El Papa Francisco realizó un viaje histórico al país de Asia central, que recibió por primera vez a un Pontífice. Pronunció cinco discursos a lo largo de tres días en Ulán Bator, y se reunió con las autoridades civiles, eclesiásticas y religiosas y presidió la celebración de una misa. En estas ocasiones, reafirmó su llamamiento a la paz y habló de la responsabilidad de las religiones en la pacificación de los conflictos y de la importancia de la coherencia en el testimonio.

Francisco animó a la pequeña comunidad católica a no temer su pequeñez e indicó el mejor camino de todos: la cruz de Cristo; al fin y al cabo, todos somos "nómadas de Dios", peregrinos en busca de felicidad sedientos de amor. Y sólo la fe cristiana es la respuesta, dijo.

Destacan dos momentos especiales de este viaje pontificio: el encuentro del Papa en el interior de un "ger", la vivienda tradicional de los pueblos nómadas, con la señora Tsetsege, madre de once hijos, quien encontró una imagen de la Virgen en un vertedero. El 8 de diciembre del 2022, la estatua de la Virgen María, "Madre del Cielo", fue entronizada en la catedral de Ulán Bator y bendecida por el Santo Padre durante su encuentro con los obispos y personas consagradas.

Otro momento significativo fue al final de la misa en el gimnasio de la capital, cuando el Papa Francisco tomó de la mano a los obispos emérito y al actual de Hong Kong para enviar un caluroso saludo al "noble pueblo chino".

Ahora el Pontífice regresa a casa con la "misión cumplida", haciendo historia al convertirse en el primer Papa que visita Mongolia.

Fuente: Vatican News

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