El sábado 2 de agosto de este 2025 falleció Mauro Matthei OSB, una de las figuras más significativas de la vida monástica en Chile. Una persona de reconocida erudición, políglota, que realizó un gran aporte en el campo de la historia, la cultura y la espiritualidad benedictina. Recogiendo los testimonios que Matthei le fue confidenciando durante sus 39 años de amistad, el autor nos relata los hitos más importantes de su vida.

El padre Mauro Matthei –Eduardo en el mundo– nació en Osorno el 10 de abril de 1929. Su papá, Eduardo Matthei, era un conocido farmacéutico de la ciudad, de origen germano y de religión luterana, y su madre, Alice María von Puttkammer, era una enfermera alemana, católica, que había conocido a Eduardo en uno de los viajes que él había realizado a la patria de sus ancestros.

Formado en la fe católica junto a sus tres hermanas, vivió su niñez en su ciudad natal en un ambiente que él siempre recordó como modélico, dado el testimonio de amor que vio en sus padres, quienes pese a una gran diferencia de edad –Eduardo era 20 años mayor que Alice–, construyeron una familia ejemplar.

Sus estudios los cursó primero en el Colegio Alemán de Osorno y luego en el internado Barros Arana de Santiago. Allí conoció el mundo de las letras, motivo por el cual, cuando llegó el momento de optar por la vida universitaria, decidió ingresar a la carrera de Castellano en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde recibió una formación privilegiada, destacando sus estudios de latín y las letras hispanoamericanas.

Siendo estudiante de dicha universidad, conoció el monasterio benedictino de Las Condes, gracias a la invitación de un amigo para hacer un retiro espiritual. Fue tal su impacto por la vida monástica, que hasta entonces no conocía, que, al tiempo, y muy poco antes de finalizar su carrera universitaria, optó por ingresar como postulante en el monasterio, siendo la primera vocación chilena que recibían los monjes alemanes de la Archiabadía de Beuron, quienes habían llegado a Chile en 1949 como continuadores de la fundación francesa de Solesmes. Su ingresó quedó registrado el 31 de marzo de 1951, muy próximo a cumplir los 22 años.

La oposición familiar por aquella decisión fue grande, en particular de su padre, quien no solo no comprendía el llamado vocacional, sino que, además, solo le pedía que terminara sus estudios. En cuanto a su madre, al enterarse de la noticia, le confesó un secreto que llevaba guardado: en Alemania, cuando se casó con Eduardo, le pidió al Señor que le fuera bien en su matrimonio y le ofreció, si así lo disponía, uno de sus hijos para el sacerdocio. Ella nunca comentó esta promesa, y cuando su hijo le habló de su vocación religiosa, lloró porque se dio cuenta de que el Señor le estaba recordando su ofrecimiento.

No fue fácil la adaptación inicial al monasterio, pese a que hablaba alemán y dominaba el latín. Siempre recordaba la crisis vocacional que sufrió en la primera semana y que casi lo llevó a desistir de su camino; sin embargo, perseveró gracias al apoyo que recibió de sus formadores. Con el paso de los días, pudo comprender que se trataba de una dificultad inicial y que pronto lo superaría, tal como finalmente ocurrió. En este contexto, siempre recordó en forma especial la cercanía espiritual del padre Pablo Gordan, a quien consideraba su primer maestro, y del propio prior, el padre Odón Haggenmüller.

Tras el postulantado y noviciado, hizo su primera profesión el 21 dediciembre de 1952, continuando luego sus estudios de Filosofía en el propiomonasterio. Más tarde, en 1954 fue enviado a la Archiabadía de Beuron,junto al río Danubio, para continuar sus estudios de Teología, los que finalizótres años más tarde. El 27 de julio de 1957 fue ordenado sacerdote porel obispo de Friburgo, monseñor Hermann Josef Schaüfele.

Entonces fue enviado a Roma para continuar estudios en el PontificioAteneo de San Anselmo, donde estuvo durante todo el año 1959, y trasdicha estancia fue enviado de regreso a Las Condes, donde se integró paracumplir diversos oficios.

Durante la década de 1960, el padre Mauro comenzó a destacar porsus intereses intelectuales y académicos, teniendo dos líneas muy marcadas.La primera en historia y espiritualidad monástica y la segundasobre historia de la Iglesia en Hispanoamérica, temasque reflejaban la completa formación recibidaen su vida universitaria y en su larga estancia enEuropa. Como él siempre recordaba, la bibliotecade la Archiabadía de Beuron fue una verdaderauniversidad, donde descubrió obras que le animarona incursionar, por ejemplo, en la historia de lasmisiones en América.

En cuanto a la historia monástica y la patrística,también sus estudios en Beuron y Roma lo marcaron,sumando a su formación latina los estudios griegos y hebreos, que le posibilitaronmás tarde incursionar en importantes traducciones como, porejemplo, las Instituciones Cenobíticas de Juan Casiano. Además, enseñó por años estas materias a los jóvenes del monasterio.

