La educación no se limita a la transmisión de conocimientos de un maestro a un alumno.

La educación católica latinoamericana tiene que pensar cómo evangelizar a los ricos y a los pobres, a las culturas urbanas y rurales, a los pueblos originarios, entre otros, de tal forma que, aunque no se desconozca la riqueza de cada manifestación cultural, se tiendan puentes que permitan hablar al menos de culturas cristianas abiertas a los otros, o sea, signadas por la fidelidad a la verdad (no a “su” verdad) y al ejercicio de la caridad en comunión. Todo lo otro es secularismo, inmanentismo y fragmentación interna de la propia Iglesia.

Pienso que las universidades católicas tienen actualmente la particular oportunidad de prestar un servicio a la sociedad manteniendo viva su tradición sapiencial, reflejándola en la amplitud de la mirada con que logren juzgar la realidad social y cultural de sus respectivos países y en la solidaridad intergeneracional que logre suscitar entre profesores y estudiantes que reconocen como un don el aprendizaje recíproco. 

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En esta nueva columna, Nello Gargiulo reflexiona sobre la necesidad de abordar la problemática migratoria involucrando a todos los actores sociales y estatales que pueden aportar en la materia, ya sea por su trabajo directo con la realidad de los extranjeros avecindados en Chile, o por el rol formativo, fiscalizador o financiero que realizan en miras al desarrollo del país. El ejemplo de lo realizado por monseñor Scalabrini hace un par de siglos, puede iluminar las decisiones de hoy.
A través de una cena fraterna, la Universidad Católica buscó resignificar la celebración navideña, poniendo en el centro el acompañamiento, la conversación y el encuentro humano. Vecinos de la Casa Central que necesitan compañía fueron los protagonistas de esta instancia.
El sacerdote sirio Fadi Najjar visitó Chile para dar a conocer la dura realidad que vive su comunidad en Alepo: una ciudad marcada por catorce años de guerra, por la pobreza que afecta al 90% de la población y por la incertidumbre política que aún impide la reconstrucción. Conmovido, pidió a los chilenos no olvidar a Siria y sostener con oración y ayuda a quienes hoy luchan por sobrevivir, en una visita organizada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
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