Virginia R. Azcuy, Fredy Parra y Carlos Schickendantz, editores

Dios en los signos de este tiempo. Fundamentos, mediaciones y discernimientos 

Ediciones Universidad Alberto Hurtado Santiago,

2022 360 págs.

Este libro es fruto de varios autores. Ellas y ellos son: Carlos Schickendantz, Jorge Costadoat, Virginia Azcuy, Carolina Bacher, Rodrigo Núñez, Angela Pérez, Diego García, Israel Rodríguez-Giralt, Manuel Tironi, Birgit Weiger, Carlos Bresciani, Fredy Parra y Román Guridi. Lo patrocina el Centro Teológico Manuel Larraín que, desde sus inicios, ha buscado continuar con el legado conciliar y lo ha hecho asumiendo el reto de pensar una teología de los signos de los tiempos.

La obra quiere situarse en el horizonte de la recepción del Concilio Vaticano II en el contexto del Cono sur de América Latina y el Caribe. Las intervenciones de Juan XXIII desde el anuncio del evento hasta su inauguración y durante su primera sesión manifiestan claramente la decisión de un concilio pastoral, dirigido a toda la humanidad, que tuvo su expresión emblemática en la constitución pastoral Gaudium et spes.

Hoy es claro que no existe una sola forma de comprender una teología que se llame o deje caracterizar como empírica y mucho menos se da un modo único de aplicar el método inductivo en teología. En cualquier caso, parece evidente que tal teología está desafiada a integrar otras disciplinas en su articulación metódica, sea cual fuere la forma de diálogo que se proponga desarrollar en relación con ellas, y a la vez se encuentra exigida de justificar la naturaleza teológica del momento inductivo.

Una teología de los signos de los tiempos, tras las huellas del Concilio, intenta responder a la cuestión de cómo es posible que la “revelación” haya terminado en Jesús y que Dios no cese de hablar de su Hijo con la Iglesia. Se requiere ahondar en la relación con este Dios que no deja de hablar hoy; hacer teología al ritmo comunitario de escuchar la “Palabra de Dios”, el hablar actual de Dios en el tiempo presente, bajo la guía de su Espíritu. En la escucha estereofónica de la voz interior, de las experiencias humanas y de las Escrituras, también en el clamor de la tierra, se busca encontrar a ese Dios que salva, que no se ha ido de este mundo y se muestra en los signos. Esta escucha de las diversas voces ha sido una constante búsqueda, en las últimas décadas, tanto en la hermenéutica bíblica y las teologías latinoamericanas como en la lectura popular de la Biblia, que sitúa la interpretación entre la vida y el texto.

Una primera parte de esta obra se centra en los fundamentos teológicos y hermenéuticos. Se retoma la novedad de una racionalidad histórica en la fe y en la teología; en seguida se aborda el asunto de la hermenéutica bíblica de la teología de la liberación; a continuación se ofrece un trabajo sobre la historia de la comprensión del Magníficat (Lc 1, 46b-55); y, al final de esta parte, se hace una propuesta de articulación de las voces de diversos sujetos eclesiales en el discernimiento de los signos de los tiempos, por medio de los aportes de la investigación-acción participativa (IAP).

La segunda parte está dedicada al estudio de las mediaciones disciplinares para el discernimiento de los signos de los tiempos. Entre estas mediaciones la filosofía, eterna compañera de la teología, continúa ocupando un lugar imprescindible. Pero si la teología quiere abrirse a los tiempos en sus diversas expresiones, la filosofía no basta. En esta parte un capítulo se ocupa de la mediación literaria y otra de la antropología. Llamará la atención en un libro teológico el estudio del impacto etnográfico que ha tenido el desarrollo industrial de una zona de Chile como es Puchuncaví.

La tercera parte, en sintonía con la anterior, se ocupa de los pueblos originarios y de la ecología integral. Se trata de un asunto que en Chile y en todas partes del mundo cobra una importancia creciente. El Papa Francisco en Laudato si’ ha hecho un alarmante llamado a ocuparse del cuidado de la casa común. En esta parte se puede apreciar que hay otros modos de habitar el mundo, modos por cierto espirituales, que nuestra sociedad occidental tendría que tomar en serio. Lo propiamente latinoamericano parece expresarse en la opción preferencial por los pobres que, lejos de toda domesticación, busca ampliarse al incluir la dignidad de las mujeres, integrar la crisis medioambiental a la social y escuchar la sabiduría de los pueblos originarios y aprender con ellos un ethos de buen con-vivir.

Esta obra constituye el tomo número 24 de la Colección Teología de los Tiempos de las Ediciones de la Universidad Alberto Hurtado. Los tomos primero, undécimo y vigésimo noveno, al igual que este, tienen que ver in recto con el tema de este tipo de teología.

Jorge Costadoat

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