Núcleo Humanitario: “Cuando nos juntamos, nos va mejor”

Esta organización busca apoyar a los migrantes varados en Chile durante la pandemia.

Núcleo Humanitario es una organización que ayuda y acompaña a migrantes que se encuentran varados en Chile, viviendo en precarias condiciones y que buscan retornar a sus países. Comenzó en mayo cuando cientos de venezolanos, sin trabajo ni techo, convirtieron los alrededores de su consulado en un campamento. Hoy, miles de extranjeros, de distintas nacionalidades, viven la misma situación. Todo por la pandemia del Cornonavirus que expuso aún más la pobreza en la que viven.


Son las 8 de la mañana y Santiago despierta helado. El termómetro no alcanza los 5 grados, síntoma inequívoco de que el invierno se acerca. “El frío por las noches está pegando y en la calle se nota mucho más. Ayer veíamos a cientos de familias bolivianas, peruanas o colombianas que están ahí, con lo puesto, afuera de sus consulados esperando una solución”, cuenta uno de los voluntarios mientras ordena el centro de acopio ubicado a pasos de la Plaza Italia. “No hay mucho tiempo que perder, hoy tenemos que hacer 850 porciones”, dice a la pasada Alexander, chef encargado de los platos que serán repartidos a la hora de almuerzo.

“Somos una organización apolítica, de personas que nos juntamos con las ganas de ayudar y acompañar a la gente que producto de la pandemia quedó en la calle y lo está pasando muy mal, que no tiene qué comer, que no tiene cómo proteger su salud mientras espera su repatriación”. Así define Benjamín Díaz a Núcleo Humanitario, una iniciativa que fundó junto a Rafael Boetsch. Tras ellos se encuentra un equipo de apoyo que está compuesto por distintos profesionales, técnicos y jóvenes. El 95% lo hace de manera voluntaria.

Migrantes sin respuesta

15 de mayo y la calle Bustos, en Providencia, luce como un verdadero campamento. Un grupo de unos 600 venezolanos duermen afuera de la embajada esperando una respuesta de las autoridades de su país. No reciben más ayuda que la comida o el abrigo que entregan los vecinos del sector. Y la situación se empeora porque esa noche comienza la cuarentena en la comuna.

Rafael y Benjamín se acercaron a ayudar y vieron que otros también lo hacían. Pero no había organización. Vieron que existía un problema y le quisieron dar solución, las donaciones llegaban de manera espontánea a las familias de migrantes en la calle, y por lo mismo, no existía una coordinación que pudiera abordar esto de manera eficiente. “Faltaban elementos de higiene y seguridad para evitar el contagio en la pandemia, necesitaban cosas de higiene personal, entre otras cosas, por esto, solucionar el problema en calle era prioritario. Para esto conseguimos el apoyo de especialistas en campamentos de lujo para tratar a la gente que más lo necesitaba. Pusimos dispensadores de jabón, carpas de acopio para toda la materia prima que estaba desperdiciándose, entonces se juntaba en un punto y con un compromiso con la comunidad, nosotros devolvíamos la comida calentita al otro día, así nace Núcleo Humanitario”, cuenta Rafael. De esta forma, Núcleo Humanitario se crea para concentrar toda la colaboración tanto de personas naturales como empresas, para así distribuirla de manera digna, eficiente y con un buen estándar tanto nutricional como sanitario. Rafael comenta que “buscamos llegar con un plato rico, calentito, uno que te comerías en tu casa”.
En un ambiente seguro, cálido y de alto estándar, Núcleo Humanitario junto a la comunidad de voluntarios despliega los equipos necesarios para servir la comida preparada por el chef Alexander Dioses.

Transformación en la cultura solidaria

Núcleo Humanitario busca converger dos necesidades. La primera, que es la más inmediata y visible, es hacer frente a los problemas que trae la pobreza a la que muchas personas han quedado expuestas en esta pandemia. La segunda, de carácter transversal y de largo plazo, es la necesidad de estar juntos y juntas, la necesidad de las personas de conectarse, aunque no se conozcan y tengan ideas diferentes. “El ser humano es un ser social y una manera de estar juntos es entregar tiempo y trabajo a otro, muchos usan a la fundación como puente para conectarse en lo humano, lo que termina convergiendo en dar solución a una necesidad como el hambre, por ejemplo. También tenemos un propósito de largo plazo que es el trabajo en la transformación social que estamos viviendo”, cuenta Magdalena Dittborn, parte del equipo de voluntariado y comunidad.

La fundación no solo busca acompañar a las familias con alimentación y productos de higiene para resguardar su salud, sino que también aspira a generar un cambio cultural en la manera de vincularse al momento de ayudar en situaciones de crisis como la que Chile y el mundo está viviendo actualmente. Así lo resume Isabel Donoso, parte del equipo de voluntariado y comunidad: “Vemos la oportunidad de hacer un cambio cultural y entender que todas las personas podemos ser un aporte, no solo con plata, sino que, con otro tipo de apoyo, como acompañamiento psicológico, donar tiempo para organizarnos junto a nuestros vecinos y vecinas para buscar distintas formas de ayudar, entregando mensajes de cariño y esperanza a las familias que hoy lo están pasando mal”.

