Monseñor Eduardo Pironio fue cardenal de la Iglesia en Argentina y considerado por san Óscar Romero como uno de los “padres de la Iglesia latinoamericana”. Sus elaboraciones teológicas han sido ubicadas dentro de una de las cuatro ramas de la Teología de la Liberación, denominada por Juan Carlos Scannone “Teología de la Liberación desde la Praxis Pastoral”, basada en la doctrina social de la iglesia. Fue prefecto de Vida Consagrada y presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, asistió al Concilio Vaticano II y a los cónclaves de 1978, y fue precursor de las jornadas mundiales de la juventud. Fue declarado siervo de Dios por el Papa Benedicto XVI en el año 2006 y reconocido venerable a principios de 2022; el pasado 8 de noviembre fue aprobado el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido a su intercesión, por lo que será beatificado el próximo 16 de diciembre.

El Vaticano prepara el Congreso "Hombre-mujer, imagen de Dios. Por una antropología de las vocaciones", que se celebrará el próximo marzo.

Las autoridades de Nicaragua informaron el 18 de octubre sobre la liberación de doce sacerdotes tras alegar supuestas negociaciones con autoridades de la Santa Sede. El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó al día siguiente que se había pedido a la Santa Sede que acogiera a los sacerdotes recién liberados, pero no brindó detalles sobre la negociación con el gobierno de Daniel Ortega.

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El presente artículo corresponde a la traducción al español de la tercera parte de la conferencia titulada "C'è un volto femminile della cura?", disponible en Marcheselli, Maurizio (ed.); "Cos'è l'essere umano da necessitare cura?" (cf. Sal 8,5). Atti del Convegno annuale della Facoltà Teologica dell'Emilia Romagna, 15-16 marzo 2022. Bologna, 2023. Agradecemos tanto a la autora como a la Universidad Emilia Romagna por permitir esta publicación.
Depositarios de un acervo espiritual riquísimo, el del Santo Obispo de Hipona, y de una historia que hunde sus raíces en la Colonia, los agustinos de Chile son una presencia viva en la Iglesia, y hoy, como ayer, las profundas y paternales orientaciones que el Santo Padre León XIV les transmitiera siendo Prior General de la Orden tienen plena vigencia como hoja de ruta.
En el contexto chileno, marcado por el miedo a la delincuencia y la demanda de dureza punitiva, apelar a la clemencia puede operar como una virtud política que no plantea proteger al delincuente, sino cuidar a la misma justicia, preservándola de derivar en crueldad institucional e impidiendo que el castigo se transforme en un fin en sí mismo.
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