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“Los moonies” es el nombre con que
popularmente se conoce a los miembros de la secta “Moon”,
la que ocupa periódicamente las
páginas de la prensa mundial con las
fotografías de los multitudinarios
matrimonios que, por miles, se celebran
simultáneamente en estadios y otros lugares
de gran capacidad. Sus demás actividades, no
obstante su importancia, suelen ser poco conocidas.
En estas páginas revisaremos brevemente la
historia de esta secta, su credo, su
organización y sus actividades y
empresas.
La historia de la secta
Esta secta ha tenido una gran variedad de nombres.
“Liga anticomunista mundial”, “Asociación
del Santo Espíritu para la
Unificación del Cristianismo Mundial”,
“Iglesia del Espíritu Santo”, “Iglesia del
Principio Divino”, “Pioneros de la
nueva era”, “Movimiento universitario
para la búsqueda de los valores absolutos”
son algunos de ellos [1].
A menudo las organizaciones de diverso tipo
fundadas por la secta toman nombres que contribuyen
a desorientar al observador poco atento. Con todo,
en 1971, adoptó la denominación de “Iglesia
de la Unificación”, nombre que ha
mantenido hasta hoy.
La secta fue fundada en Seúl, Corea del Sur,
en 1954 por un individuo de origen campesino,
nacido en 1920 de padres que se habían
convertido al presbiterianismo, el que
cambió su nombre original de “Yong
Myung Moon” (dragón, brillante, luna)
por el de “Sun Myung Moon” (sol,
brillante, luna) [2].
Después de estudiar en Seúl, se
trasladó a Japón para seguir la
carrera de ingeniería industrial. Estando
ahí, la policía japonesa lo
encarceló y torturó, durante la
segunda guerra mundial, por haber fundado un
movimiento estudiantil cuyo propósito era
conseguir la independencia de Corea. En
éste, su país de origen, ha estado en
la cárcel cuatro veces: en 1947 fue apresado
y torturado por sus ideas religiosas, luego de
fundar una iglesia de tendencia pentecostal; en
1948, instalado ya en el país el
régimen comunista, fue apresado como enemigo
de éste, de cuyas manos fue liberado por las
fuerzas de las Naciones Unidas en 1950.
Posteriormente, en 1955, fue encarcelado por
fomentar la promiscuidad sexual, acusación
de la cual fue declarado inocente, y finalmente en
1957 fue puesto en prisión por incitar a los
jóvenes a rechazar el servicio militar como “objetores
de conciencia”.
Habiéndose casado una primera vez, el
matrimonio fracasó por cuanto su mujer no
comprendió, al parecer, la naturaleza de la
misión de Moon. En 1960, a los 48
años, conoció a su actual mujer, Han
Hak Ja, entonces 30 años menor que
él, con la que contrajo un matrimonio que
todavía perdura, del que han nacido 13
hijos.
Según Moon, conocido actuamente como “el
Reverendo Moon”, el hecho decisivo de su vida
tuvo lugar en el día de Pascua de 1936,
cuando tuvo una visión en que vio a
Jesús, al tiempo que oía el siguiente
mensaje: “Tienes una misión importante
que realizar para el cumplimiento de la providencia
divina. Jesucristo no pudo revelar todo lo que
tenía que decir ni asegurar la
salvación”. La doctrina de Moon
afirma, en efecto, que Jesús, por haber sido
muerto en la cruz, dejó inconclusa su
misión, y el mensaje le encarga a él,
Moon, completar la obra de la redención. No
obstante este encargo, el fundador se afilió
posteriormente al grupo de Park Monn Kim, otro
coreano que se había proclamado
Mesías. Estando en esta secta, Moon
desarrolló la idea de que el verdadero
Mesías era él mismo, cosa que lo
condujo a la correspondiente proclamación
una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.
