La llegada de un sistema frontal de alta intensidad obligó a adelantar el cierre de las Misiones y Trabajos de Invierno UC 2026, pero no logró frenar el impacto de una iniciativa que movilizó a miles de estudiantes para construir, evangelizar y acompañar a comunidades desde Coquimbo hasta Los Lagos. 

Entre el 10 y el 15 de julio, 1.500 estudiantes universitarios y escolares participaron en una nueva versión de las Misiones y Trabajos de Invierno impulsados por la Pastoral UC. Aunque la experiencia estaba programada hasta el 19 de julio, la llegada de un sistema frontal de alta intensidad obligó a adelantar el regreso de los voluntarios, poniendo fin anticipado a una iniciativa que durante sus primeros días logró desplegarse en decenas de localidades del país.

La actividad reunió a más de 1.500 voluntarios de los proyectos pastorales Trabajo País, Misión de Vida, Coro Misión País y Siembra, presentes en 52 zonas de 41 comunas distribuidas en diez regiones, desde Coquimbo hasta Los Lagos.

El objetivo de estas iniciativas fue promover el encuentro entre estudiantes y comunidades a través de la construcción, la misión, la formación espiritual y el servicio. Durante los primeros días, los voluntarios realizaron visitas casa a casa, acompañamiento pastoral, actividades con niños y adultos mayores, celebraciones litúrgicas y proyectos de infraestructura que buscaban responder a necesidades concretas de las comunidades anfitrionas.

Para Manuel Larraín, director de Solidaridad y Misiones de la Pastoral UC, el propósito principal de estas experiencias va mucho más allá de una obra material: “la Pastoral UC busca generar un auténtico encuentro con Cristo entre los voluntarios y las comunidades a las cuales están visitando, por medio de la misión y la construcción”, explicó al inicio de las actividades.

Una emergencia climática obligó a regresar antes de lo previsto

Cuando los proyectos ya se encontraban desarrollándose en terreno, comenzaron a surgir las advertencias meteorológicas relacionadas con un sistema frontal de alta intensidad que afectaría a gran parte del país. Ante la magnitud de los pronósticos y las medidas preventivas anunciadas por las autoridades, la Universidad Católica inició un monitoreo permanente de la situación para evaluar los riesgos asociados a la permanencia de los voluntarios en las distintas zonas.

La decisión final fue interrumpir todas las actividades y coordinar un retorno anticipado para el miércoles 15 de julio.  

Ángela Parra, directora de la Pastoral UC, explicó que la determinación se tomó tras analizar información proveniente de organismos públicos, especialistas y académicos de la universidad:

“La decisión se tomó en base a lo que el gobierno estaba mandatando respecto a la posibilidad de que pudiéramos pasar a un estado de catástrofe y fuera riesgoso el temporal que estábamos viviendo. Realizamos varias reuniones con académicos de la universidad. Finalmente, la recomendación fue devolver a todos los voluntarios en terreno”.

La directora también destacó que el principal criterio fue la seguridad de los participantes, especialmente considerando que gran parte de ellos debía desplazarse largas distancias para regresar a sus hogares:

“Esta decisión la tomamos con premura entre lunes y martes y así pudimos retornar a sus hogares a todos los estudiantes antes de que comenzara el temporal. La carretera podía estar peligrosa desde el jueves en adelante con la lluvia que había caído y este frente de mal tiempo que nos sigue acompañando”.

El cuidado de las personas como prioridad

La medida adoptada por la Universidad se produjo en un contexto en que las autoridades habían decretado Emergencia Preventiva entre las regiones de Atacama y Los Ríos debido al pronóstico de lluvias intensas, fuertes vientos, nevadas y marejadas. Frente a ese escenario, la UC resolvió privilegiar el bienestar de estudiantes, coordinadores y comunidades.

El Capellán Mayor de la Universidad Católica, Pbro. Jorge Merino, explicó que la decisión respondía precisamente a esa responsabilidad institucional. “Sabemos lo importante que es este tiempo de servicio para tantos jóvenes y para las comunidades que visitan, y por lo mismo la prioridad hoy es cuidar de cada uno”, sostuvo cuando explicaron la medida a la comunidad.

La noticia generó tristeza entre los voluntarios, quienes habían preparado durante meses estas experiencias. Sin embargo, según Ángela Parra, la reacción estuvo marcada por la comprensión y la gratitud. “Hubo mucha pena. Es el trabajo de un año de preparativos y que se ve truncado a la mitad. Pero la mayoría volvía con mucha gratitud. Sabían que dentro de las condiciones anómalas que se dieron, habían podido participar, conocer a sus comunidades y avanzar en construcciones”, relató.

Parra aseguró además que los estudiantes fueron informados de que la universidad buscará alternativas para completar aquellas tareas que quedaron inconclusas debido a la contingencia climática:

“Los invitamos a mantener la esperanza en alto. Vamos a revisar todas las posibilidades para ver cómo terminar aquellas construcciones que dejamos y cómo hacer continuidad en las zonas de misiones. Quizás no de la manera en que estamos acostumbrados, pero terminaremos lo que comenzamos”.

