En su Mensaje de Pascua el Papa recordó que el Resucitado es el único que puede hacer rodar la piedra de la guerra y de las crisis humanitarias y abrir el camino de la vida. También rezó por las víctimas y los niños de Israel, Palestina y Ucrania, pidió el intercambio de rehenes y el alto el fuego en la Franja de Gaza. Asimismo oró por Siria, el Líbano, Haití, el pueblo Rohingyá y los países africanos en dificultades. Y subrayó que con frecuencia el don de la vida es despreciado por el hombre.

Este año por primera vez fue el Papa Francisco quien escribió las meditaciones para el Vía Crucis: una conversación cara a cara con Cristo, compuesta de reflexiones, interrogantes, introspecciones, confesiones e invocaciones. Una larga oración íntima que, en el Año de la Oración, preludio del Jubileo, deja hablar al corazón humano.

Una de las grandes noticias de este primer semestre fue la pronta canonización de Carlo Acutis, el joven “influencer de Dios” que falleció recién en 2006 y ya se le han reconocido dos milagros. Mucha resonancia también han tenido los documentos pontificios, especialmente los que abordan el tema de la inteligencia artificial, y la declaración Dignitas infinita, que sigue dando pie a reflexiones y maneras de aterrizar la defensa de la dignidad humana. La realidad de desplazados y refugiados está siendo abordada desde diferentes frentes en los que la Iglesia suele tener un rol de ayuda muy concreto. Como es habitual, el Papa Francisco ha realizado diversas visitas pastorales mientras se apronta para el jubileo ordinario del próximo año. Todos estos temas y más se pueden profundizar a través de los links.

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En esta nueva columna, Nello Gargiulo reflexiona sobre la necesidad de abordar la problemática migratoria involucrando a todos los actores sociales y estatales que pueden aportar en la materia, ya sea por su trabajo directo con la realidad de los extranjeros avecindados en Chile, o por el rol formativo, fiscalizador o financiero que realizan en miras al desarrollo del país. El ejemplo de lo realizado por monseñor Scalabrini hace un par de siglos, puede iluminar las decisiones de hoy.
A través de una cena fraterna, la Universidad Católica buscó resignificar la celebración navideña, poniendo en el centro el acompañamiento, la conversación y el encuentro humano. Vecinos de la Casa Central que necesitan compañía fueron los protagonistas de esta instancia.
El sacerdote sirio Fadi Najjar visitó Chile para dar a conocer la dura realidad que vive su comunidad en Alepo: una ciudad marcada por catorce años de guerra, por la pobreza que afecta al 90% de la población y por la incertidumbre política que aún impide la reconstrucción. Conmovido, pidió a los chilenos no olvidar a Siria y sostener con oración y ayuda a quienes hoy luchan por sobrevivir, en una visita organizada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
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