Habiendo fundado la secta en 1954, Moon
comenzó la expansión de ésta
enviando en 1958 el primer misionero a Japón
y él mismo se trasladó a los Estados
Unidos de Norteamérica en 1959. A mediados
de la década de 1990, los seguidores de Moon
eran más de dos millones de personas,
repartidas en 120 países. La mayor
concentración de ellos está en Corea,
donde suman alrededor de un millón. En Chile
la secta se estableció en 1975, obteniendo
personalidad jurídica en 1976. Hasta
mediados de la década siguiente sus adeptos
fueron apenas unos 50; pero la secta ha emprendido
posteriormente, a través de algunas de sus
organizaciones, diversas actividades que hacen
presagiar un paulatino aumento de su influencia. Ya
en 1981 el Vicario de la Educación del
Arzobispado de Santiago manifestaba su
preocupación por las actividades de los “moonies”
entre la juventud. En un documento expedido por
él, se expresaba que “La Iglesia de la
Unificación utiliza métodos muy
sutiles para conquistar a los jóvenes.
Insisten en que aprecian y respetan a la persona y
la labor de Jesucristo, pero que ellos la van a
completar, ya que Cristo fue crucificado a una
joven edad y no pudo terminar su obra (...) Lo que
más preocupa de este Movimiento es que
recurre a tácticas de lavado de cerebro, de
control mental y de presión para ir
convenciendo a sus adeptos. (...) En
Norteamérica y Brasil ha habido
campañas muy fuertes contra este Movimiento,
ya que miles de padres de familia consideran que
sus hijos han sido secuestrados y son mantenidos
lejos de sus familias por la fuerza. Incluso se han
establecido en Estados Unidos centros para ‘desprogramar’
a los jóvenes que han vivido meses o
años bajo el sistema Moonie” [3].
La socióloga Carmen Galilea W. incluye a la
secta “Moon” entre las que denomina “manipulacionistas”,
que son aquéllas en que es más claro
el sincretismo religioso, a menudo con influencia
oriental. “Sus intereses tienen un marcado
tinte utilitario, la comunidad no constituye un fin
en sí mismo. El encuentro del grupo
reúne a individuos con una misma
información y sometidos a un mismo
método de entrenamiento para llegar a
obtener la salvación prometida. Y el control
sobre sus miembros se ejerce precisamente
inculcando unos modos de pensar y aplicando
entrenamientos especiales, entre los cuales no
están exentos los procesos
psicológicos” [4].
Habría que precisar, frente a este concepto,
que en el caso específico de la secta Moon,
ésta sí pone especial énfasis
en la importancia del grupo, sosteniendo que se
trata de una sola y gran familia.
El credo de la
secta
Con anterioridad a la fundación de la secta
en 1954, Moon ya había publicado un
documento, titulado en coreano “El Principio”,
que contiene la esencia de su pensamiento.
Traducido luego al inglés, este texto
recibió el título “El Principio
Divino”. Se resume en él lo que
podríamos llamar la “teología”
de la secta. Haremos de él una somera
revisión.
Se trata de un trabajo de más o menos 500
páginas, precedido de una “Introducción
general”, que está divido en dos
partes principales, cada una de las cuales
está dividida en capítulos,
compuestos a su vez de secciones y subsecciones. La
primera parte es una exposición
básica del credo, en tanto que la segunda
explicita o explica algunos de los puntos de la
primera. En todo caso, hay que tener presente que
es un texto que recibe adiciones o correcciones con
cada nueva edición.
Su lectura nos revela que el credo “moonie”
es, en esencia, una teología de la historia
de la salvación que se centra en tres
grandes hitos: primero, la creación y
caída de Adán y Eva; segundo,
Jesús, el salvador espiritual de los seres
humanos; tercero, el Señor del Segundo
Advenimiento y Fundador de lo que el texto llama “El
Testamento Completo”, distinto del Antiguo y
del Nuevo Testamento del cristianismo.
