El autor invita a explorar la obra de Nicanor Parra bajo la hipótesis de que podría encontrarse en ella una manifestación distinta y sui generis de la religiosidad, y descubrir al poeta y a la persona que subyace al hablante lírico.

Supongamos como hipótesis que en Parra habría religiosidad sui generis, y para intentar probarla, animado por su desparpajo, recorramos su obra después de definir poesía, antipoesía y asumir que la voz de los poemas es plenamente la de Nicanor Parra poeta y acaso la de Nicanor Parra ciudadano chileno. 

Es decir, que Parra sería o no sería religioso en su poesía, y que en la vida real sería lo que haya sido: material para estudios biográficos sobre la relación de la vida en la obra, faena que aquí no cabe. 

Me ciño al panorama de los poemas que serán citados en totalidad o en extracto relevante, dándole rango confesional al yo poético que allí se nos comunica.

 

I. Poemas y antipoemas (1954)

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Sinfonía de cuna

Una vez andando
Por un parque inglés
Con un angelorum
Sin querer me hallé.
Buenos días, dijo,
Yo le contesté,
Él en castellano
Pero yo en francés.
Dites moi, don angel.
Comment va monsieur.
Él me dio la mano,
Yo le tomé el pie
¡Hay que ver, señores,
Cómo un ángel es!
Fatuo como el cisne,
Frío como un riel,
Gordo como un pavo,
Feo como usted.
Susto me dio un poco
Pero no arranqué.
Le busqué las plumas,
Plumas encontré,
Duras como el duro
Cascarón de un pez.
¡Buenas con que hubiera
Sido Lucifer!
Se enojó conmigo,
Me tiró un revés
Con su espada de oro,
Yo me le agaché.
Ángel más absurdo
Non volveré a ver.
Muerto de la risa
Dije good bye sir, 
Siga su camino, 
Que le vaya bien,
Que la pise el auto,
Que la mate el tren. 
Ya se acabó el cuento,
Uno, dos y tres.

Expresa una simpática burla compasiva ante el ángel, con el cual sin quererlo se ha topado Parra. Su aparición no entrega un mensaje divino. A la cortesía del ángel, la descortesía de Parra. Ningún temor ante su aspecto, porque es fatuo, frío, gordo y feo “como usted” y cuantos leamos el poema. Es un pobre ángel común y corriente, sin fulgor ni estampa, incapaz de volar con su duro plumaje. Pero tiene espada y la blande cuando se enoja con el irrespetuoso. La alusión a Lucifer, un ángel muy distinto, recalca la inepcia de este ángel, incapaz de volar porque su plumaje es “como el duro – cascarón de un pez”. 

Tildarlo de “angelorum” en incorrecto plural y no “ángelus” en correcto singular, denota indiferencia o ignorancia de la gramática del latín de la Iglesia, y le permite mofarse de su bíblico rango de angelorum.

Expresa una simpática burla compasiva ante el ángel, con el cual sin quererlo se ha topado Parra. Su aparición no entrega un mensaje divino. A la cortesía del ángel, la descortesía de Parra.

Las imprecaciones finales: “Que la pise el auto|Que la mate el tren”, implican un ángel o femenino o hermafrodita.

Total, el sarcasmo del paseante ante un personaje celestial de la fe cristiana expresa, sin adornos literarios, un desdén que no llega a la ferocidad de una blasfemia.

Defensa del árbol 

Por qué te entregas a esa piedra 
Niño de ojos almendrados 
Con el impuro pensamiento 
De derramarla contra el árbol. 
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato 
Mira que Dios te está mirando, 
Ruega al Señor que te perdone 
De tan gravísimo pecado 
Y nunca más la piedra ingrata 
Salga silbando de tu mano.

Parra se expresa como un moralista: “Medita un poco lo que haces – Mira que Dios te está mirando”. “Ruega al Señor que te perdone – De tan gravísimo pecado”. 

Hay un eco a La Tentación, escrita por José A. Márquez. Cito su comienzo:

¡Qué linda en la rama la fruta se ve! 
Si lanzo una piedra tendrá que caer. 
No es mío este huerto no es mío lo sé: 
mas yo de esa fruta quisiera comer”.

Allí habla el niño, piedra en mano. No hay Eva que lo tiente a la fruta vedada. Ha sido su propio deseo, sin empuje ajeno. Tiene hambre.

El moralista juega al si-es-no-es serio o burlesco, rasgo típico.

Se canta al mar 

Nació en mi mente la inquietud y el ansia 
De hacer en verso lo que en ola y ola 
Dios a mi vista sin cesar creaba. 
Desde ese entonces data la ferviente 
Y abrasadora sed que me arrebata: 
Es que, en verdad, desde que existe el mundo, 
La voz del mar en mi persona estaba.

Al final del poema el joven capta en la Creación al Creador, y aspira a imitarlo: “De hacer en verso lo que en ola y ola|Dios a mi vista sin cesar creaba”.

