La derrota del comunismo es indudablemente uno de los grandes temas del siglo XX. Es decisivo preguntarse cómo ocurrió eso. En todo caso, la verdadera victoria contra el comunismo sólo podrá verse dentro de algunas décadas. 

Creo, sinceramente, que de esto se trata en la coyuntura actual, de la verificación existencial de los bienes culturales que han dado sentido a nuestra historia. ¿Y cuáles son los lugares propios de esta verificación existencial? La familia, la escuela, la universidad, el trabajo, las comunidades y movimientos eclesiales, las obras. En otras palabras, cualquier lugar en que es necesario tomar una decisión para la existencia y asumir una responsabilidad compartida sobre ella. 

La secta que analizaremos es considerada peligrosa por su enorme poder económico, por su capacidad de infiltrar los ámbitos que podrían estimarse más alertas a sus actividades, por la naturaleza de sus métodos de reclutamiento de la juventud, sus famosos “bombardeos del amor”) y por la destrucción de los vínculos de los jóvenes adeptos con sus familias. 

El computador es un producto tecnológico complejo y no se le puede entender como una máquina cualquiera. Por un lado, en sí misma puede ser considerada como un artefacto que ejecuta determinados procesos electrónicos a gran velocidad; pero, por otro lado, es también un instrumento o medio de comunicación, una ventana al mundo del “ciberespacio”, un universo casi ilimitado de posibilidades dependiendo del programa o software que se está ejecutando. Esta segunda aproximación al computador, así como al software, es la que reclama una atenta reflexión. 

Para poner de relieve la posición de la Iglesia y la enseñanza del Magisterio con respecto al problema de los cultos satánicos desarrollaré el tema en los siguientes puntos: la novedad del culto cristiano; la realidad de Satanás y sus insidias contra los hombres; los ritos satánicos en el juicio de la Iglesia; y posibles consecuencias de la participación en ritos satánicos. 

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En esta nueva columna, Nello Gargiulo reflexiona sobre la necesidad de abordar la problemática migratoria involucrando a todos los actores sociales y estatales que pueden aportar en la materia, ya sea por su trabajo directo con la realidad de los extranjeros avecindados en Chile, o por el rol formativo, fiscalizador o financiero que realizan en miras al desarrollo del país. El ejemplo de lo realizado por monseñor Scalabrini hace un par de siglos, puede iluminar las decisiones de hoy.
A través de una cena fraterna, la Universidad Católica buscó resignificar la celebración navideña, poniendo en el centro el acompañamiento, la conversación y el encuentro humano. Vecinos de la Casa Central que necesitan compañía fueron los protagonistas de esta instancia.
El sacerdote sirio Fadi Najjar visitó Chile para dar a conocer la dura realidad que vive su comunidad en Alepo: una ciudad marcada por catorce años de guerra, por la pobreza que afecta al 90% de la población y por la incertidumbre política que aún impide la reconstrucción. Conmovido, pidió a los chilenos no olvidar a Siria y sostener con oración y ayuda a quienes hoy luchan por sobrevivir, en una visita organizada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
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