Antes de analizar cada uno de estos puntos, hay que
hacer algunas aclaraciones [5].
En primer lugar, la Primera parte, que
podríamos llamar “Introducción
general” es básicamente una
lamentación seguida de un mensaje de
esperanza. La causa de la lamentación es la
desunión que afecta a los seres humanos
impidiéndoles alcanzar la felicidad. La
cristiandad anterior a la Iglesia de la
Unificación ha sido incapaz de superar esa
desunión. Es esta Iglesia la que, mediante
el mensajero de Dios (Moon mismo) ha de poner
remedio a esta triste situación.
En segundo lugar, “El Principio Divino”
adopta una postura de pluralismo religioso en lo
relativo a la salvación de la humanidad.
Aunque las referencias históricas son, en lo
fundamental, a la historia judeo-cristiana, se
postula que el deseo salvífico de Dios se ha
“encarnado” de múltiples formas, de modo que
existen, para diversos pueblos y lugares, diversas
religiones de salvación. Con todo, a
través del tiempo, Dios ha dispuesto que
algunas de tales religiones absorban a otras, de
rango inferior, proceso por el cual se ha llegado
actualmente al predominio de cuatro grandes
religiones que han dado origen a cuatro grandes
culturas humanas: el confucianismo/budismo en Asia
oriental; el hinduísmo de la India; el Islam
en el mundo musulmán, y el cristianismo, de
alcance universal. Estas cuatro religiones se
están acercando cada vez más entre
sí, lo cual es indicio de que el fin de los
tiempos está próximo.
En tercer lugar, el texto a que nos estamos
refiriendo considera que todos los hombres, aun los
más malvados, alcanzarán finalmente
la salvación según el plan de Dios,
aunque tengan que pasar por diversas
reencarnaciones (“descenso al universo
físico” es la expresión usada
por el texto para referirse a este proceso).
Veamos ahora, con algún detalle, los tres
puntos que mencionábamos como los más
importantes de “El Principio Divino”.
a) Creación y caída de Adán
y Eva
Dios creó el universo por una necesidad
interna, al modo como el artista necesita
expresarse en una obra para ser feliz. Pero como el
mundo no humano no tiene “sensibilidad para
Dios”, Este no puede gobernarlo directamente,
por lo que creó, al efecto, a Adán y
Eva. Estos fueron creados no como seres humanos
adultos, sino como menores de edad, comenzando su
proceso de desarrollo biológico. En
éste, se distinguen tres etapas: en la
primera, ambos habrían de decidir libremente
colaborar con los planes gubernativos de Dios. En
la segunda, habrían de reproducirse, dando
origen a una descendencia que, en la tercera etapa,
habría de asumir el gobierno del universo no
humano, creando así las condiciones para un
auténtico Reino de Dios en la tierra.
Pero, como sabemos, Adán y Eva pecaron y
fallaron. Lo que ocurrió fue que, habiendo
Dios creado a los ángeles antes que a los
hombres, y puesto a Lucifer a su cabeza,
éste decidió seducir a Eva a fin de
adquirir, por intermedio de ella, el control del
universo físico que, en el designio divino,
estaba destinado a ser gobernado por los humanos.
Al unirse sexualmente, Lucifer y Eva se hicieron
una sola y pecaminosa sangre, a raíz de lo
cual Lucifer se transformó en
Satanás. Eva, posteriormente, al unirse con
Adán, contaminó también la
sangre de éste. El resultado final es que
Adán y Eva transmitieron a sus descendientes
los elementos satánicos con que sus sangres
estaban contagiadas, lo que explica la historia de
males, desuniones y sufrimientos de la
humanidad.
b) Salvación de los seres humanos
Después de la caída de los primeros
padres, Dios decidió no descansar hasta que
toda la humanidad fuera redimida. Pero esta
redención, de iniciativa divina, no se
cumple sin la libre colaboración humana. La
ausencia de ésta es lo que explica el estado
actual de la raza humana y la frustración de
los designios salvíficos de Dios.
