El 2021 fue un nuevo año de pandemia, durante el cual la Iglesia resaltó las consecuencias catastróficas de esta crisis sanitaria para la humanidad, las que se ven potenciadas por la crisis climática. También fue un año marcado por la preocupación por la familia y por la sinodalidad.

Año de la Familia

El 19 de marzo la Iglesia celebró cinco años de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia sobre la belleza y la alegría del amor familiar. El mismo día, el Papa Francisco inauguró el Año “Familia Amoris laetitia”, que terminará el 26 de junio de 2022, con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre. A lo largo del año se han realizado diversas iniciativas para profundizar en la importancia de la familia. 

Desde el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida se desarrolló el proyecto "10 videos Amoris laetitia", una serie de diez videos inspirados en los distintos capítulos de la Exhortación Apostólica, donde el Santo Padre, con la ayuda de fotos y el testimonio de algunas familias de diferentes partes del mundo, nos invita a releer el documento y a redescubrir el valor y la belleza de la familia. Cada video ha ido acompañado de un subsidio pastoral.

En junio se llevó a cabo el foro "¿En qué punto estamos con Amoris laetitia? Estrategias para la aplicación pastoral de la Exhortación del Papa Francisco", un encuentro online con los responsables de las delegaciones de pastoral familiar de las conferencias episcopales, movimientos y asociaciones familiares internacionales.

En julio se celebró la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, una iniciativa donde se ha querido subrayar en particular la importancia del papel que desempeñan tantos abuelos en el acompañamiento de los niños. En su mensaje dirigido individualmente a cada uno de los abuelos y abuelas, el Papa relaciona su papel con las palabras de Jesús a sus discípulos: “Yo estoy con vosotros siempre”. Según Francisco, las personas mayores son necesarias para construir el futuro, no quedaron fijas en el pasado.

Otra gran iniciativa ha sido la “Carta a los matrimonios”, que Francisco entregó el 26 de diciembre, en la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret. Este ha sido un precioso regalo y estímulo que llega en un momento difícil para las familias de todo el mundo debido a la continua pandemia.

Finalmente, a partir del 6 de diciembre comenzó la campaña #IamChurch, que se hace eco de las palabras de Francisco en su mensaje a las personas con discapacidad con motivo del Día Internacional dedicado a ellas. El proyecto consiste en cinco video- testimonios de cristianos con discapacidad, de diferentes partes del mundo, que cuentan su experiencia de fe y afirman: "¡Yo soy Iglesia!"

Este año de la familia coincide con el año litúrgico de San José, proclamado por Francisco desde el 8 de diciembre de 2020 hasta la misma fecha del 2021. A fin de conmemorar el aniversario 150 de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal, a través de la Carta apostólica Patris corde (corazón de padre), el papa Francisco proclamó el 2021 como el año litúrgico de San José, y profundizó en su vida como figura ejemplar, proporcionó un análisis y reflexión para la humanidad, tomando como guía su figura en la Sagrada Familia, su voluntad, devoción y fe en la voluntad de Dios.

Sinodalidad

Podría afirmarse que la palabra más utilizada dentro de la Iglesia este 2021 fue sinodalidad. Durante su pontificado, Francisco ha mencionado repetidamente que la sinodalidad es un camino principal en la vida de la Iglesia, un camino que acentúa la comunión del Pueblo de Dios y la presencia del Espíritu que actúa en cada miembro. Es por ello por lo que el Papa a convocado a toda la Iglesia a un Sínodo que tratará sobre la sinodalidad y que lleva el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión".

El camino sinodal comenzó en octubre en su fase diocesana, luego pasará por una fase continental, para finalizar en octubre de 2023 en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El paso que abrió el camino sinodal fue la presentación, por parte de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, del Documento Preparatorio y el Vademécum para orientar el camino.

A su vez, este año se llevaron a cabo experiencias sinodales en distintas regiones, tales como Alemania, donde la Iglesia está atravesando por un “camino sinodal”; Austria, que vive un Concilio Plenario; y Latinoamérica, que desarrolló una inédita Asamblea Eclesial con la participación de todo el Pueblo de Dios tanto en su fase preparatoria como en la Asamblea misma. El Papa se hizo presente en la Asamblea a través de un video compartido durante la sesión inaugural, y se afirma que esta Asamblea es un modelo de sinodalidad para la Iglesia que será tomado en cuenta durante el Sínodo 2021-2023.

La idea de una Iglesia donde todos, laicos y jerarquía, caminen juntos, está aquí para quedarse.

 

Unidad en la Iglesia

Otra gran preocupación del Papa en este año 2021 ha sido asegurar y mantener la unidad dentro de la Iglesia, teniendo en cuenta las tensiones tanto integristas, provenientes principalmente desde Estados Unidos, y progresistas, provenientes desde Alemania. El Papa ha hecho innumerables esfuerzos para que la Iglesia pueda caminar en conjunto, esperando a los que caminan más despacio y haciendo esperar a quienes se intentan adelantar. Las tensiones se han visto acrecentadas por los escándalos de abuso y las respuestas que puedan darse para enfrentar la crisis en el futuro. 

Dos hitos podrían destacarse en esta línea, uno es la carta de respuesta del Papa Francisco ante la renuncia presentada por el cardenal Reinhard Marx, y otra ha sido la publicación del motu proprio Traditionis custodes.

