Al encuentro “La Economía de Francisco” que tuvo lugar en Asís entre el 22 y 24 de septiembre, hay que considerarlo no solamente como un evento que ocurrió una vez o que se postergó dos veces, sino como un proceso. En el caso de Chile, hubo una comunidad de personas de distintas generaciones que, cuando se lanzó la iniciativa inicial, se reunió para preparar y repensar la economía. Este artículo recoge la experiencia e impresiones de los cuatro participantes chilenos.

El camino hacia la Economía de Francisco –“The Economy of Francesco” (EoF)– fue un tiempo de preparación personal y comunitario de casi tres años. Comienza por acoger la invitación que realizó el Papa Francisco a través de su carta enviada durante el 2019 a jóvenes y “jóvenes de alma” (más de 35 años) economistas, empresarios, emprendedores y/o changemakers de todo el mundo, creyentes, no creyentes, y de diversas espiritualidades que se sintieron interpelados. Fueron más de mil participantes.

El llamado tiene un carácter de reflexión y acción tanto personal como comunitaria, lo que provocó que hubo diversas instancias de formación y niveles de preparación en distintos contextos locales y globales. 

Durante el 2020 fue sumamente activa y rica la preparación para el territorio nacional, durante el cual los seleccionados compartieron el Hub como la comunidad de Asís Chile. Valentina Alarcón junto a otros dos jóvenes, prepararon la metodología de ese año para avanzar en un desarrollo personal y comunitario. Se inspiraron en tres partes de la invitación del Papa: “miren a San Francisco y su vida”; la Encíclica Laudato si’ y la exhortación apostólica Christus Vivit. Fueron instancias de reflexión en torno a diferentes aspectos de la vida de San Francisco, muy nutritivas desde el punto de vista espiritual, orientadas a fortalecer la fe y a inspirar a seguir en este camino de darle una nueva alma a la economía. Junto con ello, existieron espacios de conversación acerca de temáticas contingentes y que están relacionadas con el espíritu de la EoF, tales como el equilibrio entre vocación y el lucro, “Día del sobregiro de la Tierra” en Chile y el Mundo, la paz y el bien común, vida y estilo de vida, y caminos de fraternidad, teniendo en este último la guía de Nello Gargiulo. Esta metodología buscó crear un espacio de encuentro y confianza para la escucha y el diálogo intergeneracional, interdisciplinario e intercultural como preparación chilena al evento online de Asís 2020.

EoF 22 a 24 sept

El trabajo se organizó en torno a doce “aldeas” temáticas en las que cada participante podía inscribirse según su motivación. Estas están inspiradas por dos palabras que generalmente se presentan y/o encuentran en tensión: Finanzas y humanidad, Negocios en transición; CO2 de las desigualdades; Agricultura y justicia; Energía y pobreza; Mujeres para Economía; Negocios y paz; Vida y estilos de vida; Trabajo y cuidado; Políticas para la felicidad; Administración y don; Vocación y lucro.

Por otra parte, en el año 2020 y 2021, se invitó a todos quienes formaban parte de la EoF, a integrarse a la Escuela EoF, Escuela de verano EoF y/o al Taller de capacitación para emprendedores. 

A nivel global, desde los inicios hubo instancias ricas y variadas. Una manera en que se estimuló el encuentro considerando el desafío de la pandemia, el cambio de fecha, la diversidad y complejidad de la riqueza del desarrollo humano y la economía, y los intereses de los jóvenes, fue la propuesta de doce “aldeas” temáticas en las que cada participante podía inscribirse según su motivación. Estas están inspiradas por dos palabras que generalmente se presentan y/o encuentran en tensión: Finanzas y humanidad, Negocios en transición; CO2 de las desigualdades; Agricultura y justicia; Energía y pobreza; Mujeres para Economía; Negocios y paz; Vida y estilos de vida; Trabajo y cuidado; Políticas para la felicidad; Administración y don; Vocación y lucro. 

En cuanto a los eventos online del 2020 y 2021, existieron entusiastas encuentros con quienes ya llevan trabajando en las distintas temáticas económicas y para el desarrollo integral humano desde distintas perspectivas con algún grado de inclusión, sostenible y al servicio de los más pobres, como por ejemplo Jeffrey Sachs, Hellen Alford, Muhammad Yunus, Luigino Bruni, Stefano Zamagni; Vandana Shiva, Alessandra Smerilli, Kate Raworth, entre otros. En el evento 2021, se comienzan a presentar algunas de las nuevas o renovadas investigaciones y teorías que surgen de estas nuevas relaciones en EoF en conjunto con proyectos.