Con todo, se puede conocer cuáles han sido
los personajes y etapas de este designio salvador.
Según una reconstrucción
histórica en que abundan los simbolismos
numéricos, fueron frustrados intentos de
redención los de Abel, Noé, Abraham,
Moisés y Jesús. Cada uno de
éstos apareció en un momento
particularmente adecuado o “de plenitud de
los tiempos”. La periodización
desarrollada por la Secta es la siguiente: desde
Adán a Abraham, 2.000 años
(bíblicos); desde Abraham a Jesús,
2.000 años (calendario); desde Jesús
al Señor de la Segunda Venida, 2.000
años. Este ejercicio contable se refina del
siguiente modo según el texto que
comentamos: desde Abraham a Moisés, 400
años; desde Moisés a David, 400
años; Reino unido de Israel, 120
años; Reinos divididos de Israel (Israel y
Judá), 400 años; cautividad de los
judíos, 210 años; desde
Malaquías a Jesús, 400 años,
todo lo cual arroja una suma de 1.930 años.
Lo interesante es que se puede periodificar con
resultados sorprendentemente paralelos el tiempo
posterior a Jesús: de Jesús a San
Agustín, 400 años; desde San
Agustín a Carlomagno, 400 años;
período de la Cristiandad unida (oriente y
occidente), 120 años; Cisma de oriente, 400
años; cautividad del Papado en
Aviñón, 210 años; desde Lutero
hasta el Señor de la Segunda Venida, 400
años, lo cual arroja un total también
de 1.930 años, exactamente igual al de lo
que podríamos llamar “el Antiguo
Testamento”.
En este desarrollo histórico, el papel de
Jesús fue especialmente importante.
Jesús nació sin pecado original, y
abarcó en su amoroso dominio el mundo
angélico y el físico por igual,
formando un solo cuerpo con Dios. Pero Jesús
no era Dios, tal como el cuerpo, por unido que
esté al alma, no es tampoco el alma misma.
Jesús vino a ser el Segundo Adán, el
auténtico Progenitor de la humanidad
restaurada. Igual que el Primer Adán,
Jesús necesitó una Mujer, una Segunda
Eva. El Espíritu Santo fue para él
tal Mujer, un Espíritu femenino destinado a
ser la Verdadera Madre de la humanidad
redimida.
En la obra redentora de Jesús, “El
Principio Divino” distingue tres fases. La
primera estaba destinada a ser la
restauración, sin sufrimiento de parte de
Jesús, con Juan Bautista como figura clave
del proceso. Este, por los milagros que rodearon su
nacimiento, debía ser el gran Profeta,
aceptado por el pueblo de Israel, y su papel iba a
consistir en conducir el pueblo al Mesías,
con lo cual la humanidad hubiera sido redimida.
Pero el Bautista terminó dudando de que
Jesús fuera realmente el Mesías, por
lo cual esta primera fase culminó en un
fracaso.
Comenzó entonces la segunda fase de la
redención, que debía lograrse por el
ayuno de los cuarenta días y el sufrimiento
de las tentaciones en el desierto. Aunque
Jesús cumplió estas pruebas, la
redención se frustró por segunda vez
porque Satanás levantó contra El al
pueblo que, conducido por los sacerdotes y
escribas, Lo rechazó.
La tercera fase de la redención en la vida
de Jesús es descrita como un intenso duelo
entre Dios y Satanás. Satanás
usó de todo su poder para matar a
Jesús, esperando destruír así
todo intento redentor, y Dios permitió que
lo hiciera: Jesús murió crucificado y
abandonado por Dios. Pero Dios resucitó a
Jesús mostrando su fuerza suprema.