Una partida marcada por la misa de envío

Pese a que los proyectos concluyeron antes de lo planificado, los voluntarios alcanzaron a vivir en conjunto un momento muy significativo: la misa de envío realizada antes de salir a terreno. 

La eucaristía fue presidida por el Vice Gran Canciller de la UC, presbítero Osvaldo Fernández de Castro, quien invitó a los jóvenes a vivir estos días como una entrega generosa al servicio de Cristo y de las comunidades. “Para uno como sacerdote es muy emocionante ver esta gran cantidad de jóvenes generosos y entusiastas, ver que la Iglesia está viva”, expresó durante la celebración.

En la misma instancia, el Capellán Mayor UC, Pbro. Jorge Merino recurrió a una metáfora futbolística, en tiempos de mundial, para animar a los estudiantes a enfrentar la misión con entusiasmo y convicción. “Jesús nos ha convocado hoy día no para jugar un partido de 90 minutos, sino para jugar un partido de diez días. Así como es emocionante ver a los jugadores besando su camiseta, yo hoy día los invito a que nos pongamos la camiseta de Cristo”, señaló.

También participó el rector de la UC, Juan Carlos de la Llera, quien valoró el compromiso de los estudiantes y el papel que desempeñan en el cumplimiento del propósito institucional de la universidad. “Si la UC existe para transformar Chile, ustedes son una manera muy concreta, inmediata y real de tomar ese propósito y hacerlo vivo en las calles, en distintos terrenos, casa por casa, con comunidades reales y con nombres propios”, afirmó el rector ante los voluntarios.

Construcción, misión y acompañamiento en distintas regiones

Los proyectos pastorales desplegados este invierno tuvieron objetivos diversos según las necesidades de cada comunidad. Trabajo País se dedicó a la construcción de capillas, salones parroquiales y espacios de encuentro comunitario. Misión de Vida se concentró en sectores rurales, poblaciones y campamentos donde el acceso pastoral suele ser más complejo. Siembra reunió a cerca de 400 estudiantes de enseñanza media que participaron en experiencias de evangelización y servicio, mientras que el Coro Misión País acompañó celebraciones y actividades comunitarias mediante la música.

Una de las novedades de este año fue la implementación de una zona contemplativa inspirada en Santa Teresita de Lisieux, patrona universal de las misiones. Allí, un grupo de voluntarios desarrolló una experiencia centrada en la oración y el acompañamiento espiritual, ofreciendo apoyo a las misiones desplegadas en todo el país.

“Cristo está presente en la necesidad de las comunidades y nosotros vamos a encontrarnos con Él. Ese es el carácter diferenciador que tiene la Pastoral UC”, destacó Manuel Larraín al explicar el sello que distingue estas iniciativas. 

Aunque muchas construcciones y actividades debieron suspenderse antes de tiempo, el trabajo realizado durante los primeros días permitió avanzar en proyectos destinados a fortalecer la vida comunitaria y eclesial de numerosas localidades.

Los misioneros y las comunidades: encuentros que permanecen

Gran parte del impacto de estas misiones se produjo a través de los encuentros personales. Así lo relata Ignacio Alessandrini, estudiante de Ingeniería UC y voluntario de Misión de Vida: 

“He sentido a Dios presente especialmente cuando hablamos con gente que ha sido muy afectada por el incendio y que ha vivido mucha soledad y desesperación, pero que a pesar de todo logra ver a Dios más allá del dolor”.

Asimismo, se destacan los vínculos construidos durante esos días, como expresó Tomás Cavagnaro: “fue muy bonito y me voy con muchas experiencias que valoro mucho. A las personas que están dudando si ir o no, les diría que se atrevan, porque es una instancia que vale absolutamente la pena”. 

Por su parte, Antonia Cruz, voluntaria de Siembra UC, recordó los lazos generados con niños de las comunidades visitadas: “nos dimos cuenta de que para ellos era muy importante que estuviéramos ahí. Incluso un niño nos esperó durante horas solamente para poder jugar con nosotros. Eso nos mostró cuánto significa nuestra presencia”.

Una experiencia similar vivió Thais García, voluntaria de Misión de Vida. “Nosotros queremos misionar, pero finalmente nosotros terminamos siendo misionados. Cristo mismo sale a nuestro encuentro. Fue un encuentro con Cristo maravilloso”, relató.

Ese impacto también fue percibido por quienes recibieron a los estudiantes. Isabel Coccio, integrante de una comunidad de Talagante, destacó la alegría que generan las visitas de los jóvenes. “Para mí y para la comunidad en general es un gran apoyo. Nos dan una alegría inmensa cuando llegan los jóvenes, porque nos motivan a seguir adelante; acá la mayoría somos personas de tercera edad y esto nos anima a seguir adelante y se agradece. Se agradece mucho, sobre todo que salgan a misionar. Se nota su presencia en el sentido de la alegría, la juventud y la motivación”.

Durante este invierno los jóvenes hicieron vida la letra del himno del proyecto Siembra UC: “Tú has llamado a mi puerta, yo llamaré a las demás, que con tu amor y tu fuerza mi vida pueda entregar. Sembrando nuevas semillas, con tu amor, iluminar a quienes buscan tu vida y ponen su fe en tu verdad”.

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