Otras de las iniciativas de preparación a nivel global, han sido los eventos “Living The Economy of Francesco”, propuestas inspiradas en la vida de EoF. Se trata de iniciativas organizadas a nivel regional o local (de forma presencial o en línea) en forma de talleres, laboratorios, seminarios de estudio, conferencias, mesas redondas, llamadas a la acción y mucho más. 

“Este ejercicio de encontrarse más allá de todas las legítimas diferencias es el paso fundamental para cualquier transformación que ayude a la gestación de una nueva mentalidad cultural y, por tanto, económica, política y social”, Papa Francisco.

Las bases de esta nueva economía

Lo interesante de la “Economía de Francisco”, aunque quizás algunos intentan ignorarlo, es que la iniciativa la toma el Papa, que es la cabeza de la Iglesia Católica, y por ende se fundamenta en principios cristianos para entender al ser humano, a la sociedad y al planeta en conjunto. 

Los principios cristianos siempre ponen a la persona en el centro y al medioambiente como creación de Dios. Y es por eso por lo que la nueva “Economía de Francisco”, inspirada en estos principios, cuida el medioambiente por amor, porque es obra de Dios. Y, de alguna manera, la ordena también, eso, aunque parezca redundante, es incluyéndolos a todos: a los ricos y a los pobres, a las grandes empresas y a las pequeñas empresas. La nueva economía los incluye a todos y no excluye a nadie.

Otro elemento identitario y diferenciador en las bases de EoF es la fuente e inspiración en San Francisco y su relación con el Creador y la creación y sus modos de vivir las relaciones; así mismo y de igual relevancia, es la acentuación del lugar: Asís. Este es lugar de vida y camino del santo, y símbolo por excelencia de encuentro hacia la colaboración y paz en la historia.

Complementariamente, otra pista son los vínculos y las relaciones en torno a la búsqueda de una “cultura del encuentro”, como lo mencionaba Bergoglio ya en el 2016. La potencia del encuentro y las relaciones interpersonales que se generan, la oportunidad de mirarse, de realmente entender quién es cada quién, y cómo a partir de los distintos espacios, las experiencias y los sueños compartidos, se van generando puentes que permitirán concebir soluciones para afrontar las problemáticas que aquejan a la Casa Común en la actualidad.

Todo esto permitió experimentar una alta presencia y sensibilidad a valores como el respeto y la dignidad de la persona, la gentileza, la escucha y empatía, el diálogo hacia la colaboración de y con los distintos miembros. Esta creación y generación de relaciones y cultura del encuentro inspirada en San Francisco y Asis crecerá en la medida en que se van desarrollando los valores en las relaciones dentro de esta y que están en continuo movimiento.

Otro aspecto central es la intención de búsqueda y creación de ambientes locales y globales que inviten a poner en el centro y al servicio del desarrollo integral humano todo quehacer económico y más allá. Es necesario identificar las políticas públicas, las teorías e investigaciones científicas, iniciativas y proyectos que ya llevan años trabajando en líneas de impacto positivo y que tengan sintonía con la invitación del Santo Padre, pues todas las personas y los sectores están llamados a colaborar. Así como también, buscar vías de sinergia y vinculación con aquellas que han surgido en la interacción de los miembros desde este primer llamado del Papa, los inputs del pacto, los acuerdos presentados por las aldeas y el trabajo de los territorios tanto locales como en contextos globales, de modo de acercar las ideas y teorías hacia caminos y metodologías que inviten a llevar el pensamiento hacia la práctica y viceversa: las problemáticas aquejan a todos de forma transversal, y eso interpela a cocrear soluciones a nivel local, pero pensando de forma global, que además tengan el sello franciscano. Es necesario ir buscando vías de nutrición y estímulos comunes a estudios y acciones hacia la generación de espacios de escucha, diálogo, reflexión y acción en equipos intergeneracionales, interdisciplinarios e interculturales para la cooperación entre Chile y Latinoamérica y en contextos globales.

