"Francisco ha querido que octubre de 2019 fuese un especial tiempo de revitalización de la conciencia misionera".

© Humanitas 91, año XXIV, 2019, págs. 64 - 79.


Estamos viviendo un tiempo providencial. Es un tiempo en que la Iglesia se abre al llamado de una renovación profunda de su vocación discipular, misionera y profética. El santo papa peregrino lo dijo con insistencia y sabiduría pastoral: “la misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones”. Esta renovada conciencia de su misionariedad está dada también por la autocomprensión que ella misma ha ido teniendo a partir de la profundización de su propia identidad como Pueblo de Dios siempre en camino.

El Concilio Vaticano II, gran acontecimiento del Espíritu, mostró el horizonte más esencial de la consagración bautismal del discípulo: el bautizado es misionero por naturaleza. Él encuentra la fuente y el origen de todo su dinamismo evangelizador en la fuerza desbordante del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “El amor es y sigue siendo la fuerza de la misión y es también el único criterio según el cual todo debe hacerse y no hacerse, cambiarse y no cambiarse. Es el principio que debe dirigir toda acción y el fin al que debe tender”, no se cansó de proclamar el santo papa de la Nueva Evangelización.

Francisco ha querido que el 2019, durante el mes de octubre, fuese un especial tiempo de revitalización de la conciencia misionera universal de la Iglesia, al cumplirse los 100 años de la inolvidable Carta Apostólica Maximum illud, del Papa Benedicto XV (1919), escrita en un contexto de inmensa crisis en la sociedad y en la Iglesia, por las nefastas consecuencias que dejó la Primera Guerra Mundial. El clamor misionero del Papa Benedicto hizo volver a los cristianos a su vocación más esencial: llevar el Evangelio a todos, con la santidad de la vida y las buenas obras. La crisis de la sociedad actual y la que vive nuestra Iglesia no es tan distinta a la vivida en los comienzos del siglo XX. De allí, que en este tiempo, el Papa Francisco quiere “despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral”.

 

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Foto de portada: Altar lateral de la iglesia San Antonio de Padua, en Córdova, Nuevo México. La Virgen de los Dolores, en el centro, viste colores inusualmente brillantes. Su falda, con sus decoraciones en forma de moneda, imita el vestido de Nuestra Señora de Begoña, patrona de la provincia vasca de Bilbao, cuya imagen era conocida en Nuevo México. A su derecha está San José, sin la figura del Niño Jesús que alguna vez sostuvo. A la izquierda hay una versión tallada de la querida imagen mexicana de Nuestra Señora de Guadalupe. ©David Wikely, texto de N. Scott Momaday en “A Sense of Mission. Historic Churches of the Southwest”. Chronicle Books LLC, California, 1994, p.60.

Sumario:

  • El Papa Francisco ha convocado a celebrar en octubre un mes extraordinario dedicado a las misiones. Se cumplen 100 años de la Carta Apostólica Maximum Illud de Benedicto XV, y es hora de reflexionar y resituar el ámbito misional de la vida cristiana dadas las nuevas formas de convivencia y funcionamiento social e ideológico. Humanitas 2019, XCI, págs. 64 – 79.

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