Que el poeta haya sentido religiosamente al mar, no cabe duda, de manera que ese deslumbramiento deja atrás la burla y la seriedad moralista. Prueba que en este libro de 1954 hay un ejemplo de religiosidad clásica: el reconocimiento de la incesante creación que efectúa el Creador, un Dios que genera belleza, un Dios musa para quien hace oleajes de poesía.

Advertencia al lector

Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado, 
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad 
¿Respondió acaso de su herejía? 
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo! 
¡En qué forma descabellada! 
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein 
Pueden darse con una piedra en el pecho 
Porque es una obra difícil de conseguir: 
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años, 
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella 
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Parra nos advierte que, si hallamos herejía en su Poemas y antipoemas, nos responderá en forma descabellada igual que Sabelius, sacerdote y teólogo cristiano del siglo III que enseñó que el mismo y único Dios se manifestaba y operaba en tres modos distintos, por lo que era ‘‘Padre’’ en el Antiguo, ‘‘Hijo’’ en la Encarnación y ‘‘Espíritu Santo’’ en Pentecostés. Esta teología propone tres modalidades de la Trinidad, lo cual la descompone heréticamente. Fue condenado por el Papa Calixto. Por lo tanto, la respuesta con que nos amenaza Parra es asestarnos… herejías.

Parra nos advierte que, si hallamos herejía en su “Poemas y antipoemas”, nos responderá en forma descabellada (…)

Wittgenstein delimita prácticamente la expresividad humana: “Todo lo que puede ser expresado en absoluto puede ser expresado claramente, y sobre aquello que no puede ser expresado debemos guardar silencio”. “… de lo que no se puede hablar, hay que callar”. Parra obedece ese decretado silencio táctico, que lo excusa de pretender lo inexpresable = Dios. 

Wittgenstein considera la existencia de casos y más casos, existentes o posibles, que funcionan por sí mismos, pero no cómo ni por qué existen; tampoco se plantea que haya un Creador del mundo y un motivo para haberlo creado. Pareciera que Parra se une a esa visión.

Solo de piano 

Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir 
Para poder resucitar después tranquilamente 
Cuando se ha usado en exceso de la mujer; 
Ya que también existe un cielo en el infierno

El libidinoso, después de resucitar tranquilamente, desciende al infierno donde la mujer es cielo. O sea, el sexo por el sexo carece de castigo, habría un infierno sexual, un anti-infierno, o sea, un anti-cielo. Aquí vemos la burla anticristiana de quien carece de fe, pero que gusta de agredir tal creencia a pesar de no sustentarla. En el fondo es una religiosidad al revés, la del rebelde que no puede creer en el juicio de Dios. ¿Implica no creer en Dios? Solo no aceptarlo de Juez. Cortarlo a la medida conveniente.

El peregrino 

Pero yo soy un niño que llama a su madre detrás de las rocas. 
Soy un peregrino que hace saltar las piedras a la altura de la nariz. 
Un árbol que pide a gritos se le cubra de hojas.

Se escucha su orfandad existencial, su conmovedor desamparo, desasistido por un Dios a quien ha rechazado por Juzgador.

Recuerdos de juventud 

Yo iba de un lado a otro, es verdad, 
Mi alma flotaba en las calles 
Pidiendo socorro, pidiendo un poco de ternura; 
Con una hoja de papel y un lápiz yo entraba en los cementerios 
Dispuesto a no dejarme engañar. 
Daba vueltas y vueltas en torno al mismo asunto, 
Observaba de cerca las cosas 
O en un ataque de ira me arrancaba los cabellos.

El pensamiento obsesionado lo conduce a la ira. No lo han socorrido, no le han dado ternura –está carente de amor. Y esa carencia pudiera llevarlo a pedir y encontrar el amor de Dios. 

Hasta allí lo hallado de incipiente religiosidad en este primer libro de Parra. No hay un encuentro con Dios, no hay una experiencia transformadora, tampoco hay oración pidiéndola. Pero el Dios, cuyo angelorum fue burlado con lástima, y el Dios que crea la belleza de las olas, está… tolerado. No molesta.

 

II. Versos de salón (1962)

2

Cambio de nombres 

A los amantes de las bellas letras 
Hago llegar mis mejores deseos 
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas. 
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra 
Si no cambia los nombres de las cosas. 
¿Con qué razón el sol Ha de seguir llamándose sol? 
¡Pido que se le llame Micifuz 
El de las botas de cuarenta leguas! 
¿Mis zapatos parecen ataúdes? 
Sepan que desde hoy en adelante 
Los zapatos se llaman ataúdes. 
Comuníquese, anótese y publíquese 
Que los zapatos han cambiado de nombre: 
Desde ahora se llaman ataúdes. 
Bueno, la noche es larga 
Todo poeta que se estime a sí mismo 
Debe tener su propio diccionario 
Y antes que se me olvide 
Al propio dios hay que cambiarle nombre 
Que cada cual lo llame como quiera: 
Ese es un problema personal.

