El pasado domingo, en Varsovia, fueron beatificados el cardenal Stefan Wyszyński, primado de Polonia de 1948 a 1981, pastor que salvó la fe de los polacos en los difíciles tiempos del comunismo, y la madre Elżbieta Róża Czacka, monja ciega, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Siervas de la Cruz, creadora de la Obra Laski, centro de educación de niños ciegos y de diálogo con los no creyentes.

Biografía del cardenal Wyszyński

Stefan Wyszyński​ nació en 1901 en Polonia. Sacerdote, teólogo, obispo de Lublin desde 1946 hasta 1948 y arzobispo de Varsovia y de Gniezno, desde 1948 hasta su fallecimiento, en 1981. Creado cardenal el 12 de enero de 1953 por el papa Pío XII, asumió el título de Primado de Polonia. Resistió heroicamente al comunismo y fue mentor de san Juan Pablo II.

Ya como joven sacerdote antes de la Segunda Guerra Mundial, se dio a conocer como un destacado activista social, experto en la enseñanza social católica, creador, entre otras, de la Universidad Obrera Cristiana y editor en jefe de "Ateneum Kapłańskie ["El Ateneo Sacerdotal"]", una revista de alto nivel.

En un contexto de creciente enfrentamiento con el régimen comunista, en abril de 1950 Wyszyński decidió firmar un "Acuerdo" con el gobierno para defender a la Iglesia de Polonia de un ataque frontal con el comunismo. Este acuerdo fue evaluado negativamente por la Santa Sede por considerarlo demasiado conciliador. Sin embargo, fue precisamente gracias a su flexibilidad que la Iglesia en Polonia se salvó durante el periodo estalinista más difícil. 

Cuando los comunistas intentaron tomar el control de los nombramientos en la Iglesia, Wyszyński expresó su categórico ¡Non possumus! En consecuencia, el 25 de septiembre de 1953 fue detenido, mismo año en que fue nombrado cardenal. Sin acusación, juicio ni sentencia, fue encarcelado durante tres años, hasta el 28 de octubre de 1956. Este período de detención fue aprovechado por el cardenal Wyszyński para desarrollar un programa de renovación moral de la nación polaca. Estaba convencido de que la condición para recuperar la libertad nacional era el despertar moral y espiritual. Los pilares de este programa fueron la encomienda de la sociedad a la Madre de Dios y luego el programa de la Gran Novena que comprendió 9 años de trabajo pastoral y oración antes del milésimo aniversario del Bautismo de Polonia en 1966. La novena fue acompañada por la peregrinación de una copia de la imagen de la Virgen Negra de Częstoch. La novena posibilitó reuniones religiosas masivas, no sin enfrentamientos con las autoridades. A raíz de estas manifestaciones los polacos experimentaron una sensación de libertad que no podían conocer fuera de la Iglesia. Como resultado, la Iglesia se convirtió en una autoridad cada vez más fuerte y victoriosa frente al régimen ateo. Fue el único fenómeno de este tipo en Europa y posibilitó que la Iglesia católica en la URSS sobreviviera. Ordenó a sacerdotes en secreto y los ayudó.

Otro de los méritos de Wyszyński fue la sabia y tranquila introducción de la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II. El cardenal había tomado parte activa en los trabajos del Concilio, participando en las deliberaciones de las cuatro sesiones. Pablo VI le nombró miembro del Presidium del Concilio y, por iniciativa, entre otros, de los obispos polacos, el Papa proclamó a María Madre de la Iglesia.

En el ámbito internacional, el cardenal Wyszyński fue uno de los padres de la reconciliación polaco-alemana de posguerra, iniciada por la famosa carta de los obispos polacos a los obispos alemanes en 1965. Este papel de Wyszyński, así como la autoridad adquirida por la Iglesia polaca, allanó el camino para la elección del cardenal Karol Wojtyła a la sede de San Pedro.

Uno de los rasgos más característicos de la espiritualidad del cardenal Wyszyński era su devoción mariana, que tenía un carácter decididamente cristológico. Esto se expresaba, entre otras cosas, en el lema que solía repetir: Soli Deo per Mariam. Del místico francés San Luis Grignion de Montfort el cardenal tomó la idea de la "esclavitud de la Santísima Virgen María", dedicándose personalmente a María incluso durante el tiempo que estuvo encarcelado. La coronación de este concepto fue el hecho de que el episcopado polaco entregó toda Polonia en esclavitud materna a María por la libertad de la Iglesia en el país y en el mundo, acto celebrado en Jasna Góra el 3 de mayo de 1966 con motivo del Milenio del Bautismo de Polonia con la participación de casi un millón de fieles. Otro tema característico de la vida y la enseñanza del cardenal Wyszyński fue la disposición a perdonar, incluso a los perseguidores. Cuando murió Bolesław Bierut, presidente comunista y persecutor de la Iglesia, Wyszyński celebró inmediatamente una Santa Misa por su alma en su capilla privada. En su testamento escribió las siguientes palabras: "Considero una gracia haber podido dar testimonio de la verdad como preso político a lo largo de tres años de prisión y haber podido protegerme del odio de mis compatriotas que gobiernan el país. Siendo consciente de los agravios que me han hecho, les perdono de corazón cualquier calumnia con la que me hayan honrado". 

