Del 23 de julio al 3 de agosto Roma recibió a un millón de jóvenes venidos de 146 países, en el evento más grande desarrollado en la capital de Italia en los últimos 25 años. Algunos eventos clave se desarrollaron en tres lugares emblemáticos: la Basílica de San Pedro, el Circo Máximo –donde mil sacerdotes confesaron a 28 mil peregrinos–, y la Vela de Calatrava en Tor Vergata –donde se desarrolló la vigilia y la Misa de cierre–. Ante el millón de jóvenes congregados en la Santa Misa en la explanada de Tor Vergata, el Papa León recordó que la plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, sino de lo que acogemos y compartimos con alegría. “Aspiren a cosas grandes, a la santidad, no se conformen con menos” señaló, citando además al Papa Francisco y a san Juan Pablo II, y haciendo referencias a Carlo Acutis y a Pier Giorgio Frassati, beatos jóvenes que él mismo canonizará el 7 de septiembre.
Concluye el Jubileo para los Jóvenes
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