Mientras Alemania vive su proceso sinodal, con complejos planteamientos que muchas voces han denominado cismáticos, el cardenal Reinhard Marx envió una carta al papa Francisco el 21 de mayo, donde anunciaba su dimisión como arzobispo de Múnich y Frisinga y hablaba de “un fracaso institucional y sistemático” sobre la crisis de los abusos en Alemania. El 10 de junio se hizo conocida la decisión del Papa Francisco: la renuncia no fue aceptada. En una carta de respuesta, el Papa coincide en calificar los abusos sexuales como “una catástrofe” y llama a “ponerse en crisis” y “dejar que el Espíritu nos conduzca”: 

Y esta es mi respuesta, querido hermano. Continúa como lo propones, pero como arzobispo de Múnich y Frisinga. Y si te viene la tentación de pensar que, al confirmar tu misión y al no aceptar tu dimisión, este Obispo de Roma (hermano tuyo que te quiere) no te comprende, piensa en lo que sintió Pedro delante del Señor cuando, a su modo, le presentó la renuncia: “apártate de mí que soy un pecador”, y escucha la respuesta: “pastorea a mis ovejas”.

Otro hito que marcó este año fue la Publicación del motu proprio Traditionis custodes, con nuevas normas sobre la misa antigua. Este fue publicado el 16 de julio con una carta en la que explica los motivos de su decisión. Tras consultar a los obispos del mundo, Francisco decidió cambiar las normas que rigen el uso del misal de 1962, que fue liberalizado como “Rito Romano Extra-Ordinario” hace catorce años por su predecesor Benedicto XVI. En su carta el Papa se mostró apenado por los abusos en las celebraciones litúrgicas “de un lado y de otro”, pero también, en palabras de Francisco, por “un uso instrumental del Missale Romanum de 1962, cada vez más caracterizado por un creciente rechazo no solo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II, con la afirmación infundada e insostenible de que traicionaba la Tradición y la ‘verdadera Iglesia’”.

Dudar del Concilio, explica Francisco, “significa dudar de las intenciones mismas de los Padres, que ejercieron solemnemente su potestad colegial cum Petro et sub Petro en el concilio ecuménico, y, en definitiva, dudar del mismo Espíritu Santo que guía a la Iglesia”.

Viajes Apostólicos al extranjero

Durante el año 2021 Francisco realizó tres viajes apostólicos al extranjero. El primero de ellos fue en marzo a Irak, un viaje de tres jornadas marcado por el apoyo a los cristianos y el diálogo con el islam. Esta fue la primera visita de un pontífice soberano a ese país y el primer viaje al extranjero desde el inicio de la pandemia.

El segundo viaje fue a Budapest, Hungría, con motivo de la Santa Misa de clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional, y a Eslovaquia donde inició una visita apostólica de tres días, culminando el 15 de septiembre. El Papa ha resumido el viaje como “una peregrinación de oración, una peregrinación a las raíces y una peregrinación de esperanza”.

El tercer y último viaje apostólico del año fue a Chipre y Grecia entre los días 2 y 6 de diciembre. Bajo el lema "Consuélanos en la fe", el Santo Padre ha realizado un peregrinaje a las "fuentes de la humanidad y fraternidad". 

Cada viaje papal es una oportunidad para enviar mensajes no solo a la nación que lo recibe sino también a toda la humanidad. Así, en ellos el Papa ha mostrado al mundo entero realidades de persecución, pobreza, migración y exclusión, a la vez que ha realizado gestos de ecumenismo y diálogo.


Clima y COP26

Hace seis años el Papa publicaba su carta encíclica Laudato si', sobre el cuidado de la casa común, en la que pedía un nuevo diálogo sobre nuestra casa común, sobre cómo estamos moldeando negativamente el futuro de nuestro planeta con nuestro comportamiento irresponsable.

Este año el Papa ha enviado diversos mensajes y llamados a la humanidad sobre el cuidado a la casa común. Lo ha hecho, en primer lugar, el 5 de octubre, con un llamamiento realizado por líderes religiosos y científicos mundiales antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26, que se celebró en noviembre en Glasgow, Reino Unido. Casi 40 líderes religiosos que representan a las principales religiones del mundo se unieron a la comunidad científica en el Vaticano para hacer un llamamiento a aumentar la ambición climática antes de la COP26. Este llamado fue presentado por el Papa Francisco al presidente designado de la COP26, Alok Sharma, y al ministro italiano de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio.

Luego, a través de un Mensaje con ocasión de la COP26 difundido a través del programa radiofónico “Thought for the Day” de la BBC el 29 de octubre, el Papa señaló que “los encargados políticos que participarán en la COP26 de Glasgow están llamados con urgencia a ofrecer respuestas eficaces a la crisis ecológica en la que vivimos y, de este modo, esperanza concreta a las generaciones futuras”. 

El 9 de noviembre el Papa publicó una Carta dirigida a los católicos de Escocia en la que se complace con los queridos hermanos y hermanas en Cristo que se unan en oración por sus intenciones y por el resultado fructífero de la reunión de la COP26 en Glasgow “destinada a abordar una de las grandes cuestiones morales de nuestro tiempo: la preservación de la creación de Dios, que se nos ha dado como un jardín que hay que cultivar y como una casa común para nuestra familia humana”.

Luego, el 12 de noviembre a través de un mensaje leído en Glasgow por el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, Francisco dijo que las heridas infligidas por la pandemia del Covid-19 y el cambio climático eran comparables a las causadas por un conflicto mundial y debían afrontarse de la misma manera. El Santo Padre hizo hincapié en la necesidad de una acción común, solidaria y con visión de futuro para un modelo de desarrollo inclusivo, atento al mundo del trabajo y a la "deuda ecológica" que perjudica a los países más pobres.

Desde ese mismo día 12 de noviembre, es posible descargar el libro electrónico Laudato si' Reader. An Alliance of Care for Our Common House, que integra un prefacio del Papa Francisco. La publicación ha sido promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y se trata de una colección de reflexiones e informes sobre la recepción de la encíclica Laudato si’ en todo el mundo. El libro también incluye un comentario del Secretario General de la ONU.

 

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