Entre los días 8 y 10 de septiembre se celebró en Fráncfort la cuarta asamblea del camino sinodal alemán, tras las anteriores asambleas de enero/febrero de 2020, septiembre/octubre de 2021 y febrero de 2022. La quinta y última está programada para marzo de 2023. Este proceso ha estado en los ojos de toda la Iglesia, no solo por haber adelantado el camino sinodal, sino por los pasos y discusiones que ahí se están dando. A continuación, examinaremos los textos discutidos y aprobados durante la última asamblea.

 Durante la cuarta asamblea del camino sinodal alemán se examinaron 14 textos, de los cuales nueve son "básicos" y cinco son textos de "acción", siendo los primeros más doctrinales y los segundos de resoluciones prácticas. Todos ellos debieran presentarse luego al Papa para su consideración. Un total de 209 delegados, obispos incluidos, participaron en esta cuarta asamblea.

Texto base sobre sexualidad rechazado

En el día de apertura de la asamblea los obispos tumbaron uno de los textos más esperados, utilizando el voto de bloqueo, al no lograr los dos tercios afirmativos. Se trata del texto "Vivir relaciones exitosas - Vivir el amor en la sexualidad y la pareja" el cual contenía un polémico y decidor subtítulo: "Líneas fuerza de una ética sexual renovada".

El documento rechazado, de alrededor de 30 páginas, contenía algunas afirmaciones controvertidas, como por ejemplo acusaba a la doctrina sexual de la Iglesia de haber "favorecido manifiestamente" actos intolerables de violencia sexual: “Pedimos perdón de todo corazón a todos aquellos que han sufrido las consecuencias de la enseñanza sexual de la Iglesia. (…) Estamos comprometidos a procurar un cambio en la enseñanza y la práctica de la Iglesia en materia de sexualidad humana, teniendo en cuenta el conocimiento de las ciencias humanas".

A su vez, el texto rechazaba algunas de las enseñanzas morales presentes en el Catecismo, al afirmar, por ejemplo, que "las uniones entre personas del mismo sexo (…) deben considerarse también puestas bajo la bendición de Dios, concedidas expresamente por la Iglesia, y deben poder vivir de esta bendición".

Al respecto, el obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, afirmó que “con nuestros textos, sometemos aquí un voto al magisterio de la Iglesia (…) para que resulte de ello una evolución del Catecismo y de la concepción de la Iglesia sobre la homosexualidad".

Si bien el texto fue rechazado, monseño Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, anunció que lo presentaría de cualquier forma en otras instancias, como en el Sínodo mundial, en su diócesis de Limburgo y en la visita "ad limina" al Vaticano, que tendrá lugar del 14 al 19 de noviembre.

Por su parte, el obispo de Passau, monseñor Stefan Oster, en una entrevista con la emisora Radio Horeb, rindió homenaje a la enseñanza de la Iglesia a la vez que afirmó ver la necesidad de aclarar las discusiones actuales sobre posibles reformas: “Hay que preguntarse qué es el amor y cómo lo vivimos juntos”, “¿cómo distinguimos lo que en última instancia no es negociable?", "¿qué pertenece al núcleo de lo que creemos, es decir, al depositum fidei?”. En concreto, se refirió a la “teología del cuerpo” formulada por el Papa Juan Pablo II, que ve como una “gran y maravillosa contribución a la antropología humana”. Desde su punto de vista, es "realmente un fracaso en Alemania" que esta enseñanza papal sea "en gran parte ignorada".

Segundo día de asamblea

El segundo día de asamblea, viernes 9 de septiembre, estuvo marcado en un primer momento por lamentaciones por la negativa del día anterior. Por la tarde, sin embargo, la asamblea reanudó su marcha con un documento, propuesto para segunda lectura, que fue adoptado por una amplia mayoría: el 92% de los delegados y el 83% de los obispos lo aprobaron.

Se trata de un texto de "acción", por lo tanto, para fines prácticos, titulado "Reevaluación doctrinal de la homosexualidad". Este se basa en el texto rechazado el día anterior, lo que plantea un problema que fue percibido por algunos, pero desestimado por la presidencia.

Este texto, que consta de solo tres páginas, "recomienda al Papa hacer una clarificación y una revalorización de la homosexualidad a nivel magisterial". En dicho texto, se afirma que "la sexualidad entre personas del mismo sexo, incluidos los actos sexuales, no es un pecado que separe de Dios y no debe juzgarse como inherentemente malo".

En concreto, se pide una revisión del catecismo, señalando que los "actos homosexuales" deben ser eliminados de la lista de "pecados primarios contra la castidad". Además, "la Iglesia debe confesar que ha infligido sufrimiento a las personas y violado su dignidad por su enseñanza y práctica en materia de homosexualidad". A su vez rechaza las terapias de conversión y se afirma que "a nadie se le debe impedir asumir un cargo eclesiástico o ser ordenado sacerdote, y ninguna persona al servicio de la Iglesia debe sufrir desventajas profesionales por tener una orientación homosexual".

