El computador es un producto tecnológico complejo y no se le puede entender como una máquina cualquiera. Por un lado, en sí misma puede ser considerada como un artefacto que ejecuta determinados procesos electrónicos a gran velocidad; pero, por otro lado, es también un instrumento o medio de comunicación, una ventana al mundo del “ciberespacio”, un universo casi ilimitado de posibilidades dependiendo del programa o software que se está ejecutando. Esta segunda aproximación al computador, así como al software, es la que reclama una atenta reflexión. 

La secta que analizaremos es considerada peligrosa por su enorme poder económico, por su capacidad de infiltrar los ámbitos que podrían estimarse más alertas a sus actividades, por la naturaleza de sus métodos de reclutamiento de la juventud, sus famosos “bombardeos del amor”) y por la destrucción de los vínculos de los jóvenes adeptos con sus familias. 

Un elemento necesario para enfrentar el desafío de las sectas es conocer su historia y doctrina. Es difícil encontrar en el mundo contemporáneo, dentro del ámbito de las sectas y nuevos movimientos religiosos, una iglesia pseudo-cristiana fundada sobre bases más inverosímiles que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son conocidos como “mormones”. 

Para poner de relieve la posición de la Iglesia y la enseñanza del Magisterio con respecto al problema de los cultos satánicos desarrollaré el tema en los siguientes puntos: la novedad del culto cristiano; la realidad de Satanás y sus insidias contra los hombres; los ritos satánicos en el juicio de la Iglesia; y posibles consecuencias de la participación en ritos satánicos. 

Alternativas para un entendimiento e integración

Últimas Publicaciones

No podía ser más oportuna la encíclica Fratelli tutti –largamente comentada en este número de Humanitas– para nuestro país, falto como está de amistad social y de aprecio por la política. Francisco observa las fracturas de la amistad social en la desigualdad y en la inmigración –que definen las periferias sociales– en la doble figura del menesteroso y del forastero que se recoge en la exigencia del amor al prójimo del buen samaritano.
Como arquitecto, como historiador y como monje se esmeró en ordenar el espacio y concederle belleza a imitación del Creador.
El año 2020 qué recién pasó, vio partir, en estrecha secuencia de meses, a tres grandes figuras que sea por lo que tienen en común cómo por lo distinto, hablan en conjunto con elocuencia al país que somos, en el momento en el cual vivimos. Desde luego por lo que atañe a nuestra responsabilidad en el presente, si con San Alberto Hurtado pensamos que “una nación, más que por sus fronteras, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua o sus tradiciones, es una misión a cumplir; es futuro.”
Revistas
Cuadernos
Reseñas
Suscripción
Palabra del Papa
Diario Financiero