Fue activo colaborador en revistas como Studia Monastica, Cuadernos Monásticos –escribió un artículo sobre los Apotegmas en el primer númerode la revista en 1966–, Yermo y Erbe und Auftrag, esta última a cargo de su maestro, el padre Gordan, quien había regresado a Beuron.

AN Mauro Matthei 01"Tras el Concilio Vaticano II fue profesor de Historia de la Iglesia en Hispanoamérica en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile y publicó sus celebradas Cartas e Informes de Misioneros Jesuitas extranjeros en Hispanoamérica, en tres volúmenes, donde recogía sus investigaciones y traducciones realizadas en la biblioteca de Beuron. Años más tarde, en 1997 y 2001, junto a su discípulo Rodrigo Moreno Jeria, publicó los dos últimos volúmenes de la colección. 

En 1974 fue enviado por el entonces padre prior Eduardo Lagos a Viña del Mar para procurar el traslado de la comunidad benedictina de Chorrillos hacia un nuevo emplazamiento que permitiera la continuidad canónica de la fundación originaria de Samos, establecida en 1920. Dicho traslado se concretó finalmente en 1977 con la aprobación canónica del monasterio de San Benito de Lliu-Lliu, siendo el padre Mauro su primer superior hasta 1980. 

A comienzos de la década de 1990 se traslada a la parroquia San Benito de Viña del Mar, para colaborar con el último benedictino que habitaba la antigua fundación, el padre Aldo Álvarez. Dicha parroquia fue finalmente entregada al Obispado de Valparaíso en 1996. Además, en esos años el padre Mauro continuó colaborando en Lliu-Lliu y realizaba docencia en el Seminario Pontificio San Rafael en Lo Vásquez, diócesis de Valparaíso, donde impartía cursos de Historia de la Iglesia en Chile e Hispanoamérica.

En 1995 regresa a Santiago y comienza a colaborar activamente como director espiritual del Movimiento Apostólico Manquehue, y posteriormente se reincorpora plenamente a la comunidad de Las Condes, donde trabajó intensamente en la formación de jóvenes con sus cursos de historia monástica, y con la atención espiritual y confesiones a todo el que lo requería en la portería del monasterio. 

Pese al avance de su edad, siguió colaborando en diversas revistas como Humanitas, y el periódico digital PortaLuz. Asimismo, continuó con sus investigaciones, cuyas numerosas publicaciones dan cuenta de un trabajo muy fructífero, que lo ha llevado a ser reconocido como uno de los más importantes historiadores de la Iglesia en Chile. 

Como él señalaba, vivió con mucha felicidad su vocación monástica, que supo conciliar con una profunda vocación eclesial e intelectual, que ha servido de modelo para muchos. 

Hasta un año antes de su enfermedad, y ya con 92 años, continuaba trabajando en la atención espiritual y sacramental en todo momento. 

Como él señalaba, tomó con mucha humildad el relevo que significó la muerte del padre Ángel Graf en el 2007, quien tanto bien había hecho a todos los que llegaban al monasterio en busca del sacramento de la confesión. El padre Mauro fue un buen sucesor. 

Con 96 años y tras 74 años de vida monástica, finalmente partió a la casa del Padre el sábado 2 de agosto de 2025. 

 

EL LEGADO DE MAURO MATTHEI EN HUMANITAS 

- Evocando a Dom Pedro Subercaseaux O.S.B.” (Humanitas 19) 

- La Beatificación de Pío IX y Juan XXIII” (Humanitas 21) 

- 25 años del pontificado de Juan Pablo II” (Humanitas 31) 

- Jerusalén, Atenas y Roma. Ciudades Símbolo de la Cultura Cristiana” (Humanitas 35) 

- Vocación a la santidad y quehacer político” (Humanitas 37) 

- Paradójica vitalidad del papado” (Humanitas 39) 

- Iglesia de Cristo: identidad o acomodamiento” (Humanitas 41) 

- Aproximaciones a Hildegarda de Bingen (1098-1179)” (Humanitas 42) 

- Paradigmas políticos del Bicentenario” (Humanitas 53) 

- Coloquios místicos sobre el sacerdocio en la persecución” (Humanitas 58) 

- Acerca de la Santidad en la Historia de Chile” (Humanitas 59) 

- Evocación del primer obispo de Santiago de Chile” (Humanitas 64) 

- Los ángeles caídos en la historia de la salvación” (Humanitas 65) 

- Juana Ross de Edwards entre el ‘Manifiesto Comunista’ (1848) y la Encíclica Rerum novarum (1891)” (Humanitas 74) 

- Reseña de su libro Benedictus montes amabat(Mauro Matthei, 2017), por Verónica Griffin (Humanitas 89) 

 

 

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