    LOS CATÓLICOS EN LA ATMÓSFERA DEL RELATIVISMO
    por Carlos Ignacio Massini

INVIERNO 2008 - AÑO XIII

En portada: Mark Rothko, «Violet, Black, Orange, Yellow on White and Red». Óleo sobre tela, 1949.

  • Cardenal Alfonso López Trujillo
    HOMENAJE Y RECUERDO DE UN GRAN DEFENSOR DE LA FAMILIA

 

  • FORO EN TORNO A LA ENCÍCLICA SPE SALVI:

LA PALABRA “ESPERANZA” DESAPARECE DEL LÉXICO. LA LIBERTAD GUARDA ESTRUCTURALMENTE LA FORMA DE LA ESPERA
Pedro Morandé Court 

LA REALIDAD DE LA ESPERANZA
Juan de Dios Vial Larraín

QUIEN TIENE ESPERANZA, VIVE DE OTRA MANERA
Monseñor Andrés Arteaga

  • Arte y antropología
    MARK ROTHKO: UN PINTOR BAJO EL UMBRAL DE LA LUZ
    Antonio Spadaro
  • Psicología con alma
    SOBRE EL SENTIDO DE LA MELANCOLÍA
    Romano Guardini
  • Luz del Alma
    DIEGO DE VELÁZQUEZ, Y LA «TEOLOGÍA DE LA PINTURA»
  • Escenario Internacional
    MÁS ALLÁ DE LA OPERACIÓN JAQUE
    Iván Garzón Vallejo

Destacamos en Libros

  • Samuel Fernández
    JESÚS. LOS ORÍGENES DEL CRISTIANISMO
    por Juan de Dios Vial Correa
  • Guzmán Carriquiry - Lídice Gómez
    REENCUENTRO DE LAS LENGUAS ESPAÑOLA Y PORTUGUESA
    por Patricio Bernedo

