Crean nuevo "Centro de investigación del abuso y adversidad temprana" en la UC

La UC y Fundación Para la Confianza firmaron un convenio para desarrollar este nuevo Centro "CUIDA".

Acogiendo el llamado del Papa Francisco al «nunca más» a la cultura del abuso, el miércoles 14 de agosto de 2019, la Pontificia Universidad Católica de Chile en conjunto con Fundación Para la Confianza firmaron un convenio que crea el Centro de investigación del abuso y la adversidad temprana, CUIDA, para promover investigación sobre abuso y eventos adversos en los niños, niñas y adolescentes, con especial atención al contexto eclesial.

A continuación, publicamos un extracto del discurso del rector Ignacio Sánchez y un saludo enviado por el Papa Francisco para la ocasión.

Extracto del discurso del rector de la UC

“No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida” (Salmos 121:3)

Hoy nos reunimos con alegría para celebrar un camino conjunto que comienza con la creación del Centro CUIDA, el que, en palabras del Papa Francisco, se va a dedicar a Cuidar. Cuidar viene del latín cogitare, pensar, y sus significados principales son atender, velar por, vigilar, asistir, guardar, encargarse de algo muy preciado. Así, este Centro ha sido creado para Cuidar y responder a la urgente necesidad de avanzar como sociedad en la prevención y reparación de las experiencias tempranas adversas, en particular el abuso sexual en la niñez y la adolescencia.

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La desprotección a la infancia facilita la exposición de niños y jóvenes a experiencias adversas y traumáticas que afectarán su desarrollo y salud a lo largo de toda su vida. Este nuevo Centro pretende identificar los aspectos sociales, culturales y familiares que permiten el abuso, así como aquellos que promueven la protección de la infancia y facilitan la reparación del daño. Es al interior de la familia en donde se debe proteger de manera especial a los niños y niñas, sin embargo, es allí donde de manera más frecuente su dignidad y derechos son más vulnerados. Desde la evidencia recogida y comparada, esperamos aportar a la política pública que nos permita avanzar hacia una sociedad más respetuosa y protectora de la niñez y de la adolescencia. Se espera así generar respuestas efectivas para reparar el daño causado por el abuso en la víctima, en su familia y en toda la sociedad.

En el último tiempo hemos sentido dolor, vergüenza y también rabia por lo que ha ocurrido dentro de nuestro país, en especial al interior de nuestra Iglesia. Este mismo dolor y vergüenza lo expresó el Papa Francisco en su carta de abril del año pasado a los obispos. En ella pidió perdón a las víctimas y ofreció su voluntad de reparar el daño cometido. Luego, a fines de mayo de 2018, en su carta "Al pueblo de Dios que peregrina en Chile", nos pide mirar de frente el dolor causado y el rostro de las víctimas. Y lo más importante, nos invita a los cristianos a ser protagonistas de la transformación que hoy la sociedad reclama.

Acogiendo este llamado, creemos que podemos ser un aporte para entender lo sucedido y evitar así que estos hechos se repitan. Queremos colaborar con las víctimas en mirar hacia adelante y trabajar en conjunto por un futuro mejor para nuestra Iglesia y para el país.

Para ello, es necesario entender las estructuras de poder, el clasismo de nuestra sociedad, las relaciones desiguales y otros factores que pueden favorecer estos deplorables hechos. También debemos avanzar en la comprensión de la relación entre las estructuras de autoridad y el manejo inadecuado de muchas situaciones y casos que se han conocido. Junto con ello, se deben perfeccionar los protocolos de manejo de los casos, para de este modo prevenir nuevas situaciones, identificar a los culpables, avanzar en la reparación de los daños, y a la vez ofrecer recomendaciones orientadas al restablecimiento de las confianzas.

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El Papa Francisco en una alocución a los miembros de la Comisión Pontificia para la protección de menores expresó sentir un profundo dolor por la situación de los niños abusados. “El escándalo del abuso sexual es verdaderamente una ruina terrible para toda la humanidad, y que afecta a tantos niños, jóvenes y adultos vulnerables en todos los países y en todas las sociedades. La Iglesia debiera siempre ser el lugar donde podemos sentarnos con otros, escucharlos y compartir con ellos nuestras luchas y nuestra fe en la buena nueva de Jesucristo”. (21 de septiembre de 2017).

