R Reseñas

Fernando Castillo Velasco. Proyectar en comunidad (Elisa Silva, ed., 2018)

Editora: Elisa Silva Guzmán

Ediciones UC, 370 págs. Santiago, 2018.


Con gran satisfacción ponemos en manos de los lectores este conjunto de textos del exrector Fernando Catillo Velasco, reunidos y presentados a través de un estudio preliminar por Elisa Silva Guzmán.

Esta publicación forma parte de la iniciativa de la Rectoría UC que busca destacar el pensamiento de sus rectores de los últimos cincuenta años, como un aporte a la discusión presente y futura de los temas de Educación Superior.


Se incluyen artículos y reflexiones que dan cuenta de la fecunda labor de Fernando Castillo en nuestra casa de estudios y en el escenario nacional antes, durante y después de su rectorado entre los años 1967 y 1973. En lo formal, la recopilación propone un hilo conductor que se divide en tres partes: Proyectar, construir, habitar; Reflexionar, proponer, transformar; y Participar, converger, realizar, y estas partes reflejan los ámbitos en los que él desarrolló su vida profesional, académica y de hombre público. No obstante, esta división, que tiene la virtud de orientar la lectura, no obedece a un criterio excluyente: por el contrario, las ideas y reflexiones del arquitecto, del académico y del hombre público traspasan con cierta frecuencia su campo propio para filtrarse hacia los otros, mediante vasos comunicantes que nos provocan la impresión de estar ante textos de carácter holístico, lo cual, por cierto, enriquece estas páginas.

La lectura y la reflexión posterior que puede hacer el lector en torno a los textos recopilados por Elisa Silva ofrecen acceso a una interesante diversidad de intereses y vocaciones presentes en Fernando Castillo Velasco, y esta diversidad queda precisamente de manifiesto a través de la estructuración del libro. La mayoría de las personas de generaciones posteriores a 1973 asocian el nombre del exrector a su función en tal cargo durante seis años en la Pontificia Universidad Católica, y desconocen sus otras facetas desarrolladas anterior y posteriormente a este breve aunque fructífero período. Este es uno de los aspectos más valiosos de la presente recopilación: dar a conocer al público contemporáneo, e incluso a sus coetáneos, las aristas que resultan menos familiares del quehacer de este notable y multifacético hombre, cuya visión y pensamiento se revelan en los textos como expresión de sus convicciones profesionales, académicas y políticas, sin olvidar que estas estaban sustentadas por su fe católica.

La gestión del exrector Castillo al frente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre cuyos hitos podemos destacar el proceso de reforma y el apoyo comprometido a la creación de distintas unidades académicas —en especial, de DUOC—, es en gran medida el reflejo de una doble vertiente que inspiró su vida, y que se manifiesta en la primera parte del libro. Él fue poseedor de un talento que se desplegó, a la vez, en la veta artística y en la profesional, como se puede apreciar en su labor concreta y en su pensamiento arquitectónico que, por ejemplo, aspiraban a construir ciudades habitables; a reflexionar acerca del rol protagónico del arquitecto en el desarrollo de la sociedad contemporánea; a considerar “la palabra” como un recurso para ir haciendo la arquitectura en el debate y el intercambio de ideas; a la libertad que requiere el arquitecto para concebir sus obras, según su visión de la sociedad a la cual sirve; o bien a pensar en la arquitectura como el motor cultural para el desarrollo de nuestros pueblos atrasados económicamente.

Entre otros aspectos de su gestión, en estos tiempos de demandas por participación, recordamos que durante los años en que ejerció la rectoría, Fernando Castillo Velasco desarrolló reformas que permitieron que los diferentes estamentos de la comunidad universitaria participaran de la administración de nuestra casa de estudios, cuestión sin duda consistente con los tiempos que corrían en ese entonces. Por otra parte la expansión de la Universidad en los ámbitos de la investigación, la docencia y de los programas sociales fue solo una de las tantas innovaciones plasmadas bajo su rectorado, de modo que tal vez no sea impropio postular que su gestión al frente de la UC marcó una inflexión en el devenir de nuestra casa de estudios, de la misma manera en que lo fue la Reforma Universitaria de 1967, que encontró en el exrector a la persona que podía impulsarla y liderarla.

De esta manera, el momento histórico marcado por este movimiento produjo una especie de dinámica circular, pues su envión inicial hizo posible a un Fernando Castillo Velasco, y a su vez este hizo posible la continuidad de la Reforma. Así se hace patente en los planteamientos vertidos en los textos de la segunda parte de este libro que abordan los problemas y el futuro de nuestra institución: la reflexión como gran tarea de nuestra institución, la Universidad como formadora de un hombre que vive con honestidad sus ideales al servicio de la transformación del país, la Universidad como responsabilidad de todos, la relación cultural viva y compleja entre la Comunidad Universitaria y la Comunidad Nacional, la tarea de la Universidad como vocación de ver y hacer ver, o bien la trágica opacidad con que actúa el Estado en relación con la educación.