Jesús resucitado llevó a cabo una
especie de “redención espiritual”
de la humanidad; pero no pudo completar su tarea ya
que su propio cuerpo había sido vencido por
Satanás, de modo que la redención
física de la humanidad quedó
frustrada. Los cristianos, por lo tanto, pertenecen
al linaje de Satanás, y como tales no son
más que hijos adoptivos de Dios. Esto
significa que, cuando mueren, sólo pueden
acceder al Paraíso, pero no al reino
espiritual al que los hombres estuvieron destinados
desde su creación. Por lo tanto,
después de Jesús es necesario
todavía que se lleve a cabo la
redención física de la humanidad, la
cual está encargada al Señor del
Segundo Advenimiento.
c) El Señor del Segundo
Advenimiento
Lo relativo a este personaje está precedido,
en “El Principio Divino”, de un
complejo estudio de los preparativos para la
Segunda Venida, que comprenden aspectos no
sólo religiosos sino también
científicos, económicos y
políticos. Según el texto, la
situación de la humanidad se está
acercando a una etapa en que podrá crearse
una situación de universal libertad,
igualdad y democracia, en que el cristianismo
constituirá el centro religioso puesto que
es la única religión que tiene como
finalidad la redención humana, y en que se
logrará finalmente la unidad de la familia
humana, según el designio primitivo de Dios.
Las condiciones se están dando, pues, para
que se inaugure el Reino de Dios sobre la tierra.
Pero, a su vez, Satanás está obrando
por su cuenta para lograr que se inicie su propio
Reino en este mundo, representado por el Comunismo.
Todo quedará decidido, al cabo, en el
momento en que acontezca el Segundo Advenimiento o
Segunda Venida del Mesías. Quién
será este Mesías es algo que debemos
ver ahora.
A identificarlo dedica “El Principio Divino”
su último capítulo. Tomado en
consideración los cómputos
cronológicos mencionados antes, el
Señor del Segundo Advenimiento debe haber
aparecido ya hacia el término de la Primera
Guerra Mundial (recordemos que Moon nació en
1920). Nacerá, por otra parte, de madre
humana; no será Jesús que regresa,
sino una nueva persona humana, perfeccionada
espiritual y físicamente. Además, su
nacimiento tendrá lugar en una nación
oriental, que es identificada con Corea. Las
razones que el texto da para señalar a Corea
como el lugar de aparición del Señor
del Segundo Advenimiento son las siguientes: Corea,
en sus 4.000 años de existencia, ha sido
siempre un país religioso y nunca ha dado
señales de soberbia satánica pues
jamás ha invadido ningún otro
país; desde el tiempo de la dinastía
Yi, ha existido en Corea una tradición
profética relativa a que en ella
aparecerá el Rey de Justicia; los indicios
del Segundo Advenimiento son cada vez más
frecuentes entre los cristianos coreanos; Corea
además calza, por su condición
geográfica de península, con el
patrón de la historia de las culturas,
según el cual ésta es, primero,
continental (Egipto, etc.), luego peninsular
(Grecia, Italia, Iberia), luego insular
(Inglaterra), luego continental (América),
luego insular (Japón) y, finalmente, otra
vez peninsular (Corea); este país,
además, con su división en dos
Estados, constituye la frontera entre Dios (con una
democracia heredera de Abel), y Satanás (con
un comunismo heredero de Caín).
En cuanto a la persona misma del Señor del
Segundo Advenimiento, Moon no deja lugar a duda
alguna: el Mesías del Segundo Advenimiento
es él mismo. Ha dicho este fundador: “Soy
el más grande de los santos”, “Soy
más grande y caritativo que Jesús”,
“Mis palabras son ley. Si deseo algo, se cumplirá”,
“El mundo entero está en mis manos”, “Dios
está desembarazándose del
cristianismo y preparando la nueva religión”.
Y por si estas declaraciones no fueran suficientes,
en el famoso encuentro de Nueva York en el Madison
Square Garden, de Junio de 1976, declaró: “Dios
está viviendo en mí; soy la
encarnación suya” [6].