Considerando la realidad de los abusos al interior de la Iglesia, en nuestra Universidad se constituyó una comisión interdisciplinaria de académicos que aborda esta problemática en toda su complejidad; desde el estudio de sus causas y condicionantes, su naturaleza y alcance, hasta un análisis de la respuesta que ha dado la Iglesia y las autoridades eclesiásticas a esta crisis, con la pertinencia o falencias en las medidas que se han realizado para investigarlo. También se está analizando el impacto de los abusos entre las víctimas, incluyendo a las comunidades eclesiales, al pueblo católico y a la sociedad chilena en general. Desde la creación de esta comisión hace ya más de nueve meses, los profesores y profesoras han trabajado y realizado reuniones de discusión y reflexión de diversas temáticas. También se han realizado seminarios con la participación de expertos, -dentro de ellos abogados, psicólogos, víctimas, sacerdotes y otros-, que han aportado a una comprensión más profunda del problema. Hace un mes, tuvimos la oportunidad de compartir los avances en sus resultados, reunión en que muchos de los presentes participaron de manera activa y nos honraron con su presencia. Además, se ha realizado un levantamiento de datos mediante entrevistas, revisión de la literatura y documentación de casos. Esperamos tener una nueva actualización de los resultados en noviembre de este año, para finalizar el trabajo a mediados del próximo año.

Hoy, en esta ceremonia, la UC y Fundación Para la Confianza unen sus esfuerzos con el propósito de crear un espacio académico de investigación sobre eventos adversos de infancia y abuso sexual infantil, que pretende recoger evidencia, impulsar políticas públicas y desarrollar herramientas de prevención e intervención, permitiendo la incorporación futura de otras instituciones nacionales e internacionales.

Desde su fundación hace ya 131 años, nuestra Universidad ha tenido en el centro de su identidad y misión el cuidado de la dignidad de la persona, aportando al país en la docencia y formación de profesionales; en la investigación y creación de nuevo conocimiento, y en su compromiso con el crecimiento y desarrollo del país desde la perspectiva de nuestros principios y valores cristianos. Por su parte, Fundación Para la Confianza tiene la misión de luchar contra el abuso infantil, acompañar y orientar a quienes han sido víctimas de estos delitos, promoviendo espacios de confianza. Su trabajo se sustenta en cuatro valores: confianza lúcida, reconocimiento de los derechos de los niños y adolescentes; resiliencia y cuidado. De esta manera, sus áreas de acción incluyen el acompañamiento, la prevención y la formación.

El trabajo conjunto que hemos realizado data desde la visita de James Hamilton a la Facultad de Teología en octubre del año pasado, una iniciativa del Padre Samuel Fernández. Durante el transcurso de ese mismo mes, autoridades de la Universidad nos reunimos con los directores de la Fundación para la Confianza, en donde se conversó por primera vez de la posibilidad de que las dos instituciones pudieran colaborar en la modalidad de un Centro para investigar las causas del abuso en las etapas tempranas de la vida. Desde ambas partes existe un genuino interés de aportar a un problema de grandes proporciones sociales, en el que las dos instituciones pueden contribuir desde sus fortalezas. La fundación desde la experiencia y la credibilidad social y la Universidad desde su capacidad y experiencia académica para investigar en este ámbito.

De manera especial quisiera destacar la labor del Prorrector Guillermo Marshall quien lideró el trabajo desde la UC, y el trabajo y disposición de José Murillo, James Hamilton y Juan Carlos Cruz, quienes desde el principio trabajaron arduamente para concretar este trabajo colaborativo que formalizamos hoy. El trabajo se realizará en el formato de un Centro de Excelencia de investigación, con un directorio paritario de diez miembros, con un presidente elegido por consenso y un director académico perteneciente a la UC.

En abril de este año, se incorporó la Directora Académica del Centro, la investigadora María Pía Santelices, profesora de la Escuela de Psicología de nuestra Universidad. Su amplia experiencia en investigación se centra en temáticas de primera infancia tales como apego, parentalidad y desarrollo infantil en contextos vulnerables. Bajo su liderazgo, -el que apoyamos de manera entusiasta-, ambas instituciones consideramos un deber abordar esta responsabilidad a través de la búsqueda de acciones que nos permitan tener una sociedad más sana y un país más justo. El Centro estará conformado por académicos y profesionales quienes han sido convocados para crear un espacio interdisciplinario donde se discuta e investigue con libertad las causas y los efectos de los eventos adversos tempranos y el abuso sexual.