Acciones para involucrar a economistas y empresarios jóvenes en esta nueva cultura

Un primer paso es seguir difundiendo sobre la EoF a todo nivel y para todos los actores (público, privado, sociedad civil), partiendo de la premisa de que la economía no la hacen los economistas, sino que la hacen todos, por lo tanto, toda persona debiera involucrarse en darle esta “nueva alma”. Esto es importante dado que pese a haber pasado tres años desde la carta de invitación del Papa, aún sigue habiendo un desconocimiento amplio del tema, incluso dentro de la misma comunidad católica. Podría ayudar el identificar y profundizar sobre las relaciones y experiencias de escucha hacia la colaboración vividas entre jóvenes chilenos, de Latinoamérica y a nivel global durante este tiempo. En esta misma línea, compartir el camino de la vocación –llamada y acción– personal y comunitaria activa vivido en estos años en EoF y tomar contacto con otras instituciones y equipos fuera de esta que tengan motivaciones similares. De modo de ir acentuando espacios que estimulen la escucha y el diálogo y se permitan compartir y dar a conocer los desafíos y problemáticas actuales reales locales y globales que presentan en sus territorios, la economía y más allá, de modo de ir abriendo caminos hacia la colaboración.

En segundo lugar, diseñar acciones, que tengan el sello franciscano, que involucren a los actores ya señalados que ayuden a visibilizar que cada vez son más los implicados; que se haga parte a la iglesia de Chile para darle un sentido y novedad a la acción evangelizadora y que resulten en propuestas que puedan llegar a tener incidencia en la política pública.

Respecto a este punto, cabe destacar que el Santo Padre ha invitado a no quedarse solamente en las ideas ya que “pueden volverse una trampa”, sino que más bien interpela a llevar a cabo acciones concretas siempre cuidando que no haya una disociación entre los tres lenguajes: el de la cabeza (lo que se piensa), el de las manos (lo que se hace) y el del corazón (lo que se siente). 

En tercer lugar, es necesario incluir estas temáticas en los currículos o planes de estudio de todo el sistema escolar. Hay que empezar a sensibilizar desde edades tempranas, de esta forma se podrá sembrar una semilla que crecerá poco a poco y culminará su germinación al momento de que lleguen a ser profesionales y tomadores de decisiones que promuevan una economía contraria a la cultura del descarte, colocando su profesión al servicio de la sociedad en coherencia con los valores de la solidaridad, la dignidad humana y la justicia social. 

Otro elemento en este camino de exploración y en conjunto con otros jóvenes, se puso en relevancia que hay lugares en donde no es posible plantear ciertas preguntas. Como, por ejemplo, la de reconciliación entre vocación y beneficio, ya que ni siquiera existen las condiciones mínimas para el desarrollo integral humano y la búsqueda del balance con el bien común y hay un fuerte llamado a crear puentes y trabajar para ello en conjunto con las comunidades locales y globales, crear vías de acompañamiento y cuidando de las relaciones para dar respuestas más integrales y cooperativas a los desafíos actuales.

Cobra relevancia para este proceso activo el incentivar el trabajo hacia el continuo planteamiento de preguntas que lleven a gestionar vías hacia la colaboración para las problemáticas actuales y prevención, teniendo una óptima de desarrollo sustentable y respetuoso. 

La palabra clave aquí es “cultura”. Con motivo del primer encuentro, el Papa decía que “The Economy of Francesco” es “un proceso que estamos invitados a vivir como vocación, como cultura y como pacto”. Allí explicaba que “este ejercicio de encontrarse más allá de todas las legítimas diferencias es el paso fundamental para cualquier transformación que ayude a la gestación de una nueva mentalidad cultural y, por tanto, económica, política y social”.

Ante quienes piensan que los cambios se deben dar en las estructuras, por un lado, y quienes optan por el mero cambio individual, por otro, el llamado del Papa a cambiar la política y la economía desde la cultura –que son los modos de ser y obrar de una comunidad arraigados en el tiempo– va en la línea correcta. 


Sobre los autores:

Valentina Alarcón es Ingeniera Comercial de la Universidad de Concepción. Actualmente estudia un Magíster en Cultura de la Unidad en educación para el diálogo en el Instituto Universitario Sophia, Florencia, Italia. Coordinó la aldea “Vocación y beneficio”.

José Tomás Hargous Fuentes es periodista y magíster en Estudios Políticos por la Universidad de los Andes, y Master en Gobierno y Cultura de las Organizaciones por la Universidad de Navarra, España. Hoy es jefe de contenidos de USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos. Participó en la aldea “Vocación y lucro”.

María Elena Moreno es economista y académica de la Escuela de Administración y Economía de la Universidad Católica Silva Henríquez. Fue parte de la aldea “Negocios en transición”.

Mauricio Rojas Sepúlveda es psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente se desempeña como gerente de Personas y Cultura de la Red Megacentro, y estudia un Máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones de la Universidad de Navarra. Participó en la aldea “Administración y don”.

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