Con todo, el mismo Moon parece vacilar en lo que
respecta a su condición divina personal,
porque en la misma ocasión
añadía “Porque lo que yo estoy
haciendo no está hecho al azar, sino lo que
hago está bajo el mandato de Dios” [7].
Sin duda, una reflexión sobre esta
teología, resumida aquí en lo
esencial, revela un fondo sincrético
notable, en que se mezclan sin integrarse
plenamente elementos de religiones orientales y
elementos cristianos. Con todo, lo más
importante es que, aun cuando la Secta se presenta
como veneradora de Jesús, por el papel de
Éste en la redención, niega Su
divinidad y considera infamante su muerte en la
cruz (ésta es, para los adeptos a la Secta,
señal de ignominia y símbolo del
fracaso del cristianismo). Repartidas en “El
Divino Precepto” hay, además,
numerosas afirmaciones incompatibles con el
cristianismo, como la de que el Espíritu
Santo no es una Persona sino la fuerza de Dios;
María es una adúltera que
concibió a Jesús de Zacarías,
etc. Se apela, sin embargo, de un modo
equívoco que llama a confusión, al
cristianismo cuando, por ejemplo, los miembros de
la Secta piden al público limosnas “para
una obra misional cristiana”.
No cabe duda, por otra parte, que el
propósito de la Secta es el control del
mundo en todos sus aspectos (religioso,
político, científico,
económico, etc.); se trata de una “unificación”
total de todos los poderes en las manos de Moon,
quien predijo en algún momento que ese
acontecimiento capital se produciría en
1981, año de inicio de una Nueva Era. En
ésta, se reunificarían las dos
Coreas, gracias al papel protagónico que al
efecto asumirían los Estados Unidos de
Norteamérica, “nación santa”
escogida por Dios para derrotar al Comunismo.
Si atendemos ahora a los ritos que surgen de este
credo, advertiremos que la Secta carece de
sacramentos. La ceremonia principal que celebra es
la del matrimonio, que no tiene carácter
sacramental. La realización de estos
matrimonios ha reunido hasta 25.000 parejas
simultáneamente (como ocurrió el 25
de Agosto de 1992 en un estadio de Seúl),
las cuales no se forman espontáneamente,
sino por decisión de Moon y sus ayudantes,
quienes suelen unir a personas que no se
conocían previamente. Por otra parte, los
miembros de la Secta dedican cierto tiempo a la
oración, que no tiene el sentido que en el
cristianismo, sino que es un tiempo dedicado a
reiterar su adhesión a Moon, a quien ofrecen
su total fidelidad, robusteciendo su voluntad de
trabajar intensamente para restaurar la gran
familia humana y de dar su vida por este ideal.
Entre sus actividades que podríamos llamar “cultuales”
está también el “testimonio”
que dan en las calles y plazas, es decir, la
propaganda que efectúan para difundir los
textos de la Secta e invitar a cursillos y
conferencias, en un trabajo que les toma varias
horas al día [8].
Como parte de la ascesis de la Secta, sus miembros
deben pasar por un período de “purificación
individual”, viviendo en comunidades aisladas
del resto de la sociedad y, en particular, de sus
familias de origen. Al cabo de este período,
son casados por Moon, pero antes de consumar el
matrimonio, los cónyuges deben vivir otro
período de 4 años practicando
más o menos las mismas actividades ya
mencionadas. Al cabo de este segundo
período, ya están en condiciones de
procrear hijos “sin pecado original”
(resabio de algunas religiones orientales que
consideran que el hombre es, originariamente,
bueno). Otras normas ascéticas incluyen
ayunar severamente, dormir en el suelo, etc.
