"Newman propicia una fe vital y real, que integra al hombre entero, superando dos enfoques que la desnaturalizan: la reducción racionalista y la fideísta".

© Humanitas 92, año XXIV, 2019, págs. 490 - 511.


Cuando el Papa Juan Pablo II, en la encíclica Fides et Ratio, presentó una lista de grandes teólogos cristianos que destacaron también como grandes filósofos en la época más reciente, encabezó esa lista con John Henry Newman, quien es, desde el 13 de octubre de este año, nuevo santo de la Iglesia Católica. Pero durante la primera parte de su vida había pertenecido a la Iglesia anglicana, y su conversión al catolicismo fue un acontecimiento en su Inglaterra natal, que por una parte le trajo incomprensiones y sinsabores, y por otra parte también un amplio reconocimiento por la honestidad y profundidad de su búsqueda incesante de la verdad y su gran aporte a la comprensión del sentido de la experiencia religiosa y la fe cristiana. En lo que sigue expondré, en primer lugar, algunos de los principales hitos de su trayectoria personal e intelectual, para luego ocuparme de su libro de mayor enjundia filosófica y teológica, el Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, y terminar mostrando tres ejemplos significativos de la influencia siempre vigente de su pensamiento.

Itinerario vital

Nacido en Londres el 21 de febrero de 1801 como primogénito de seis hermanos, Newman tuvo una formación religiosa de carácter predominantemente liberal. A los quince años, siendo estudiante de la escuela de Ealing, recibió la influencia espiritual del clérigo anglicano Walter Mayers, y con ello lo que después llamaría su “primera conversión”. En octubre de 1817 ingresó en el Trinity College de Oxford, donde obtuvo el bachillerato en artes. Junto con la finalización de sus estudios se produjo la quiebra económica de su padre, banquero de profesión, y la ruina de su familia, que pasó a depender económicamente de él. Con veintiún años fue elegido profesor (fellow) del Oriel College, el más prestigioso de Oxford, y en 1825 se ordenó presbítero de la Iglesia Anglicana. En 1828 comenzó a regentar la parroquia universitaria de Santa María, donde, acompañado de un pequeño grupo de amigos, impulsó desde 1833 el llamado Movimiento de Oxford, con el fin de renovar un anglicanismo amenazado por el debilitamiento de la fe y por la pérdida de libertad debida a una reforma política de 1832, que sometía la Iglesia al Parlamento. Los miembros de este movimiento eran llamados tractarianos, porque exponían sus ideas en tracts o folletos, en los que trataban, entre otras cosas, de la realidad de la Iglesia como misterio, visible e invisible, de su independencia del Estado, del sentido de la revelación y la fe en su relación con la razón, de la defensa del principio del dogma rechazado por el liberalismo, de la continuidad y desarrollo doctrinal de la Iglesia desde sus orígenes.

En el contexto de su tarea educativa y pastoral comenzó la lectura sistemática de los Padres de la Iglesia y su vida de escritor. Sus sermones, desde 1826 a 1843, fueron publicados sucesivamente como Sermones parroquiales sencillos, en seis volúmenes, a los que después se añadieron dos más. También fue orador oficial por la Universidad, y de sus intervenciones entre 1826 y 1843 resultaron los Sermones Universitarios. Entre 1834 y 1836, escribió El oficio profético de la Iglesia en sus relaciones con el romanismo y el protestantismo popular. En esa obra Newman expuso la teoría de una “tercera vía”, según la cual el anglicanismo se situaría en la vía media entre el protestantismo y el catolicismo romano, manteniendo contra el primero la autoridad de los Padres de la Iglesia y rechazando, frente al segundo, los que le parecían “añadidos romanos” al Evangelio.

Hacia fines de los años 30 comenzó a tener las primeras dudas sobre el anglicanismo, por lo que en septiembre de 1841 se retira a vivir en Littlemore, lugar próximo a Oxford, donde llevó una vida de oración, penitencia y estudio junto a algunos seguidores, para buscar la verdad y discernir la voluntad de Dios. Finalmente, en 1843, al acentuarse sus dudas sobre la Iglesia de Inglaterra, Newman renunció a su cargo en Santa María, y predicó su último sermón anglicano en Littlemore, La despedida de los amigos.

En 1845 escribió su Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, con el fin de terminar de aclarar sus ideas acerca de la relación entre la Iglesia Católica y el anglicanismo. Antes de terminar el libro quedó convencido de que la Iglesia romana era la heredera legítima de la Iglesia primitiva de los Padres, y resolvió entrar en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de ese mismo año renunció al cargo de fellow del Oriel College, y comenzó a redactar unas treinta cartas a familiares y amigos, que enviaría una vez dado el paso. Al año siguiente se traslada a Roma para estudiar teología en el colegio de Propaganda fide y el 30 de mayo de 1847 fue ordenado sacerdote. Atraído por la piedad sencilla y el estilo abierto, positivo y bondadoso del apostolado de Felipe Neri, ingresó a la Congregación de Sacerdotes Regulares Oratorianos en 1848 y, en el mismo año, de regreso a Inglaterra, fundó el Oratorio de Maryvale, en Birmingham.

 

Los años posteriores a su conversión fueron muy duros, debido a la incomprensión y las críticas que se le hicieron, no solo desde el anglicanismo, sino también de una parte de su familia y de algunos sacerdotes conversos como él, pero que extremaron su catolicismo hacia posiciones más rígidas.

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Sumario:

  • En el Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento Newman recoge en una gran síntesis las ideas centrales de su pensamiento. El problema abordado tiene una doble cara. Una es preponderantemente filosófica, y trata de las condiciones de posibilidad de la certeza en el conocimiento en general, independientemente de la eventual creencia religiosa. La otra cara es teológica, pues se refiere a las condiciones que hacen posible un asentimiento de fe en la que se base una vida cristiana plena. Humanitas 2019, XCI, págs. 490 - 511.

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