Luego de dos años de restricciones debido a la pandemia, las celebraciones pascuales de este año se vivieron como una gran primavera de la fe, con el retorno de cientos de peregrinos.

El Jueves Santo estuvo marcado por la celebración de la Última Cena en la cárcel de Civitavecchia. El lavado de pies fue realizado por el Papa a doce reclusos, nueve hombres y tres mujeres de diferentes edades y nacionalidades. El Pontífice pronunció una homilía sobre el servicio y el perdón.

El Vía Crucis del viernes se celebró en el Coliseo y las meditaciones fueron confiadas a familias con experiencias diferentes, entre ellas, familias adoptivas, ucranianas y rusas, familias migrantes, con hijos con discapacidad.

La Noche Santa del sábado el Santo Padre presidió en la Basílica de San Pedro, la celebración de la Vigilia Pascual en la cual después de bendecir el fuego nuevo, proclamar la Palabra, bautizar a un grupo de catecúmenos, recordó a toda la Iglesia que, “un cristianismo que busca al Señor entre los vestigios del pasado y lo encierra en el sepulcro de la costumbre es un cristianismo sin Pascua”.

Finalmente, el Domingo de Resurrección la Misa de Pascua fue celebrada en la Plaza de San Pedro ante unos 100 mil fieles. Luego, dirigiéndose al mundo entero en su tradicional Mensaje de Pascua, Francisco recordó la guerra en Ucrania, a los países atormentados por largos conflictos y violencia y afectados por tensiones sociales y dramáticas crisis humanitarias. Entre ellos rogó por América Latina, "Que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que han visto empeorar sus condiciones sociales".

Ver las celebraciones de Semana Santa presididas por el Santo Padre Francisco.

Últimas Publicaciones

Este martes 17 de marzo, en el auditorio de la Pastoral UC, se llevó a cabo el panel de conversación “Cuando Dios se vuelve viral. Rosalía y la búsqueda de la luz”, para explorar cómo un fenómeno cultural —como el álbum LUX de esta cantante española— puede abrir conversaciones sobre fe, búsqueda espiritual y experiencia religiosa en la era digital.
Desde sus muchos años de experiencia en el Instituto Católico de Migración de la Conferencia Episcopal de Chile (INCAMI) y en la actualidad como editor del periódico Presenza, Nello Gargiulo ha mirado de cerca al mundo migratorio latinoamericano. En esta columna, vuelve sobre esta realidad intentando ampliar la perspectiva del problema y proponiendo miradas y acciones.
El desafío de ofrecer una educación integral a lo largo del territorio compromete a diferentes actores sociales, estatales y también religiosos: la formación no requiere solo de infraestructura, logística y recursos, es necesario relevar la dimensión valórica y su rol en la cohesión social.
Revistas
Cuadernos
Reseñas
Suscripción
Palabra del Papa
Diario Financiero