Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis reflexionamos sobre la bienaventuranza que dice: «Dichosos los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Esta bienaventuranza nos promete la visión de Dios y tiene como condición la pureza de corazón. ¿Qué quiere decir tener el corazón “puro”? Significa conservar en nuestro interior lo que es digno de una relación con el Señor verdadera, y llevar una vida integra, lineal y sencilla en su Presencia.

Tener un corazón puro es un camino de purificación interior. Hay que reconocer que, con frecuencia, nuestro peor enemigo está escondido dentro de nosotros mismos, y necesitamos convertirnos al Señor. Este proceso implica reconocer la influencia del mal que hay en nosotros, y dejarse conducir con docilidad por el Espíritu Santo; es un camino de maduración, supone renuncia, sinceridad y valentía.

Cuando descubrimos nuestra sed de bien y la misericordia de Dios que nos sostiene, comienza un camino de liberación que dura toda la vida y nos prepara al encuentro con el Señor. Se trata de un trabajo serio y, sobre todo, de una obra que Dios hace en nosotros a través de las pruebas y las purificaciones de la vida, y que nos lleva, si lo aceptamos, a experimentar una gran alegría y una paz verdadera.


Volver al índice


Fuente: Vaticano

Últimas Publicaciones

Tras visitar Asís en mayo, en el marco de los 800 años de la memoria de San Francisco, nuestro colaborador nos comparte una serie de apuntes y reflexiones maduradas en esos días.
Experta en incidencia de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que sufre visitó Chile con el objetivo claro de dar a conocer la realidad de la persecución religiosa y proponer caminos para el fenómeno que se está dando en este país.
En el aniversario 135º de la Encíclica Rerum novarum de León XIII, León XIV publica Magnifica humanitas , sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial; una encíclica que brota del corazón del magisterio social de la Iglesia y que pretende, en diálogo y continuidad con él, leer e interpretar con lucidez los desafíos del presente, especialmente aquella res novae de nuestro tiempo: el avance de la técnica, cuya novedad es su poder e omnipotencia, donde las nuevas tecnologías “se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo” (n.4).
Revistas
Cuadernos
Reseñas
Suscripción
Palabra del Papa
Diario Financiero