La tercera parte revela su faceta de hombre público, y vierte en el papel sus reflexiones en este ámbito y la experiencia acumulada en las funciones de gestión que desarrolló durante largos años como alcalde e intendente. Entre sus preocupaciones destacan, entre otros temas, la democracia como la participación de todos en una tarea común; la destrucción de la autoridad arbitraria; el sentido de la autoridad encauzadora de las energías de la comunidad en pos de un objetivo común; el pluralismo como tolerancia hacia el otro y como esfuerzo por descubrir en él su aporte creador a la tarea común; la convocatoria a todos como tarea común para la conquista de la libertad, o la interpretación de los anhelos de los pueblos como misión más importante de los políticos.

Como decíamos más arriba, estos tres son los ejes flexibles y comunicados entre sí que sirven a modo de columna vertebral y de carta de navegación para los lectores. La elección de los encabezados de las tres partes en que está dividido el libro traducen muy acertadamente el sustrato más profundo que cimentó la vida y obra de Fernando Castillo Velasco, pues los verbos elegidos dan cuenta del modo de estar en el mundo de un auténtico homo faber, vale decir, de un ser humano comprometido con la acción y, como requisito fundamental para esta, con la reflexión y la actitud reflexiva frente a la realidad.

Agradezco a la editora, Elisa Silva, por aceptar la invitación de asumir este desafío. De igual modo, agradezco a Mónica Echeverría y a la familia de don Fernando por el apoyo brindado al proyecto. Hago también un reconocimiento a Andrea Pinochet, Jefa de Gabinete de Rectoría, por su valiosa colaboración editorial; al profesor Patricio Bernedo, Decano de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, por su revisión, opiniones y sugerencias al texto; y a Angélica Zegers, Directora Ediciones UC, y Patricia Corona, Coordinadora editorial de Ediciones UC, por su colaboración en todas las etapas de esta obra. Sin el aporte de todos, este libro no sería hoy una realidad.

Con esta nueva publicación, la Pontificia Universidad Católica de Chile continúa con la serie que desea hacer justicia y rendir un homenaje al aporte que le han entregado quienes han ejercido la más alta y difícil responsabilidad en ella. En consecuencia, esperamos que esta iniciativa facilite y haga accesible a las anteriores y nuevas generaciones una parte de la historia de la Universidad desde una perspectiva humana y personal, permitiendo conservar su memoria a través de una de las personalidades que han tenido más influjo en su desarrollo contemporáneo.


LA TAREA DE LA UNIVERSIDAD SE PUEDE RESUMIR EN SU VOCACIÓN DE VER Y HACER VER

Este mensaje fue el último discurso del rector. En él expuso su visión de la Universidad y sobre cómo debía plantearse frente al futuro. Sin embargo, y a su pesar, nunca fue leído de manera íntegra hasta su publicación por LOM en el libro Tiempos que hacen el presente, en 1997.

El Claustro al que estaba dirigido nunca se realizó. Por variados motivos, la fecha original fue aplazada. El 11 de septiembre de 1973 el Golpe de Estado interrumpiría el curso de la vida nacional y de la Universidad. Fernando Castillo debió dejar su cargo y fue reemplazado por Jorge Swett, rector delegado. Cuarenta y tres años después, el 30 de agosto de 2016, una copia original del documento fue donada a la comunidad UC por su viuda, Mónica Echeverría.


"Hoy vuelvo a pensar, con angustia, pero sin desesperación, que Chile merece y reclama la paz; que es necesario afirmar los valores de la vida; que no pueden imponerse los designios de la guerra y la destrucción de lo que amamos. Tal vez, si supiéramos mirar con pasión y limpiamente el futuro de nuestro pueblo, comprenderíamos que es necesario preservar la unidad esencial de la Nación; que es posible construir con alegría y que son inevitables las dificultades, los errores y los límites que se nos imponen a veces. Superarlos es la tarea de cada día; eliminarlos por la violencia es el camino hacia la destrucción. Que nadie quiera olvidarlo. Que se recuerde el terror de las armas y la desolación de los campos de batalla. Que se proclame ahora y no demasiado tarde, cómo el combate devasta, separa y extermina. Que se sepa que, en la hora del duelo, cae todo el silencio como una voz fallecida. Que se diga a todos que la lucha entre hermanos es la lucha más larga, la más hiriente y la más triste. Que nadie pueda olvidarlo. Solo entonces recobraremos la íntegra decisión de convivir en paz y será posible, otra vez, llenar de luz la extensión de nuestros anhelos".

Fernando Castillo Velasco


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