En el Antiguo Testamento leemos que Adán le fue adjudicando nombres a las cosas y que esos perfectos nombres se perdieron por el engreimiento de los constructores de Babel. Parra hace lo mismo que Adán: nombra, o re-nombra, corrige el vocabulario tradicional, aceptado y eficaz, y soberbiamente proclama que todo poeta “Debe tener su propio diccionario”. Del cual solo nos muestra dos ejemplos: Micifuz (ex sol) y ataúdes (ex zapatos). El resto de los cambios será un revocamiento de la realidad posiblemente bella, para inventariar un mundo de reemplazantes inusuales, según una religión personal, la del poeta demiurgo o sacerdote que corrige la creación lingüística con que se expresa la realidad de la Creación divina.

En el Antiguo Testamento leemos que Adán le fue adjudicando nombres a las cosas y que esos perfectos nombres se perdieron por el engreimiento de los constructores de Babel. Parra hace lo mismo que Adán: nombra, o re-nombra, corrige el vocabulario tradicional, aceptado y eficaz, y soberbiamente proclama que todo poeta “Debe tener su propio diccionario”.

Viaje por el Infierno

En el primer círculo vi
Unas figuras recostadas
Contra unos sacos de trigo.
 
En el segundo círculo andaban
Unos hombres en bicicleta
Sin saber dónde detenerse
Pues las llamas se lo impedían.
 
En el tercer círculo vi
Una sola figura humana
Que parecía hermafrodita.
 
Esa figura sarmentosa
Daba de comer a unos cuervos.
 
En el círculo número cuatro
Vi un anciano de luengas barbas
Calvo como una sandía
Que construía un pequeño barco
En el interior de una botella.
 
Me dio una mirada afable.
En el círculo número cinco.
Vi unos jóvenes estudiantes
Jugando fútbol araucano
Con una pelota de trapo.
Hacía un frío salvaje.
Tuve que pasar la noche
En vela en un cementerio
Arrimado contra una tumba
Para no morirme de frío.
 
Solo quedaban dos círculos.
En uno me vi yo mismo
Sentado a una mesa negra
Comiendo carne de pájaro:
Mi única compañía
Era una estufa a parafina.
 
En el círculo número siete
No vi absolutamente nada
Solo oí ruidos extraños
Escuché unas risas espantosas
Y unos suspiros profundos
Que me perforaban el alma.

 

Aunque el tema es cristiano, Parra lo utiliza como un viaje a través de una secuencia de pesadillas que forman su infierno personal, al borde de una demencia onírica. Un inferno sin Demonio, sin fuego, solo con suspiros. 

El Infierno de Dante se angosta en nueve círculos. El de Parra llega solo hasta el séptimo, en donde Dante coloca a los violentos, y Parra a los acongojados. Si se hace un cotejo círculo por círculo, no se hallará semejanza entre los dos infiernos literarios, uno es ortodoxo el otro es descreído. Parra se ha valido de la religión cristiana como escenario y tramoya para un descargo síquico.

Discurso fúnebre 

Quiero saber si hay vida de ultratumba 
Nada más que si hay vida de ultratumba. 
Cómo no va a saber el marmolista 
O el que le cambia la camisa al muerto. 
¿El que construye el nicho sabe más? 
Que cada cual me diga lo que sabe, 
Todos estos trabajan con la muerte 
¡Estos deben sacarme de la duda! 
Sepulturero, dime la verdad, 
Cómo no va a existir un tribunal, 
¡O los propios gusanos son los jueces! 
Tumbas que parecéis fuentes de soda 
Contestad o me arranco los cabellos 
Porque ya no respondo de mis actos, 
Solo quiero reír y sollozar. 
En resumen, señoras y señores, 
Solo yo me conduelo de los muertos. 
Yo me olvido del arte y de la ciencia 
Por visitar sus chozas miserables. 
Pongo las calaveras en su sitio. 
Los pequeños ratones me sonríen 
Porque soy el amigo de los muertos. 

 

Estoy viejo, no sé lo que me pasa. 
¿Por qué sueño clavado en una cruz? 
Han caído los últimos telones. 
Yo me paso la mano por la nuca 
Y me voy a charlar con los espíritus.

En este poema Parra presiente que hay algo después de la descomposición de un cadáver, por eso insiste en preguntar. Al no tener respuesta escribe: “Yo me olvido del arte y de la ciencia”. Aunque esos dos sistemas, que son su Credo, no le aportan respuesta para este misterio, persiste su infructuosa búsqueda de revelación post mortem. “Solo yo me conduelo de los muertos”; tal acto justifica su anhelo y le confiere hermandad con los cadáveres.

III. Canciones rusas (1967)

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Ya que no queda otra alternativa 
Que degollar al cordero pascual 
Para que el ser humano coma carne 
Me permito pedir humildemente  
Que en lo posible no se le mate con dolor. 
Hay que enterrar la daga con cuidado 
Sin olvidar que es un simple cordero
El que se está matando 
Y no un león ni un tigre de Bengala. 
Una vez perpetrado
El vergonzoso crimen necesario 
Rogaría al verdugo 
Que se lave las manos con salmuera.
 