Además de todo lo anterior, los miembros de
la Secta deben llevar consigo una fotografía
de Moon y su mujer, considerados sus verdaderos
padres (Moon, que se proclama el Mesías,
presenta a su mujer como “la nueva Eva”);
usar “sal sagrada” para evitar el
dominio de Satanás; honrar a los “padres
venerables” todos los días de fiesta,
poniendo en su honor una mesa con flores; encender
velas purificadoras; purificarse después de
asistir al funeral de alguien ajeno a la Secta,
etc.
Finalmente, se instruye a los miembros en el
sentido de procurar infiltrarse en todos los
sectores de la sociedad para hacer posible la toma
de control final por parte de Moon. Esto se suele
hacer mediante el reclutamiento de personas claves,
la organización de actividades importantes a
nivel intelectual, cultural y científico,
etc. En este campo, la actividad más
importante es la “Conferencia Internacional
para la Unidad de las Ciencias”, que se
realiza anualmente y reúne a investigadores,
científicos y profesores de alto nivel. En
la que tuvo lugar en Londres en 1974, se reunieron
140 personas, de las cuales 22 habían ganado
un Premio Nobel [9].
La organización de la
Secta
La Secta está organizada de modo sencillo:
todo el poder está concentrado en Moon,
quien ocupa el vértice de una
pirámide de colaboradores. De éstos,
hay un líder por cada país y uno por
cada comunidad dentro de éste. Cada
líder tiene poder absoluto en su nivel y
sólo está sometido a Moon.
Lo realmente interesante en este aspecto es el
conjunto de organizaciones que la Secta ha creado
en dependencia de Moon. Veamos las principales.
1) En primer lugar, naturalmente, está la “Iglesia
de la Unificación”, de la que dependen
las Iglesias de cada país, y el “Seminario
Teológico de la Unificación”,
situado en Barrytown, Estados Unidos de
Norteamérica.
2) La “Fundación Religiosa
Internacional”, dedicada al diálogo
interreligioso a fin de promover la unidad de las
religiones. Entre sus actividades están la
realización de encuentros teológicos,
la cooperación asistencial, y el desarrollo
de algunos proyectos, como el “Consejo de
religiones del mundo”, “New Ecumenical
Research Association”, “Asamblea de las
Religiones del Mundo”, la que se realiza cada
3 años; “Voluntariado de la Juventud
Religiosa”, “Conferencia Internacional
para Clérigos”, etc.
3) La “Fundación Cultural
Internacional” que, como todo lo que se
refiere a la cultura, tiene una especial
importancia. Forman parte de esta Fundación
la “Conferencia Internacional para la Unidad
de las Ciencias”, la importancia de cuyos
encuentros ya señalamos anteriormente; la “Academia
de Profesores para la Paz Mundial”, con gran
poder de convocatoria, cuya vinculación con
la Secta es poco conocida, que realizó un
importante encuentro intelectual sobre “Política,
ética y tecnología” en Santiago
de Chile en 1991, donde concurrieron algunos
destacados investigadores chilenos; la “Asociación
Internacional de Artistas”, que integra a
diversas compañías de ballet y a la
Orquesta Sinfónica de Nueva York; la “Confederación
de Asociaciones para la Unidad de las Sociedades
Americanas”, que promueve la
cooperación entre los países del
norte y del sur de América; “Asociación
para la Unidad Latino-Americana”, etc.
4) La “News World Communications”,
institución que reúne a
periódicos como el “Washington Times”,
el “New York City Tribune”, “Noticias
del Mundo” (Nueva York), “Ultimas
Noticias” (Uruguay) y otros, a los que hay
que agregar algunas revistas como “Insight”,
etc.
5) El importante “Departamento de
Economía y Finanzas”, que coordina
numerosas empresas. Algunas de éstas
controlan el 80 por ciento de la producción
mundial del Ginseng. Otras actividades
económicas realizadas por la Secta a
través de este canal comprenden la
fabricación de herramientas y armamento
ligero, la producción de titanio, la
construcción de barcos, la pesca y
elaboración de productos pesqueros, el
comercio de joyas, la administración de
hoteles (uno de los hoteles más importantes
de Uruguay, el Victoria Plaza, pertenecía en
1984 a la Secta), diversas actividades financieras
(como el Banco de Crédito del Uruguay),
etc. [10].