Un segundo texto aprobado en segunda lectura por la Asamblea del Camino Sinodal, así como por los obispos, pretende abolir algunas de las disposiciones relativas a la calidad del trabajo que se basan en la vida moral del trabajador y que regulan la contratación, trato y despido del personal empleado por las instituciones eclesiásticas. El documento se opone a cualquier sanción o discriminación en la contratación de divorciados vueltos a casar o parejas homosexuales.

La segunda jornada finalizó con la aprobación del texto base del Tercer Foro sobre la igualdad de los derechos de la mujer en la Iglesia. Aprobado en segunda lectura por el 92% de los delegados y el 82% de los obispos, el texto exige la igualdad de la mujer en todos los cargos de responsabilidad y acceso a los ministerios ordenados. Un pasaje de la introducción del texto ha sido especial objeto de polémica al afirmar que "la forma institucional y oficial de la Iglesia debe modelarse en todo tiempo", puesto que se opone directamente a la constitución divina de la Iglesia.

Tercera y última jornada

El sábado 10 de septiembre, el “Foro sobre el poder y separación de poderes en la Iglesia” presentó para su segunda lectura dos propuestas encaminadas a perpetuar el camino sinodal porporcionándole un carácter permanente. Así, la propuesta “Consultar y decidir conjuntamente” preveé un “consejo sinodal de la diócesis” con el fin de “debatir y decidir conjuntamente sobre todas las cuestiones de importancia diocesana”. En definitiva se trata de que las decisiones relevantes para la diócesis las tomen conjuntamente el obispo y dicho consejo, elegido democráticamente. En caso de que el obispo no “esté de acuerdo” con una decisión tomada por el consejo, este podrá “oponerse al voto del obispo por mayoría de dos tercios”. En otras palabras, algunos aspectos que actualmente pertenecen exclusivamente al obispo diocesano, y que requiere el poder de jurisdicción ligado a la ordenación o consagración, será puesto en manos de los laicos, en desacato del canon 127 del nuevo código. No se ha precisado el lugar de este Consejo en relación con la Conferencia Episcopal. Esta revolución fue aprobada por el 92.5% de los delegados y 43 obispos. Seis de ellos votaron en contra.

Es este precisamente el aspecto más explícito que criticaba una nota de la Santa Sede el pasado mes de julio, donde se afirmaba que “para proteger la libertad del pueblo de Dios y el ejercicio del ministerio episcopal, parece necesario precisar que el "Camino sinodal" en Alemania no tiene potestad para obligar a los obispos y a los fieles a adoptar nuevas formas de gobierno y nuevas Aproximaciones a la doctrina y la moral”, agregando que “no sería legítimo iniciar nuevas estructuras o doctrinas oficiales en las diócesis, antes de un acuerdo acordado a nivel de la Iglesia universal, lo que representaría una herida a la comunión eclesial y una amenaza a la unidad de la Iglesia”. Por lo mismo, el comunicado finalizaba afirmando que “se espera que las propuestas del Camino de las Iglesias particulares en Alemania confluyan en el camino sinodal que está recorriendo la Iglesia universal, para un mutuo enriquecimiento y testimonio de aquella unidad con la que el cuerpo de la Iglesia manifiesta su fidelidad a Cristo el Señor”.

La principal crítica que se le hace a este foro sobre el poder en la Iglesia, es la de elevar exageradamente los signos de los tiempos y la teología académica, en menosprecio del Magisterio.

Finalmente la Asamblea examinó en primera lectura tres textos: “Aceptación plena de sacerdotes homosexuales, bisexuales o de otra orientación no heterosexual”, el cual requerirá modificar los textos normativos que prohíben el acceso al seminario y al sacerdocio a sujetos no heterosexuales; “Gestionar la diversidad de género”, que llama a la integración absoluta de todos los "géneros" en la Iglesia, especialmente las personas transgénero. Esto deberá constar en los registros de bautismo que deberán ser modificables en este punto, a petición de los interesados, pero también la posibilidad de que todos puedan acceder a "todos los ministerios ordenados y las profesiones pastorales de la Iglesia", sin excepción, y "Proclamación del Evangelio por Mujeres tanto en la Palabra como en los Sacramentos", el que pretende ampliar la posibilidad de predicar a mujeres y laicos –que ya existe en Alemania desde el sínodo de Wurzburgo– pero también de bautizar y celebrar matrimonios. Asimismo se pide "relanzar" la confesión de los laicos "en el contexto del acompañamiento espiritual".