Para borrar el olor de la sangre.
Y mucho cuidado con los perros y gatos:
Algo que no debemos permitirnos
Es compartir con otros animales
El alimento del cordero pascual.
Aprovechemos hasta la última fibra.
 
Y no lo comamos con el ceño fruncido
Sino con gran respeto.
Casi con sentimiento religioso.
 
Y después del banquete
Demos las gracias al sistema solar.

Describe el cordero pascual del rito hebreo, que es un recordatorio de la salida de Egipto y una acción de gracias a Yahvé. Pero lo inserta en la liturgia cristiana sin creer en su divinidad expiatoria. Por eso resulta un poema fuertemente antirreligioso y blasfemo: el Cordero Pascual es un mero cordero degollado en honor del sistema solar (¿autor del pasto?). No es ofrenda, será guiso… Parra se conduele aquí del mero animalito comestible, y la conmiseración, debido al usual sarcasmo, suena falsa y hasta hipócrita, pues lo que importa es saborearlo “hasta la última fibra”, sin convidarles nada a los perros y a los gatos, indignos de comer lo sacro.

Esta antirreligiosidad golpea la fe hebrea y toda creencia en los sacrificios de animales a una deidad.

Jubilación 

Los jubilados son a las palomas 
Lo que los cocodrilos a los ángeles.

Los angelorums extraen la carne de las fauces de los cocodrilos en un acto de aseo amistoso. Se deduce que los ángeles se alimentan de lo que les sobra a los cocodrilos (¿demonios?). La degradación de la especie celestial en Sinfonía de cuna ahora es mayor y peor.

IV. Obra Gruesa (1969)

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La Camisa de Fuerza

Acta de Independencia.
Independientemente
De los designios de la Iglesia Católica
Me declaro país independiente.
 
A los cuarentaynueve años de edad
Un ciudadano tiene perfecto derecho
A rebelarse contra la Iglesia Católica.
Que me trague la tierra si miento.
 
La verdad es que me siento feliz
A la sombra de estos aromos en flor
Hechos a la medida de mi cuerpo.
 
Extraordinariamente feliz
A la luz de estas mariposas fosforescentes
Que parecen cortadas con tijeras
Hechas a la medida de mi alma.
 
Que me perdone el Comité Central.

 

Se independiza de la Iglesia Católica como si hubiera estado en ella. Quiere recalcar que, a pesar de los designios de la Iglesia Católica, es feliz porque ama a los “aromos en flor”. La alusión a À l’ombre des jeunes filles en fleurs, de Marcel Proust en 1919, revela que los aromos son niñas. ¿Cuán niñas? Inclinación que chocaría contra la pacatería del Comité Central del Partido Comunista, que es la segunda institución que podría regir su erotismo.

Poema antirreligioso cuyo sujeto es dios de sus actos, independiente o zafado de toda moral o reglamento.

Frases 

No nos echemos tierra a los ojos 
El automóvil es una silla de ruedas 
El león está hecho. de corderos 
Los poetas no tienen biografía 
La muerte es un hábito colectivo 
Los niños nacen para ser felices 
La realidad tiende a desaparecer 
Fornicar es un acto diabólico 
Dios es un buen amigo de los pobres

Tras la sucesión de perogrulladas, aseverar que “Fornicar es un acto diabólico” y que “Dios es un buen amigo de los pobres” no son axiomas obvios; más aún, como Parra no es católico practicante, son falsas para él. Lo implica mediante la carga de mofa que adquieren justo al final del poema. 

Lo “diabólico” de la fornicación puede interpretarse católicamente como una verdad: la cesión hecha al diablo, mediante el pecado doloso (se sabe, se quiere, se hace) y también puede interpretarse como una mentira exagerada que desvirtúa la afirmación ambivalente de un Dios buen amigo de los pobres, y de un Dios buen amigo del alma de los pobres, a los que ama. Sagazmente, Parra lo expresa con un doble sentido posible y así no se pronuncia netamente si cree en tal Dios.

Padre Nuestro Padre 

nuestro que estás en el cielo 
Lleno de toda clase de problemas 
Con el ceño fruncido 
Como si fueras un hombre vulgar y corriente 
No pienses más en nosotros. 
Comprendemos que sufres 
Porque no puedes arreglar las cosas. 
Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo 
Desconstruyendo lo que tú construyes.
Él se ríe de ti
Pero nosotros lloramos contigo: 
No te preocupes de sus risas diabólicas. 
Padre nuestro que estás donde estás 
Rodeado de ángeles desleales 
Sinceramente: no sufras más por nosotros 
Tienes que darte cuenta 
De que los dioses no son infalibles 
Y que nosotros perdonamos todo.

En este recio e ingenioso poema culmina la antirreligiosidad de Parra. Logra un monumento a su falta de fe, vulgarizando a Dios Padre, asediado por el poderoso Demonio. Ante ese maniqueísmo él se erige como un posible tercer poder, capaz de consolar a Dios, de exonerarlo de pensar en nosotros, y de perdonar al Perdonador –de nuestras ¿ofensas?–. Mejor que ese lastimoso Dios, Parra afianza la independencia que ya ha decretado en el poema anterior, requisito para ser feliz eróticamente.