En resumen, este conjunto de actividades convierten
a la Secta en una de las primeras 30
multinacionales del mundo.
En conclusión, la Secta que hemos analizado
aquí es considerada peligrosa por su enorme
poder económico, por su capacidad de
infiltrar los ámbitos que podrían
estimarse más alertas a sus actividades
(científicos, investigadores, profesores
universitarios, periodistas, etc.), por la
naturaleza de su métodos de reclutamiento de
la juventud (“lavados de cerebro” –Moon
ha declarado: “Yo soy el que piensa por
vosotros y vuestro cerebro”-, sus famosos “bombardeos
del amor”), y por la destrucción de
los vínculos de los jóvenes adeptos
con sus familias. Estas son algunas de las razones
que han llevado a algunos países a
proscribirla (Alemania –que la ha clasificado
como “asociación criminal”-,
Austria, Israel, etc.). Por otra parte, aun sobre
la base de la somera exposición de la
teología de esta secta que hemos expuesto
aquí, es posible afirmar que se trata de un
conjunto de creencias judeo-cristianas groseramente
interpretadas, de filosofías de la historia
pueriles (como la que supuestamente fundamenta la
elección de Corea como tierra
mesiánica), de tendencias esotéricas,
cabalísticas u ocultistas vulgares, y de
herejías cristianas de los primeros siglos
(como todo lo relativo al modo de
transmisión del pecado original). Existe,
además, una deformación evidente de
ciertas figuras cristianas como la Santísima
Virgen, y una interpretación antojadiza y
notablemente poco refinada del sentido de la muerte
de Jesús. No puede tampoco omitirse, en una
evaluación de este credo, el conjunto de
referencias milenaristas al Comunismo, cuya
desaparición hace ya una década, como
potencia política, no ha tenido ninguna de
las consecuencias que se esperaban de ella, ni el
conjunto de elogiosas profecías referidas a
los Estados Unidos de Norteamérica,
país en que la secta se ha radicado, las
cuales no le han evitado –como quizá
esperaba- numerosos problemas con el fisco de ese
país. Por último, es imposible,
frente al inmenso poderío económico
de la secta, evitar parangonarla con el caso de
otras muchas que, en los Estados Unidos, encubren
apenas una actividad enderezada fundamentalmente al
lucro de sus líderes, “gurus” o
profetas. Quizá lo único que
diferencia a esta secta de otras igualmente
lucrativas, es la megalomanía de su
fundador, que se proclama Mesías y aspira a
la dominación sobre un mundo unificado bajo
su imperio.
[1]
Ver Guerra Gómez, Manuel. Los nuevos
movimientos religiosos. Sectas. Pamplona:
Eunsa, 1996 (2ª. Ed.), pp. 156-157.
[2]
Ver Prado O., Juan Guillermo. Sectas juveniles
en Chile. Santiago: Talleres Offset La
Nación, 1984, p. 36.
[3]
Prado, op.cit., p. 35.
[4]
Ver Galilea W., Carmen. Sectas modernas y el
contexto socio-religioso en Chile. Santiago:
Centro Bellarmino-Cisoc, 1988, pp. 24-25.
[5]
Seguimos en este análisis a Smith, R.F., sj,
“The theology of the Unification Church”, in Dossier.
Research Project on New Religious Movements.
Roma: International Federation of Catholic
Universities, 1990.
[6]
Ver Guerra, op.cit., p.167.
[7]
Ver Prado, op.cit., p. 39.
[8]
Ver Guerra, op.cit., p. 164.
[9]
Ver Prado, op.cit., p. 39.
[10]
Ver Prado, op.cit., p. 38.
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