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"Les ruego y les pido de todo corazón: ¡Den marcha atrás!" , le habría escrito León XIV al superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, en una carta en la que también le advirtió que "desgarrar la túnica inconsútil (sin costuras) de Cristo es un pecado de extrema gravedad" 1 . Hagamos un breve recuento de esta controversia que abrió el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991) hace ya más de cincuenta años. Se dice que Pablo VI no autorizó la misa tridentina solicitada por Lefebvre por temor a contravenir el Concilio Vaticano II en momentos en que se estaba recién desplegando. Luego, bajo el pontificado de Juan Pablo II, se produjeron las primeras ordenaciones episcopales (1988) que obligaron a la excomunión de cuatro obispos lefebvristas (dos de los cuales asistieron a la reciente ceremonia masiva en Écône, Suiza). El entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, estuvo a punto de conseguir un acuerdo que autorizaba la misa en latín y reconocía los sacramentos impartidos por los sacerdotes de la Fraternidad, pero Lefebvre no se avino a firmar el preámbulo doctrinal que reconocía la autoridad del Concilio. La controversia en torno al canon 25 de "Lumen gentium" fue el verdadero escollo: Aunque los obispos aisladamente no gozan del privilegio de la infalibilidad, sin embargo, cuando incluso dispersos por el mundo, pero en comunión entre sí y con el sucesor de Pedro, enseñan cuál es la fe y la moral auténticas, si están de acuerdo en mantener una opinión como definitiva, entonces proclaman infaliblemente la enseñanza de Cristo 2 . Lefebvre nunca reconoció el carácter inspirado y por ende autoritativo de la reforma conciliar. El cardenal Ratzinger (luego Benedicto XVI) siempre adoptó una actitud abierta y comprensiva hacia el tradicionalismo católico, tanto por razones políticas (evitar la radicalización de los sectores conservadores) cuanto por razones teológicas. En su alocución a los obispos de Chile, pronunciada con ocasión de su visita al país en 1988 3 , Ratzinger se preguntaba por el desafío que representaba monseñor Lefebvre. A su juicio, el lefebvrismo encuentra tres puntos de apoyo en las fisuras abiertas tras el Concilio. El primero es la pérdida del sentido de lo sagrado en la liturgia y la tendencia a identificar el verdadero culto exclusivamente con el amor fraterno, desplazando el centro de gravedad desde la consagración eucarística hacia la vida en comunidad y la oración común. El segundo es la interpretación del Concilio como una ruptura con la Tradición, en lugar de comprenderlo "como parte de la entera y única Tradición". Progresistas y conservadores coinciden en que el Concilio rompió con la Tradición, unos para celebrarla, otros para lamentarla, pero una interpretación justa del Concilio debería basarse en una hermenéutica delicada y precisa de la ruptura y de la continuidad. El Concilio no alteró ni un ápice la sustancia de la Fe ni la fidelidad a la Iglesia santa, pero tampoco es una mera reiteración de lo dicho. El tercero es el debilitamiento de la convicción acerca de la unicidad de la verdad, que termina por erosionar el impulso misionero al considerar a todas las religiones igualmente verdaderas. En "Summorum pontificum" (2007), Benedicto XVI declaró que la misa tridentina nunca había sido abolida y concedió a cualquier sacerdote la posibilidad de celebrarla sin necesidad de autorización episcopal. Al mismo tiempo, levantó las excomuniones de los obispos rebeldes en un esfuerzo por relajar las tensiones litúrgicas (y tal vez como una manera de detener el crecimiento sostenido de la Fraternidad en esos años). Con motivo del Año de la Misericordia (2015), el Papa Francisco concedió a los sacerdotes de la Fraternidad la facultad de absolver de manera válida y lícita los pecados (primero de forma excepcional y luego indefinidamente), y posteriormente reconoció también la validez sacramental de los matrimonios que efectuaran. Pero en Traditionis custodes (2021) restringió severamente la misa tridentina, prohibió que se hicieran en las iglesias parroquiales o que pudieran celebrarlas sacerdotes recién ordenados, y exigió que los obispos las autorizaran en lugares y con los oficiantes permitidos 4 . Durante este año, la Fraternidad ha vuelto a ordenar cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio, bajo pretexto de que son indispensables para la orden sacerdotal. La respuesta vaticana ha sido la más severa: excomunión "latae sententiae" (ya pronunciada, es decir, que no requiere juicio previo) para los obispos implicados, ilicitud de los sacramentos impartidos por sacerdotes de la orden e invalidez en el caso de los sacramentos de penitencia y matrimonio, y excomunión simple para los fieles que adhieran (no para quienes asistan a una misa tridentina, pero que en su fuero interno permanezcan adheridos a la autoridad pontifical). La Fraternidad se define como una orden sacerdotal. "El fin de la Fraternidad es el sacerdocio y todo lo que se relacione con él y únicamente lo que le concierne, es decir, tal como Nuestro Señor Jesucristo lo quiso cuando dijo: 'Haced esto en memoria mía'" 5 . La defensa del estatuto y las prerrogativas sacerdotales y la concentración casi exclusiva en el culto eucarístico han sido desde el comienzo su motivación principal. La Fraternidad cuenta con un buen número de sacerdotes (733) y de seminaristas (264) y en los últimos cincuenta años este número ha crecido sostenidamente a pesar de las intervenciones papales, sea en severidad o benevolencia. Sorprende el carácter marcadamente europeo de la Fraternidad, pues un tercio de