Nos hemos puesto metas exigentes, lo sabemos. Sin embargo, estamos seguros de que contamos con profesionales y académicos muy convencidos de la importancia de este desafío y de la gran tarea que se les encomienda. Sabemos que estamos en una etapa histórica del país, ya que se han conocido hechos y conductas que estaban presentes, y a veces normalizadas, desde hace muchos años.

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Sabemos que en algunos sectores del país e incluso de la Iglesia va a haber una mirada de recelo y desconfianza a este trabajo conjunto y a los resultados de nuestra labor. Sin embargo, estamos confiados en que la tarea será fructífera y que avanzamos en la línea correcta. Ya el Papa Francisco nos dijo en su visita a Chile en su encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas, “Nuestras sociedades están cambiando. Están naciendo nuevas y diversas formas culturales que no se ajustan a los márgenes conocidos. Y tenemos que reconocer que, muchas veces, no sabemos cómo insertarnos en estas nuevas circunstancias. A menudo soñamos con las «cebollas de Egipto» y nos olvidamos de que la tierra prometida está delante, no atrás. Que la promesa es de ayer, pero para mañana” (Catedral de Santiago, enero 2018).

Trabajaremos con la confianza puesta en el Señor, puesto que, en palabras de Jeremías, el hombre que confía en el Señor “Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto” (Jeremías 17:7-8). Con esta confianza en el Señor, en la Universidad Católica y en Fundación Para la Confianza, estamos seguros de que este “Centro CUIDA” va a cumplir la tarea encomendada, y ayudará a cuidar a los niños, quienes son los más vulnerables de nuestra sociedad. Estamos convencidos que este es un aporte al país de un impacto y relevancia que quizás hoy no lo podemos dimensionar. En esta tarea nos comprometemos y entregamos nuestro apoyo y voluntad de colaborar en su trabajo y desarrollo. Nos encomendamos a Jesús, Él que es el camino, la verdad y la vida.

Muchas gracias


Saludo del Papa Francisco con motivo de la firma del acuerdo que crea el Centro CUIDA

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Querido Monseñor Celestino, quiero hacerme presente en este día en que toma ya cuerpo definitivo la Fundación CUIDA, que no es solamente un hacerse cargo de los diversos problemas de prevención de abusos sino también de investigación, de buscar políticas para salvar cada vez más a los menores de todo lo que sea abuso, de todo lo que sea manipulación que, de alguna manera, destruyen su corazón.

Ustedes, con todas las ciencias auxiliares que van a utilizar aquí están apuntando al corazón de los niños, a ese corazón de los menores. CUIDA linda la sigla, CUIDA porque cuida y cuida con ternura.

Agradezco a las instituciones que colaboran con esto, agradezco a los que lo han ideado, a los que han trabajado para esto y agradezco a usted, Monseñor Celestino, esta capacidad paternal que tiene de acoger para llevar adelante procedimientos de este tipo de construcción de la Iglesia particular.

Que Dios los bendiga y recen por mí, yo lo hago por ustedes, gracias.


Objetivos del Centro CUIDA

  • Desarrollar investigación básica y aplicada en el campo de los eventos adversos y especialmente en el abuso sexual en la niñez, adolescencia y en otros grupos vulnerables.
  • Identificar los efectos de los eventos adversos en la infancia y adolescencia, en la salud física, mental y social.
  • Identificar las condiciones sociales e institucionales que favorecen el abuso sexual y de conciencia en el contexto eclesial
  • Desarrollar herramientas y estrategias basadas en la evidencia para ayudar en la prevención, intervención y reparación de eventos adversos y abuso sexual en la niñez y adolescencia.
  • Impulsar políticas públicas y legislación que promueva el bienestar de la niñez y la protección de grupos vulnerables.
  • Fortalecer competencias y capacidades en las personas a cargo del cuidado, familiares y profesionales de la salud o de la educación, que trabajan en infancia o con grupos vulnerables.
  • Desarrollar herramientas de diagnóstico de la adversidad temprana que no signifiquen retraumatización secundaria.

Líneas de investigación:

  • Impacto de la adversidad temprana y el abuso sexual en la salud.
  • Contexto social e institucional del abuso en la niñez y adolescencia.
  • Apego y prevención de la adversidad temprana.

Revista HUMANITAS

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