La alusión a Dios “rodeado de ángeles desleales” muestra que Parra conoce los dogmas, y los usa para agravar la embestida del Demonio contra Dios, de la creatura contra su Creador. Lejos queda su reconocimiento del Creador del oleaje en “Canto al mar”.

No considera que el Demonio nos ataque, parece solo centrado en hostigar a su enemigo eterno, y si no fuéramos sus atacados, disfrutaríamos de una pax amoris… relativa. Porque la bellis síquica de los poemas más atribulados con sus escenas de pesadilla y sus obsesiones empuja el péndulo de positivo a negativo del mundo poético de Parra, incapaz de absolutos, resbalado sobre evanescencias.

La alusión a Dios “rodeado de ángeles desleales” muestra que Parra conoce los dogmas, y los usa para agravar la embestida del Demonio contra Dios, de la creatura contra su Creador. Lejos queda su reconocimiento del Creador del oleaje en Canto al mar.

Discurso del buen ladrón 

Acuérdate de mí cuando estés en tu reino 
Nómbrame Presidente del Senado 
Nómbrame Director del Presupuesto 
Nómbrame Contralor General de la República. 
Acuérdate de la corona de espinas 
Hazme Cónsul de Chile en Estocolmo 
Nómbrame Director de Ferrocarriles 
Nómbrame Comandante en Jefe del Ejército.
Acepto cualquier cargo 
Conservador de Bienes Raíces 
Director General de Bibliotecas 
Director de Correos y Telégrafos. 
Jefe de Vialidad 
Visitador de Parques y Jardines 
Intendente de la Provincia de Ñuble. 
Nómbrame Director del Zoológico. 
Gloria al Padre 
Gloria al Hijo 
Gloria al Espíritu Santo 
Nómbrame Embajador en cualquier parte 
Nómbrame Capitán del Colo-Colo 
Nómbrame si te place 
Presidente del Cuerpo de Bomberos. 
Hazme rector del Liceo de Ancud. 
En el peor de los casos 
Nómbrame Director del Cementerio

El maravilloso pedido del buen ladrón evangélico: que Jesús lo reciba en su reino, es ridiculizado con una sarta de pedidos terrenales y banales a la Trinidad, enumerados por quien no reconoce que el Crucificado es Rey y Dios; por lo tanto es una petición inútil. Uno tras otro, los pedidos no son concedidos. Transa pidiendo la salida. Continúa, pues, una antirreligiosidad blasfema, satírica y majadera.

Últimas instrucciones 

(…) vélenme con los siguientes objetos: 
un par de zapatos de fútbol 
una bacinica floreada 
mis gafas negras para manejar 
un ejemplar de la Sagrada Biblia 
Gloria al padre 
gloria al hijo 
gloria al e. s.

Mofa fácil, cero fe en Dios y en la Resurrección. Pudo ser incluido al final del poema anterior. 

Destaquemos cómo en varios poemas ya examinados, el yo de Parra es el centro narcisístico en torno del cual Arte, Ciencia y Dios solo aportan descargas ingeniosas mezcladas con inquietudes ante la muerte y el porqué de la existencia.

Destaquemos cómo en varios poemas ya examinados, el yo de Parra es el centro narcisístico en torno del cual Arte, Ciencia y Dios solo aportan descargas ingeniosas mezcladas con inquietudes ante la muerte y el porqué de la existencia.

V. Otros poemas 

Los dos compadres

El Papa no cree en Dios.
¡Cómo que no cree en Dios!
El Papa no cree en nada.
Yo sé que no cree en nada.
¡Las cosas de mi compadre! Entonces quiere decir 
¿Verdad que Cristo murió
Para purgar los pecados
De toda la humanidad?
Así me parece a mí.
¿Verdad que murió en la cruz?
¡Claro que murió en la cruz!
¿Fumémonos un cigarro?
¡Fumémonos un cigarro!
Entonces que viva Chile.
Conforme. ¡Que viva Chile!
Viva San Pedro y San Pablo
Viva la Iglesia Romana
Con todos sus feligreses.
¿Y cómo resucitó?
No sé si resucitó:
El hecho es que viene ahí.
¿Viene con la cruz a cuestas?  
Parece que viene solo. 
Que estamos al otro lado. 
Así me parece a mí. 
¿Por toda la eternidad? 
Por toda la eternidad:
¿No ve que viene sin cruz? 
¡Dale que viene sin cruz!
¿Verdad que murió en la cruz?
¡Claro que murió en la cruz!
¡Viva la virgen del Carmen!
Bueno, que viva la virgen
Que viva Anita Lizana
Que viva mi general 
Carlos Ibáñez del Campo:
¡Total yo no pierdo nada!
¡Al seco por la comadre!