Voces de oposición

La declaración de julio de la Santa Sede se produjo después de que obispos de todo el mundo hayan dirigido escritos a la Conferencia Episcopal alemana expresando su preocupación por la deriva del Camino Sinodal: tanto el presidente de la Conferencia Episcopal polaca como los obispos de los países nórdicos, primero, como –en abril– una carta dirigida por más de 100 cardenales y obispos de todo el mundo, fundamentalmente de Estados Unidos y África, advertían de que los cambios radicales en la doctrina de la Iglesia que propugna el proceso pueden conducir al cisma.

El comunicado de la Santa Sede llegó, además, una semana después de que la Presidenta del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) –y del Camino Sinodal–, Irme Stetter-Karp, escribiera un artículo de opinión en un semanario de gran tirada en que decía que “ha de posibilitarse el aborto en todo el país”, incluyendo que era necesaria una “reflexión sobre cómo garantizar la oferta en toda Alemania, también en regiones rurales, lo que incluiría asimismo la formación de los estudiantes de Medicina”. El responsable de prensa de la Conferencia Episcopal Alemana, Matthias Kopp, rechazó inmediatamente esa demanda: “la posición de la presidenta del ZdK, Irme Stetter-Karp, sobre la necesidad de ofrecer el aborto a nivel nacional contradice la posición de la Conferencia Episcopal Alemana. Las declaraciones de Stetter-Karp llevaron a una recogida de firmas para pedir su dimisión como presidenta del ZdK.

Otro episodio de gran tensión vivido en torno al camino sinodal alemán fue la polémica que generó el cardenal suizo Hurt Koch al equiparar el camino sinodal alemán con ciertos cristianos de la época nazi, en una entrevista dada el pasado 29 de septiembre al periódico alemán Die Tagespost:

Me irrita que, además de las fuentes de revelación de la Escritura y la Tradición, se acepten nuevas fuentes; y me asusta que esto ocurra –de nuevo– en Alemania. Pues este fenómeno ya se produjo durante la dictadura nacionalsocialista, cuando los llamados ‘cristianos alemanes’ vieron la nueva revelación de Dios en la sangre y la tierra y en el ascenso de Hitler. La Iglesia Confesante protestó contra esto con su Declaración Teológica de Barmer en 1934, cuya primera tesis dice: ‘Rechazamos la falsa doctrina como si la Iglesia pudiera y debiera reconocer otros eventos y poderes, figuras y verdades como revelación de Dios aparte y además de esta única palabra de Dios como fuente de predicación’.

La fe cristiana debe interpretarse siempre de forma fiel a sus orígenes y contemporánea. La Iglesia está, pues, obligada a tomar buena nota de los signos de los tiempos y a tomarlos en serio. Pero no son nuevas fuentes de revelación. En el proceso de tres pasos del conocimiento fiel –ver, juzgar y actuar– los signos de los tiempos pertenecen al ver y de ninguna manera al juzgar junto a las fuentes de la revelación. Echo de menos esta necesaria distinción en el texto de orientación del ‘Camino Sinodal’.

Al tener noticia de la declaración, el presidente de los obispos alemanes, monseñor Georg Bätzing, criticó duramente al cardenal Koch y pidió que se retractara públicamente. La polémica, sin embargo, parece haber llegado a su fin. Los primeros días de octubre ambos coincidieron en Roma y tuvieron un encuentro de reconciliación. La propia Conferencia Episcopal de Alemania lo confirmó a través de un comunicado donde se lee que “el cardenal Koch le aseguró de manera creíble al obispo Bätzing que de ninguna manera se refería al camino sinodal de la iglesia en Alemania o de la asamblea sinodal cuando comparó los debates teológicos sobre el camino sinodal y los acontecimientos que rodearon a los llamados ‘cristianos alemanes’ durante la era nazi”. Tras la conversación, el cardenal Koch y el obispo Bätzing dejaron claro que el debate teológico, al que el cardenal quiso contribuir en la entrevista, debe continuar.

Si bien uno de los principales miedos que ha generado el camino sinodal alemán es que este podría conducir a un cisma, desde Alemania afirman que pertenecen a la Iglesia Católica Romana y que continuarán siendo miembros de la misma. El camino sinodal alemán no es un camino aislado, un proceso similar de oración, discusión y discernimiento está teniendo lugar en todo el mundo en preparación para el Sínodo Mundial de los Obispos en 2023, y preocupaciones y esperanzas similares han surgido a lo largo de diversas iglesias particulares. Se trata, en palabras del Papa, de un momento propicio para hablar con franqueza y desde el corazón de cada uno. ¿Cómo ser una Iglesia cada vez más sinodal, con participación, compromiso común y compromiso misionero? Esta es una pregunta abierta y que la Iglesia entera está buscando responder.

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