Luego de dos años de restricciones debido a la pandemia, las celebraciones pascuales de este año se vivieron como una gran primavera de la fe, con el retorno de cientos de peregrinos.

El Jueves Santo estuvo marcado por la celebración de la Última Cena en la cárcel de Civitavecchia. El lavado de pies fue realizado por el Papa a doce reclusos, nueve hombres y tres mujeres de diferentes edades y nacionalidades. El Pontífice pronunció una homilía sobre el servicio y el perdón.

El Vía Crucis del viernes se celebró en el Coliseo y las meditaciones fueron confiadas a familias con experiencias diferentes, entre ellas, familias adoptivas, ucranianas y rusas, familias migrantes, con hijos con discapacidad.

La Noche Santa del sábado el Santo Padre presidió en la Basílica de San Pedro, la celebración de la Vigilia Pascual en la cual después de bendecir el fuego nuevo, proclamar la Palabra, bautizar a un grupo de catecúmenos, recordó a toda la Iglesia que, “un cristianismo que busca al Señor entre los vestigios del pasado y lo encierra en el sepulcro de la costumbre es un cristianismo sin Pascua”.

Finalmente, el Domingo de Resurrección la Misa de Pascua fue celebrada en la Plaza de San Pedro ante unos 100 mil fieles. Luego, dirigiéndose al mundo entero en su tradicional Mensaje de Pascua, Francisco recordó la guerra en Ucrania, a los países atormentados por largos conflictos y violencia y afectados por tensiones sociales y dramáticas crisis humanitarias. Entre ellos rogó por América Latina, "Que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que han visto empeorar sus condiciones sociales".

Ver las celebraciones de Semana Santa presididas por el Santo Padre Francisco.

Últimas Publicaciones

El presente artículo corresponde a la traducción al español de la tercera parte de la conferencia titulada "C'è un volto femminile della cura?", disponible en Marcheselli, Maurizio (ed.); "Cos'è l'essere umano da necessitare cura?" (cf. Sal 8,5). Atti del Convegno annuale della Facoltà Teologica dell'Emilia Romagna, 15-16 marzo 2022. Bologna, 2023. Agradecemos tanto a la autora como a la Universidad Emilia Romagna por permitir esta publicación.
Depositarios de un acervo espiritual riquísimo, el del Santo Obispo de Hipona, y de una historia que hunde sus raíces en la Colonia, los agustinos de Chile son una presencia viva en la Iglesia, y hoy, como ayer, las profundas y paternales orientaciones que el Santo Padre León XIV les transmitiera siendo Prior General de la Orden tienen plena vigencia como hoja de ruta.
En el contexto chileno, marcado por el miedo a la delincuencia y la demanda de dureza punitiva, apelar a la clemencia puede operar como una virtud política que no plantea proteger al delincuente, sino cuidar a la misma justicia, preservándola de derivar en crueldad institucional e impidiendo que el castigo se transforme en un fin en sí mismo.
Revistas
Cuadernos
Reseñas
Suscripción
Palabra del Papa
Diario Financiero