Contraste de un descreído y un fervoroso. Para el descreído lo fundamental es negar la Crucifixión de Cristo –aceptarla implica creer en la Redención y Resurrección–, el triunfo del Hijo de Dios encarnado. Cada uno ve lo que cree o no cree, y ante la falta de acuerdo, concuerdan compadremente en la bebida. No es tan importante la religión. 

Tal es el mensaje conciliador y comprensivo que propone el poema, una pax neutra ante Dios o no Dios, Iglesia o no Iglesia. Respeto mutuo y concordia. En este sentido el poema es fraternal y convida tácitamente a unirse sobre lo visible (el cigarrillo y el vino) relegando lo invisible. 

La agresividad sarcástica de El buen ladrón y El Padre Nuestro se ha morigerado en la amistad de esos dos chillanejos. 

Carta del poeta que duerme en una silla

 Cuesta bastante trabajo creer 
En un dios que deja a sus creaturas
 Abandonadas a su propia suerte 
A merced de las olas de la vejez 
Y de las enfermedades 
Para no decir nada de la muerte

Aquí Parra no puede creer en un dios indiferente; por lo tanto, cree en un dios vigilante y propicio. Se desdice así del Dios preocupado pensando en nosotros. 

No llega a tratar de entender el misterio de las penurias, y al no planteárselo da la impresión de que considera que suceden natural y normalmente: “…no sabremos nunca absolutamente nada…”.

Pensamientos 

Qué es el hombre
se pregunta Pascal: 
Una potencia de exponente cero. 
Nada 
si se compara con el todo 
Todo 
si se compara con la nada: 
Nacimiento más muerte: 
Ruido multiplicado por silencio: 
Medio aritmético entre el todo y la nada.

Ahí el hombre es para Parra algo entre dos extremos: la nada y el todo. Poema materialista ateo, sin Dios, mera materia entre nacimiento y muerte, expresada pascalmente y con apoyo de la Matemática (Ciencia). Qué lejos de una frase radiante de fe de nuestro San Alberto Hurtado: “Somos un disparo a la eternidad”.

 

VI. Sermones y prédicas del Cristo de Elqui 

(Santiago, Ganymedes, 1979)

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Domingo Zárate Vega, alias “Cristo de Elqui”, fue un campesino chileno, de barba y vestido como Jesús, que en 1927 anunciaba el inminente fin del mundo. En 1931 fue internado en la Casa de Orates, y diagnosticado demente con “delirio místico crónico”. En 1948 renegó de su misión declarando: “He sido y seré un librepensador”.

Parece inventado justo a la medida para Parra, el librepensador antimístico. Y Parra ha tenido la astucia de usarlo como máscara para sus sermones.

VIII 

Yo soy más yerbatero que mago 
no resuelvo problemas insolubles 
yo mejoro yo calmo los nervios 
hago salir el demonio del cuerpo 
donde pongo la mano pongo el codo 
pero no resucito cadáveres putrefactos 
el arte excelso de la resurrección 
es exclusividad del divino maestro

Vemos un Parra-Cristo de Elqui exorcista, pero no taumaturgo como los Apóstoles. Sus poderes no son milagrosos; se limita a calmar los nervios, pero también a dar codazos agresivos.

XIV

Mentes que solo pueden funcionar 
a partir de los datos de los sentidos 
han ideado un cielo zoomórfico 
sin estructura propia 
simple transposición de la fauna terrestre 
donde pululan ángeles y querubines 
como si fueran aves de corral 
¡inaceptable desde todo punto de vista! 
yo sospecho que el cielo se parece más 
a un tratado de lógica simbólica 
que a una exposición de animales.

Evolución de la mofa contra el angelorum, ahora el sarcasmo abarca toda la corte celestial caricaturizada como un gallinero = “un cielo zoomórfico”. Preferencia por un cielo intelectual de lógica simbólica (proporciona reglas y técnicas para determinar si un argumento es o no es válido en un determinado sistema formal). Descarte de un cielo revelado a la fe, rechazo de la religiosidad cristiana, y si no hay cielo, tampoco hay infierno, o el infierno es el Huit Clos de cada uno, la mazmorra existencial teatralizada por Sartre.

XXIII

Y estos son los desafíos del Cristo de Elqui:
que levanten la mano los valientes:
a que nadie se atreve
a tomarse una copa de agua bendita
a que nadie es capaz
de comulgar sin previa confesión
a que nadie se atreve
a fumarse un cigarro de rodillas
¡gallinas cluecas - gallinas cluecas!
a que nadie es capaz 
de arrancarle una hoja a la biblia
ya que el papel higiénico se acabó 
a ver a ver a que nadie se atreve 
a escupir la bandera chilena 
primero tendría que escupir mi cadáver 
apuesto mi cabeza
a que nadie se ríe como yo  
cuando los filisteos lo torturan.