Voluntariado y comunidades

La fundación, a través de su trabajo de voluntarios y comunidades, aspira a generar agentes de cambio cultural, transformando la manera de vinculación entre la comunidad y los que más lo necesitan. No solo es una organización preocupada de la gestión, sino también de promover un vínculo bidireccional, un vínculo de retroalimentación entre la comunidad y los que hoy viven una tremenda necesidad, y así dotar de motor a un círculo virtuoso entre la comunidad que busca aportar y las personas que hoy necesitan de su ayuda.

“Estamos nuevamente cambiando nuestra cultura solidaria, la comunidad ya no solo quiere donar, sino que también quiere ser parte de esto, involucrarse, porque entendemos que yo soy porque somos, y eso es muy importe, ya que sea de donde sean las personas, todos somos ciudadanos del mundo”, señala Magdalena Valdés, parte del equipo de coordinación y donaciones. La fundación acoge las necesidades humanitarias de personas y familias, sin discriminar su origen ni condición. Proporcionándoles los alimentos y servicios sanitarios necesarios para aplacar lo más posible el dolor de la pobreza y las consecuencias de salud de la pandemia.

Primero fueron los venezolanos, pero luego bolivianos, peruanos y colombianos también coparon sus embajadas o consulados buscando ayuda. Hoy en Chile, la población migrante es de 1.492.522 personas. Principalmente provenientes de Venezuela, Perú, Bolivia, Haití y Colombia. Muchos de ellos se han visto fuertemente afectadas por la crisis socioeconómica que enfrenta el país debido a la pandemia del Covid-19.

“Este proyecto demuestra que cuando nos juntamos, nos va mejor”

Núcleo Humanitario no se encuentra solo en esta tarea, ya que, dada la magnitud del problema, dos organizaciones se les unieron para hacer frente a esta realidad. El Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) y el Servicio Jesuita de Migrantes (SJIM) se sumaron a la causa que tiene como finalidad aplacar el dolor en el proceso de repatriación y los efectos humanitarios y sanitarios que estas personas están viviendo.

José Miguel Vicuña, director del SJM, viene años trabajando en políticas sobre migración y es de los que mejor conocen los problemas que viven miles de extranjeros en el país: “Este proyecto demuestra que cuando nos juntamos, nos va mejor. Hay personas que han perdido su trabajo, casa y hasta el apoyo de su propio país; pero no queremos que pierdan nuestra compañía. En la situación actual estamos ayudando a migrantes, pero acá no es ver la nacionalidad, es ver la humanidad, no es vernos como ricos, pobres, migrantes, chilenos o chilenas; sino como seres humanos que necesitamos ayudarnos. Además, también es bueno para quien lo hace, porque nos humaniza”.

Esta organización ya ha entregado raciones de comida a más de 10.000 personas y proyecta seguir entregando alimentos a cerca de 2.000 extranjeros al día durante los meses de junio y julio. Se entrega comida preparada a cuatro liceos que albergan a 350 personas de nacionalidad boliviana. En otros cuatro liceos, pernoctan un total de 400 personas de origen venezolano. A estos último, se les hace entrega de alimentos para preparar, porque cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo como la cocina y menaje. Además, la fundación se preocupa de que las familias puedan ocuparse durante el día en diferentes actividades, se encuentra trabajando en poder generar apoyo y acompañamiento psicológico, ya que la salud mental de las personas también se ha visto fuertemente afectada por la crisis que la pandemia ha provocado.

Después de una larga jornada, donde no solo se sirvieron cientos de almuerzo, sino que se asistieron diversas necesidades de las familias alojadas en los diferentes albergues, tales como llevar pañales a un liceo, recibir las diferentes donaciones que llegan durante el día, ordenar la bodega, distribuir, gestionar a los voluntarios, entre muchas otras labores, Núcleo Humanitario comienza a cerrar. “Afortunadamente muchos de los migrantes que acampaban afuera de las embajadas han sido ubicados en distintos albergues, nuestra tarea aún está lejos de terminar. Seguimos entregando platos cocinados o víveres para que ellos cocinen si los albergues lo permiten”, cuenta Elena mientras pone llave al centro de acopio en la avenida Parque Bustamante. Ya está oscuro y las bajas temperaturas se comienzan a sentir. 


¿CÓMO AYUDAR?

DONACIÓN DE ALIMENTOS Y ARTÍCULOS DE HIGIENE PERSONAL
Entrega en Parroquia Italiana y latinoamericana.
Lunes a sábado, entre 9:00 y 17:00 hrs.
General Bustamante 180, Providencia, Stgo.

RED DE VOLUNTARIOS
Más información: Isabel Donoso
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. + 56 9 8294 7450.

DONACIÓN ECONÓMICA
Titular: Fundación Servicio Jesuita a Migrantes.
Banco Chile.
RUT: 65.030.892-1
Cuenta Corriente: Nº 00-800-42259-07
Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Asunto donación: Núcleo Humanitario

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