Concepción, julio de 2014

Argumentos por los que siempre y bajo cualquier circunstancia es necesario, justo y mejor respetar la vida desde el momento de la concepción.

 Carta Pastoral a los creyentes y no creyentes de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción y de la Diócesis de Osorno, julio de 2014.

 

1. INTRODUCCIÓN

En nuestro país ha comenzado una discusión acerca de la posibilidad de aprobar una ley que despenalice el aborto en tres casos: cuando el embarazo pone en riesgo la salud o la vida de la madre, cuando el embarazo es fruto de una violación o cuando el neoconcebido viene con graves malformaciones “incompatibles con la vida”. He querido abordar este tema en esta carta dirigida a creyentes y no creyentes con la finalidad de aportar al debate en cuestión e intentar mostrar lo innecesario que resulta aprobar una ley de este tipo y lo perjudicial que será para el país.

Soy consciente que es un asunto que exige ser tratado con mucha delicadeza dado que hay personas que sufren por la situación en la que se encuentran, ya sea porque se han realizado un aborto y han quedado marcadas para el resto de sus días, ya sea porque tienen un embarazo complejo. Dichas mujeres requieren apoyo y ayuda por parte de sus familias y la sociedad, por cierto, sin embargo el drama en que viven no puede obstaculizar una reflexión orientada al bien de la nación y de los involucrados, la madre y el hijo.

En muchas partes del mundo el debate se inició con los casos dramáticos ya expuestos, sin embargo una gran mayoría terminaron aprobando una ley que permite el aborto sin más. ¿Es eso que lo que queremos para Chile? ¿Es el modo como se solucionan los problemas que efectivamente viven algunas mujeres? ¿Esta ley que se pretende aprobar es respetuosa del más débil, del que no puede defenderse? ¿Acaso el drama en el que se encuentra una mujer puede esconder el hecho que se está cuestionando la vida de un ser humano en su inicio, tal como lo fuimos cada uno de nosotros? Estas y otras reflexiones son las que están contenidas en este documento que lo escribo pensando en el bien de Chile y en el cuidado de su patrimonio más precioso, el respeto por la vida humana, y el anhelo de verdad, de justicia y de fraternidad.

Descargue aquí el PDF de la Carta Pastoral para seguir leyendo.

 

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