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Cada año en el mes de julio, el Santuario de la Virgen del Carmen en el poblado de La Tirana, se convierte como en un imán que atrae a miles de peregrinos.

Son ya varias centurias que la aridez de la pampa se llena de música, color, oración, canto y baile, todo lo cual expresa aquella profunda espiritualidad arraigada en los creyentes de este norte chileno.

Desde ciudades y pueblos, pampas y quebradas salen hombres, mujeres, adultos, niños, jóvenes, familias enteras, comunidades de Bailes Religiosos, en un gran éxodo de fe, es como dice Aparecida: “un pueblo de Dios en camino. Donde el creyente celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de tantos hermanos, cami-nando juntos hacia Dios que los espera... la decisión de partir, hacia el santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada es un encuentro de amor”.

El creyente del norte espera estos días, con antelación se prepara, tiene una necesidad imperiosa de subir con una acción de gracias, con la súplica confiada, sus proyectos, alegrías y penas, para depositar su mirada sobre aquella imagen bendita que simboliza la ternura y cercanía de Dios. En este encuentro de amor, la fe del creyente se ve fortalecida en este diálogo de amor donde el alma respira y se llena de la certeza de saberse querido por Dios y por la Virgen, todo lo cual le anima a continuar con una renovada esperanza.

En el Santuario de la Virgen de La Tirana, “muchos peregrinos toman decisiones que marcan sus vidas. Esas paredes contienen muchas historias de conversión, de perdón, de dones recibidos”, ahí entonces, en medio de la arena y a la sombra de algunos tamarugos que todavía sobreviven, se continúa realizando lo que narra el “relato fundante” de toda esta tradición: todo aquel que ha oído hablar del Señor, de su misericordia, del amor infinito de María, es cautivado de tal manera que es imposible no querer seguir su evangelio con la esperanza de la vida eterna que se nos ofrece.

El 18 de enero del 2018, el Papa Francisco, visitará Iquique, deseoso de encontrarse con todos los creyentes que en el Santuario de La Tirana, viven y expresan su fe de tan singular manera. La visita del sucesor de Pedro a estas tierras es una gran bendición y una oportunidad más para poner de manifiesto que la espiritualidad popular como dijo el Papa Benedicto es: “el preciosos tesoro de la Iglesia católica en América Latina” la cual refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer.

Esperamos que el Santo Padre, con su enseñanza y bendición confirme la fe de todo este pueblo que cada año junto a la Virgen, la querida Chinita del Carmen, renueva su adhesión al Señor y a su Iglesia.

Agradezco a REVISTA HUMANITAS, la posibilidad de hacer llegar a Ud. algo de la historia de la devoción a la Virgen en La Tirana y su influencia en toda la religiosidad de este norte de Chile, en este trabajo realizado por el Equipo de Gestión Museo de la vivencia religiosa del Norte Grande.


+GUILLERMO P. VERA SOTO, Obispo de Iquique


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