“Necesitamos re-animar la economía”, fue el mensaje del Papa Francisco al convocar a jóvenes economistas, emprendedores y emprendedoras de todo el mundo a un evento titulado “La economía de Francisco”, en referencia al santo de Asís, el que tuvo lugar entre el 19 y el 21 de noviembre.

La iniciativa se llevó a cabo tras la invitación del Papa el 1 de mayo de 2019, con motivo de la fiesta de San José Obrero, donde planteó la urgencia de corregir los modelos de crecimiento para poder “garantizar el respeto del medio ambiente, la acogida de la vida, el cuidado de la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores, los derechos de las generaciones futuras” (ver mensaje del Papa del 11 de mayo de 2019).

La cita estaba prevista del 26 al 28 de marzo de 2020 en Asís, ciudad “símbolo y mensaje de un humanismo de fraternidad”, pero a causa de la pandemia de Covid19 se pospuso para noviembre en modalidad virtual, con transmisiones en directo y conexiones streaming.

El 21 de noviembre culminaron los encuentros virtuales, en el que participaron miles de jóvenes economistas, emprendedores y mujeres de negocios provenientes de 120 países.

Para el Papa Francisco este “encuentro virtual en Asís no es un punto de llegada sino el puntapié inicial de un proceso que estamos invitados a vivir como vocación, como cultura y como pacto”. Así lo manifestó en un Video Mensaje dirigido a los jóvenes participantes el día 21 de noviembre. 

Valentina Alarcón, chilena participante del evento, en su caso en el área de “Vocación y Lucro” (tema del tercer y último encuentro), escribe en Humanitas algunos aspectos centrales del evento. (Ver artículo)

 

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No podía ser más oportuna la encíclica Fratelli tutti –largamente comentada en este número de Humanitas– para nuestro país, falto como está de amistad social y de aprecio por la política. Francisco observa las fracturas de la amistad social en la desigualdad y en la inmigración –que definen las periferias sociales– en la doble figura del menesteroso y del forastero que se recoge en la exigencia del amor al prójimo del buen samaritano.
Como arquitecto, como historiador y como monje se esmeró en ordenar el espacio y concederle belleza a imitación del Creador.
El año 2020 qué recién pasó, vio partir, en estrecha secuencia de meses, a tres grandes figuras que sea por lo que tienen en común cómo por lo distinto, hablan en conjunto con elocuencia al país que somos, en el momento en el cual vivimos. Desde luego por lo que atañe a nuestra responsabilidad en el presente, si con San Alberto Hurtado pensamos que “una nación, más que por sus fronteras, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua o sus tradiciones, es una misión a cumplir; es futuro.”
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