Constituye una desafiante lista de actos anticristianos y sacrílegos contra el agua bendita, la hostia, la genuflexión y la Biblia. Para un judío sería una asquerosa blasfemia “arrancarle una hoja a la biblia/ya que el papel higiénico se acabó”. Y para un patriota sería un desacato escupirle a la bandera. Ni cristianos, ni judíos, ni patriotas se atreverían a tales ofensas, son despreciables “gallinas cluecas”; en cambio, Parra Cristo de Elqui se atreve a reírse de sus atacantes, los “filisteos”.

XXVI

Resumiendo la cosa
al tomar una hoja por una hoja
al tomar una rama por una rama
al confundir un bosque con un bosque
nos estamos comportando frívolamente
esta es la quinta-esencia de mi doctrina
felizmente ya comienzan a vislumbrarse
los contornos exactos de las cosas
y las nubes se ve que no son nubes 
y los ríos se ve que no son ríos 
y las rocas se ve que no son rocas 
son altares
¡son cúpulas!
¡son columnas!
y nosotros debemos decir misa.

Así como antes ha trocado sol en Micifuz y zapatos en ataúdes, ahora desecha la “frivolidad” de ver un bosque que solo es un bosque, y no percibir su trascendental belleza.

Aquí la Naturaleza es una catedral. Ya lo había expresado José Martí, pero con preocupación ante la Naturaleza amenazada por el hombre. No se usaba todavía el término “ecología” y acaso Parra conocía “la unión del hombre con la Naturaleza” pedida por Martí, y si no, hacia allá irá su obra ulterior para defender la belleza amenazada de nuestro planeta.

Respecto del juvenil Canto al mar, esta variación del pasmo ante la belleza de la Naturaleza (ya no de la Creación) expresa un exaltado panteísmo rousseauniano que paradojalmente regresa al lenguaje poético del cual Parra se ha distanciado. Este pasajero desliz al lenguaje de los cavalieri della luna (Darío, Neruda, Huidobro y ¿Gabriela Mistral?) ha ocurrido cuando el poeta ha sentido tal maravillamiento ante las nubes, ríos y rocas, que debe, y debemos junto con él, celebrar una liturgia poética. ¡Sorpresa de hallarlo vuelto “sacerdote”!

Estamos ahí ante un cenit de su zigzagueante religiosidad.

En los poemas anteriores, la angustiosa coexistencia con sillas, ataúdes, capillas ardientes y víboras sexuales le ha provocado poemas al filo de ser prosaicos, que se sostienen por el ingenio y el humor negro. Este ocasional éxtasis ante cosas innegablemente hermosas manifiesta una sensibilidad mortificada por un entorno incomprensible, poderoso, depresivo, que enardece a un yo clavado en sí mismo. No hay amada, no hay amor, no hay seres vivos a los cuales amar (los hubo y ya murieron: la madre, una hermana, un amigo). Ese yoísmo exacerbado, padeciendo angustia en el entorno y en su repercusión, crea un lenguaje ad hoc, remoto a la culta elegancia de la poesía de los Cavalieri & Co.

Este ocasional éxtasis ante cosas innegablemente hermosas manifiesta una sensibilidad mortificada por un entorno incomprensible, poderoso, depresivo, que enardece a un yo clavado en sí mismo.

XLI

Todo puede probarse con la Biblia 
por ejemplo que Dios no existe 
por ejemplo que el Diablo manda más 
por ejemplo que Dios 
es masculino y femenino a la vez 
o que la Virgen era liviana de cascos 
basta con conocer un poco el hebreo 
para poder leerla en el original 
e interpretarla como debe ser 
es cuestión de análisis lógico
Tienen razón los amigos escépticos 
todo puede probarse con la biblia 
es cuestión de saberla barajar 
es cuestión de saberla adulterar 
es cuestión de saberla descuartizar 
como quien descuartiza una gallina: 
¡pongan otra docena de cervezas!

Con ejemplos de herejías posibles, censura a quienes tergiversan la Biblia; continúa en la línea del discurso XXIII. Aquí el desafío implícito es contra la irreverencia ante la sagrada Biblia. Se ofrece la correcta lectura, no por fe, sino por análisis lógico de la lengua hebrea, de modo que la defensa no es religiosa, sino lingüística. Pero lo defendido es el Santo Libro 

Si en este poema la Biblia debe ser respetada en su original, ello implica su valía ¿espiritual? Parra no se pronuncia porque no cree que esté escrita por Dios (igual Borges). Pero tampoco declara su rechazo. Entonces, a tomar cerveza y olvidar el caso.

XLII

La presencia del Espíritu Santo 
se percibe con toda nitidez 
en la mirada de un niño inocente 
en un capullo que está por abrir 
en un pájaro que se balancea sobre una rama
dificulto que alguien pueda poner en duda
la presencia del Espíritu Santo 
en un pan recién sacado del horno 
en un vaso de agua cristalina 
en una ola que se estrella contra una roca
¡ciego de nacimiento tendría que ser!
hasta un ateo tiembla de emoción
ante una sementera que se inclina 
bajo el peso de las espigas maduras 
ante un bello caballo de carrera 
ante un volkswagen último modelo
lo difícil es saber detectarlo 
donde parecería que no está 
en los lugares menos prestigiosos 
en las actividades inferiores 
en los momentos más desesperados
ahí falla el común de los mortales
quién podría decir que lo percibe 
en los achaques de la ancianidad 
en los afeites de las prostitutas 
en las pupilas de los moribundos?
y sin embargo también está ahí 
pues lo permea todo como el sodio 
¡que lo digan los Padres de la Iglesia!
Arrodillémonos una vez más 
en homenaje al Espíritu Santo 
sin cuyo visto bueno nada nace ni crece 
como tampoco muere en este mundo.