sus sacerdotes son franceses, y con suizos y alemanes se hace la mitad, aunque también se advierte un buen reclutamiento norteamericano (sobre todo por la vitalidad que está mostrando el seminario de Dillwyn). Su influencia en el continente latinoamericano es escasa, algunos argentinos (donde tienen el noviciado de La Reja), un pequeño priorato en Chile y casi nada más, porque una buena parte de los adherentes brasileños ha retornado a la comunión con el Papa. ¿Por qué el tradicionalismo católico no se asienta tan bien en suelo latinoamericano y los ecos de esta controversia nos parecen tan lejanos? Se pueden intentar varias explicaciones. La primera es que el catolicismo latinoamericano nunca fue profundamente tridentino. El tradicionalismo nace como la defensa específica de un catolicismo centrado en una liturgia solemne, el uso del latín, la exacerbación de la iglesia presbiteral, la teología escolástica y un sentido fuerte de la exclusividad institucional (fuera de la Iglesia no hay verdad ni salvación posible). Pero este modelo eclesiológico nunca penetró de manera homogénea en América Latina, donde el catolicismo ha sido más popular, mariano y devocional que doctrinal o institucional. Muy pocos han experimentado la misa —y menos aún en latín— como el centro de su identidad religiosa. El tradicionalismo europeo suele apoyarse en una memoria litúrgica muy poderosa que se remonta a la era de las catedrales y en el recuerdo vivo de un orden religioso perdido que los franceses han llamado la "civilización parroquial": la parroquia llena, las vocaciones abundantes y la escuela católica. Nada de esto hubo entre nosotros, salvo y apenas en las élites sociales. El tradicionalismo católico es marcadamente una religiosidad aristocrática incubada en colegios y universidades confesionales y en pequeños círculos intelectuales vinculados con el cultivo de las humanidades clásicas y de las ciencias jurídicas que conservan —como dice Yves Congar— una eclesiología dominada por una visión jurídica de la Iglesia como "societas inaequalis et hierarchica" 6 y que en cuanto "societas perfecta" se ofrece como modelo del conjunto de las relaciones sociales. La crítica del modernismo que está tomada de la famosa encíclica "Pascendi dominici gregis" de Pío X (1907) consiste en esto, en la incomodidad que despiertan las relaciones entre personas libres e iguales entre sí. Todo debe organizarse jerárquicamente, unos mandan y otros obedecen; de lo contrario, se cae en el desorden de la increencia y del pecado. Pío X escribió muchas veces que sin autoridad la fe se perdía irremediablemente, y algo de razón tiene, pero ¿cuál puede ser la calidad de una fe que no se ha elegido libremente? La controversia en torno a la libertad religiosa reconocida en el Concilio tiene este origen. Por otra parte, el tradicionalismo suele exigir mucho refinamiento cultural y, además de un sentido particular de la continuidad histórica, requiere una fuerte dosis de apreciación estética y una teología explícita concordante. También en este sentido es una religiosidad de élites. Debe considerarse asimismo que el tradicionalismo aparece como una religión de minorías intensivas en medio de un panorama amplio y profundo de secularización de masas. El tradicionalismo no suele prosperar donde el catolicismo todavía conserva una amplia presencia cultural y más bien florece cuando el catolicismo se ha vuelto una opción minoritaria y altamente reflexiva. Ser un católico tradicional implica una elección consciente, una identidad fuerte, en ocasiones agresivamente contracultural, y una práctica intensa que requiere tiempo y dedicación. Digamos, por último, que el catolicismo latinoamericano ha sido históricamente muy ultramontano, es decir, muy leal a la sede pontificia, un catolicismo conformista, decía Paul Johnson en su monumental "Historia del Cristianismo", que dedica apenas dos páginas a los quinientos años de catolicismo en América Latina como algo que no ha producido ninguna novedad de la que valga la pena escribir. Esta fidelidad papal se consolidó durante el siglo XIX y buena parte del XX y apenas ha vacilado en las últimas décadas. En suelo europeo, en cambio, ha existido una tradición intelectual y eclesial mucho más propensa a discutir, polemizar e incluso resistir decisiones romanas. El tradicionalismo necesita una élite religiosa, una memoria litúrgica y una disposición a resistir la autoridad eclesiástica. América Latina ha poseído algo de la primera, la segunda de forma débil y la tercera casi nunca. Notas [ 1 ] León XIV; Carta del Santo Padre al reverendo padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. 29 de junio de 2026. [ 2 ] Concilio Ecuménico Vaticano II; Constituciones, Decretos, Declaraciones . Edición promovida por la Conferencia Episcopal española. Biblioteca de Autores Cristianos, 2022, p. 54. [ 3 ] Ratzinger, Joseph; "Alocución a los obispos de Chile: unidad en la tradición de la fe". Humanitas, Cuaderno n°20, diciembre 2008. [ 4 ] García-Huidobro, Joaquín; " Traditionis custodes : Francisco ante una decisión difícil". Humanitas n°98, año XCVIII, 2021, pp. 638-647. [ 5 ] Estatutos de la FSSPX. [ 6 ] Congar, Yves-Marie; Le Concile de Vatican II . Les Éditions du Cerf, París, 1984.
A continuación presentamos un compilado de las diversas actividades realizadas por la Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana UC entre mayo y julio de 2026.
Reflexiones del conversatorio "Desafíos de la IA", dentro del Seminario Comunicaciones e Iglesia que se realizó en la Pontificia Universidad Católica de Chile los días 27 y 28 de julio de 2026.
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