Al final de estas páginas trataré de justificar cómo a partir del dogma de la Inmaculada surge una figura de María que tiene la fuerza y el arrastre de un modelo actual para cualquier cristiano que quiere vivir profundamente su vida.

León Bloy (1846 - 1917) es una personalidad desconcertante. Algunos críticos lo asimilan a Nietzsche, Rimbaud y Dostoievski, porque previno la devastación de una sociedad estructurada sobre el anuncio de la “muerte de Dios”. Hoy, al celebrarse 150 años de su nacimiento y 80 de su muerte, tanto en Francia como en el resto de Europa se asiste al retorno de Bloy; sus obras más representativas son reeditadas y discutidas. Pero se tiene la impresión de que el “verdadero” Bloy permanece desconocido. Se destacan aspectos secundarios de su obra y no se apunta al fondo de su inspiración. El presente artículo busca analizar el “alma” de esa obra y resaltar sus trazos fundamentales Algunos de ellos revelan en Bloy a un “profeta” perteneciente a la “familia espiritual” de Péguy, Claudel y Bernanos.

Toda la ciudad y el campo son medios para que el hombre ascienda a Dios. A pesar de sus debilidades, el espacio humanizado puede ser un lugar santo que acoja la vida de los hombres, templos vivos de Dios. Al amparar la vida de tantas personas el espacio más vulgar se ennoblece y en esencia es bueno, digno de ser amado.

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En esta nueva columna, Nello Gargiulo reflexiona sobre la necesidad de abordar la problemática migratoria involucrando a todos los actores sociales y estatales que pueden aportar en la materia, ya sea por su trabajo directo con la realidad de los extranjeros avecindados en Chile, o por el rol formativo, fiscalizador o financiero que realizan en miras al desarrollo del país. El ejemplo de lo realizado por monseñor Scalabrini hace un par de siglos, puede iluminar las decisiones de hoy.
A través de una cena fraterna, la Universidad Católica buscó resignificar la celebración navideña, poniendo en el centro el acompañamiento, la conversación y el encuentro humano. Vecinos de la Casa Central que necesitan compañía fueron los protagonistas de esta instancia.
El sacerdote sirio Fadi Najjar visitó Chile para dar a conocer la dura realidad que vive su comunidad en Alepo: una ciudad marcada por catorce años de guerra, por la pobreza que afecta al 90% de la población y por la incertidumbre política que aún impide la reconstrucción. Conmovido, pidió a los chilenos no olvidar a Siria y sostener con oración y ayuda a quienes hoy luchan por sobrevivir, en una visita organizada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
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