Poema ultrarreligioso, insólitamente religioso, que revela una sensibilidad… católica. ¿Sincera? Sí, pues no está saboteada por sarcasmo. Al contrario, acoge lo unánimemente bello: pan, agua, olas, espigas, caballo de carrera y “un volkswagen último modelo”, cuya belleza se une a la serie. 

Nos quiere abrir los ojos a la presencia del Espíritu Santo en los lugares donde parece que no está: ancianos, prostitutas y moribundos. 

Santa Teresa ya dijo que “Dios está hasta en las ollas de la cocina” –lo cual parece un verso de Parra. 

XLIV

A mí se me enseñó 
que ni el Padre ni el Hijo fueron ricos 
–supongo que tampoco lo será el Espíritu Santo– 
ni palacios ni fundos ni vehículos 
ninguno de los Tres 
necesita de bienes materiales 
y no por eso dejan de ser Dios al contrario verdad? 
mientras más pobres 
mientras más humildes 
más nos pareceremos al Señor 
Arrodillémonos esta vez 
a rogar por el alma de los ricos: 
Padre nuestro que estás en el cielo...

Parra prosigue moralizando vía El Cristo de Elqui: ataca a los ricos por poseer palacios, fundos y vehículos, pero la razón que da –la Trinidad no tiene tales bienes materiales– es antirreligiosamente absurda. Así el argumento se vuelve cómico-blasfemo = parriano. Y socialista.

VII. Chistes par(r)a desorientar a la (policía) poesía (1989)

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Hijo mío 
respóndeme esta pregunta 
para que algunos coman bien 
es menester que muchos coman mal? 
– Hable + fuerte Padre
 de lo contrario no le dan pelota.

La censura del costo de la alimentación va en caricatura de diálogo entre Padre y creyente, y se vuelve sátira con la doble ambivalencia del Padre sacerdote y del Padre Dios, más el subentendido silencio del Santo Padre. Parra no parece haber leído las Encíclicas, pues ignora la Doctrina Social de la Iglesia, que ha hablado fuerte a todos.

VII Pasatiempos 

…dispararle pelotillas al sacerdote 
durante el desarrollo de la misa solemne 
simular un ataque epiléptico 
mientras alza la hostia consagrada… 
…expectorar en la capilla ardiente 
…crucificar a Cristo Jesús 
…cocinar un sombrero de cura 
a vista y paciencia de la Santa Sede…

Más desafíos. Ahora vueltos pasatiempos. Podrían volverse una chacota inmadura y frívola. Lo evita ofreciéndonos pasar el tiempo vacío, mediante una serie de actos semejantes a los de Salvador Dalí asestando su paranoia inducida contra “los putrefactos” (curas y filisteos). Son de la misma antirreligiosidad. Al menos no llegan a las blasfemias coprolálicas de algunos españoles (Hernán Cortés las prohibió so pena de horca).

No creo en la vía pacífica 

…me gustaría creer en algo – pero no creo 
creer es creer en Dios 
lo único que yo hago 
es encogerme de hombros 
perdónenme la franqueza no creo ni en la Vía Láctea.

Antirreligioso absolutamente ateo y nihilista: no cree en nada. ¿Realmente? Pero ha de creer en la Poesía dizque “anti-poesía”, y creer en la Lógica que desarma falsedades, y creer en las Matemáticas indudables, y creer que la Literatura puede impactar, ya que la sigue ejerciendo.

Al terminar este recorrido de versos representativos, ¿se ha probado la hipótesis “habría religiosidad en la poesía de Nicanor Parra”? Sí. La hay, pero junto a una antirreligiosidad, ambas fluctuantes y que en este poema llegan al ateísmo.

En su poesía, Dios para Parra es y no es solo como una posibilidad filosófica, no religiosa, pues no ha tenido una experiencia religiosa. De haberla tenido, habría cambiado y la hubiera compartido. 

Su visión del ser humano y el entorno es deprimente y materialista (no basta el humor negro). Sufre por no entender y no creer. Se descarga vía la terapia verbal.

En suma, es un despotricador que necesita de sus lectores, que se ha habituado a ser el tragicomediante que no puede ayudarse ni ayudarnos, porque sus intenciones son abrirnos los ojos al mundo como él lo ve, y a sufrir como él lo sufre. 

Qué nos aporta: ¿pasatiempo, arenga, meditación? Nos aporta el retrato de un atormentado por la muerte incomprensible si no se cree en el Resurrecto.

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