¡Hermanos y hermanas!

Es con gran alegría que saludo hoy a Su Santidad Tawadros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos, y la ilustre delegación que la acompaña.

Su Santidad Tawadros ha aceptado mi invitación de venir a Roma para celebrar conmigo el 50º aniversario del histórico encuentro entre el Papa San Pablo VI y el Papa Shenouda III, en 1973. Se trataba del primer encuentro entre un Obispo de Roma y un Patriarca de la Iglesia copta ortodoxa, que culminó con la firma de una memorable declaración cristológica común, exactamente el 10 de mayo. En memoria de este evento, Su Santidad Tawadros vino a visitarme por primera vez el 10 de mayo de hace diez años, pocos meses después de su elección y de la mía, y propuso celebrar cada 10 de mayo la “Jornada de la amistad copto-católico” que desde ese momento celebramos todos los años.

¡Nos llamamos por teléfono, nos mandamos los saludos, y seguimos siendo buenos hermanos, no nos hemos peleado!

Querido amigo y hermano Tawadros, le doy las gracias por haber aceptado mi invitación a este doble aniversario, y rezo para que la luz del Espíritu Santo ilumine su visita a Roma, los importantes encuentros que tendrá aquí, y en particular nuestras conversaciones personales. Le doy las gracias de corazón por su compromiso en la creciente amistad entre la Iglesia copta ortodoxa y la Iglesia católica.

Santidad, queridos obispos y amigos todos, junto a vosotros imploro a Dios Omnipotente, por la intercesión de los santos y mártires de la Iglesia copta, para que nos ayude a crecer en la comunión, un único y santo vínculo de fe, de esperanza y de amor cristiano. Y hablando de mártires de la Iglesia copta, que son también nuestros, quiero recordar los mártires en la playa libia, que fueron martirizados hace unos años.

Pido a todos los presentes que recen a Dios para que bendiga la visita a Roma del Papa Tawadros y proteja a toda la Iglesia copta ortodoxa. ¡Que esta visita pueda acercarnos más rápidamente al bendito día cuando seremos una solo cosa en Cristo! Gracias.


Fuente: Vaticano

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