Wyszyński se caracterizaba también por un gran respeto a todos, especialmente a las mujeres, algo poco frecuente en la Iglesia de la época. Mostró valores familiares. Era un protector de la vida y consideraba el aborto una de las plagas más peligrosas. También fue un constante defensor de los derechos humanos en oposición al régimen opresor. Ofreció un apoyo razonable y prudente al sindicato "Solidaridad". Cuando en agosto de 1980 estallaron las huelgas obreras en los astilleros y fábricas de la costa polaca del mar Báltico, el cardenal Wyszyński lanzó un llamado en el que pedía prudencia para evitar el riesgo de intervención soviética y, al mismo tiempo, apoyaba las reivindicaciones de los huelguistas.

Murió el 28 de mayo de 1981 como uno de los más grandes primados de la historia de la Iglesia en Polonia. Su funeral, al que asistieron el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Agostino Casaroli (en sustitución de Juan Pablo II, que estaba hospitalizado tras el atentado) y representantes de numerosas Conferencias Episcopales, fueron al mismo tiempo un gran acontecimiento al que asistieron cientos de miles de personas. Con estas palabras san Juan Pablo II se refirió a él: “Dios da tal padre, pastor y primado una vez cada mil años”.

Biografía de la Madre Elżbieta Róża Czacka

Elżbieta Róża Czacka fue una mujer extraordinaria que, tras perder la vista a los 22 años, vio su discapacidad como una señal de Dios. Decidió servir a los ciegos, tanto a los físicamente ciegos como a los “ciegos espirituales”. Fundó un instituto secular para ayudar a los discapacitados visuales y más tarde una nueva Congregación de franciscanas. El centro de actividades de ambas instituciones todavía está en Laski, cerca de Varsovia, donde hay una escuela y un centro educativo para niños ciegos. Es un poderoso centro de espiritualidad, abierto a las personas necesitadas y al diálogo con los no creyentes.

Nació el 22 de octubre de 1876 en Biała Cerkiew, en las antiguas tierras orientales de la República de Polonia (actual Ucrania). A los 22 años, perdió la vista en un accidente de equitación. Su profunda fe la ayudó a aceptar este trágico hecho humano como su vocación personal en la vida. Siguiendo el consejo de su oftalmólogo, decidió comprometerse a fondo para mejorar la suerte de los ciegos en Polonia, de los que nadie se preocupaba en esa época. Róża Czacka aprendió por sí misma el braille y emprendió un intenso trabajo de rehabilitación personal para lograr la mayor independencia posible. Durante 10 años adquirió experiencia en centros para ciegos en el extranjero, en Suiza, Austria, Alemania y Francia. En 1908, abrió las primeras pequeñas instituciones para niños y adultos ciegos en Varsovia. En 1910, fundó la Sociedad para el Cuidado de los Ciegos.

Al mismo tiempo, maduró en ella la idea de la consagración religiosa y la fundación de una comunidad totalmente dedicada al servicio de los ciegos. Pasó los años 1915-1918 en los territorios del Este, donde permaneció varada por la guerra. Fue un periodo de retiro personal. Allí, comenzó el noviciado de las Terciarias, dedicándose a la práctica de la pobreza radical. El 19 de noviembre de 1917 recibió el hábito y pronunció sus votos, tomando el nombre de Sor Elżbieta de la Cruz. La Congregación de las Hermanas Franciscanas Siervas de la Cruz, que ella fundó formalmente, se estableció en Varsovia el 1 de diciembre de 1918. La vocación de la Congregación fundada por la condesa ciega fue vista con escepticismo por algunos, pero recibió la aprobación y el apoyo del arzobispo metropolitano de Varsovia, Aleksander Kakowski. La fundadora también tenía la estima del Nuncio Apostólico de la época, Achille Ratti, el futuro Papa Pío XI.

En 1921, la Sociedad para el Cuidado de los Ciegos estableció la mayoría de sus instituciones para ciegos en Laski, cerca de Varsovia. El centro pronto se convirtió en uno de los más modernos de Europa Central. La obra de Laski se caracteriza por una sencillez y una pobreza verdaderamente franciscanas que llegan al corazón. 

En 1926, la madre Czacka conoció al joven sacerdote Stefan Wyszyński, a quien su director espiritual, el padre Władysław Kornilowicz, había llevado a Laski. Este fue el comienzo de un fuerte vínculo espiritual, y su cooperación se estrechó especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. El joven profesor, que se escondía de la Gestapo, sirvió primero como capellán en la pastoral de los puestos avanzados de Laski en la zona de Lublin (en Kozłówka y Żułów); luego, en los años 1942-1945, sirvió como capellán de las hermanas franciscanas y de unidades del Ejército Interior clandestino. La amistad y el vínculo espiritual del cardenal Wyszyński con la madre Czacka continuaron hasta 1961, cuando ella murió, pero su muerte no rompió el vínculo del Primado con la comunidad de Laski.


Fuente principal: Vatican News

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