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Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra catequesis de hoy hace referencia al Evangelio de san Lucas, del que provienen los 3 himnos diarios de la Liturgia de todos los días: el Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis, y que nos muestra a Jesús en una atmósfera de oración. Jesús, sobre todo, es el orante. En cada paso de su vida, el Espíritu Santo lo guía en su actuar. Antes de tomar decisiones importantes, Jesús ora, dialoga con el Padre.

Este Evangelio también nos relata la petición de uno de los discípulos que suplica a Jesús que les enseñe a orar. Jesús les muestra con qué palabras y qué sentimientos deben tener para dirigirse a Dios. Lo hace enseñándoles el Padrenuestro, las actitudes que el creyente debe tener cuando ora, que son la perseverancia y la confianza.

La perseverancia en la oración, porque aunque a veces pareciera que Dios no nos escucha, sin embargo no es así, porque ninguna oración queda desatendida. A la perseverancia se une la confianza, confianza puesta en Dios, porque Él es un Padre bueno y nunca olvida a sus hijos que sufren. La oración cambia la realidad, y nos cambia también a nosotros. Es, ya desde ahora, la victoria sobre la soledad y la desesperación; un camino que nos lleva a Dios, nuestro Padre, que espera todo y a todos con los brazos abiertos.

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Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos dé la gracia de entender que la oración conmueve el corazón de Dios, Padre compasivo, que nos ama y nos da su Espíritu Santo; y que la Virgen Santa nos ayude a ser hombres y mujeres de oración, y a confiar en la bondad del Señor que siempre nos escucha. Muchas gracias.


Fuente: Vaticano

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