Las páginas gráficas que anteceden a este artículo editorial en el presente número de HUMANITAS dan cuenta, aunque sea de forma somera, de cuál ha sido el recorrido de esta revista en los pasados tres lustros.
Creada por la autoridad superior de la Pontificia Universidad Católica de Chile en el curso del año 1995, lo fue, como se precisó en su momento, en atención a la necesidad de una publicación que, desde del seno de la comunidad universitaria, proyectara a la opinión pública en general un pensamiento de sello católico. Mirado el contexto general de la sociedad,
cobraban urgencia en tal sentido las conocidas palabras de Juan Pablo II: “Una fe que no se hace cultura es una fe mal acogida”. Para trazar bien su línea editorial, el Decreto de Rectoría n° 147/95, visto 2°, la definió como «un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio». Muy pronto, a través del Presidente del Consejo Pontificio de Cultura, Cardenal Paul Poupard, la Santa Sede expresó su alegría y satisfacción por lo que confió habría de ser una contribución «decisiva a la tarea de inculturación de la fe y de evangelización de la cultura en que la Iglesia tanto se juega en el momento actual».
El contacto directo con nuestros lectores proporcionado por la realización de múltiples eventos públicos en estos quince años –conferencias, presentaciones, foros, seminarios y cursos– nos autoriza a pensar que es su sentir, como lo es el de la Universidad, que aún teniendo un vasto camino por delante, se está frente a un objetivo que ha cumplido la misión que se le asignara. Las varias cartas de apoyo a diferentes iniciativas y publicaciones de HUMANITAS recibidas en estos años desde la Secretaría de Estado del Vaticano, que una vez más agradecemos profundamente, confirman por su parte el buen presagio formulado al inicio del camino por el Cardenal Paul Poupard.
Sin ser una revista para lectores especializados, HUMANITAS ha sabido mantenerse como alimento intelectual y espiritual para un público culto y serio. El privilegiado elenco de intelectuales católicos de diversas disciplinas que conforman su Comité Editorial y su Consejo de Consultores y Colaboradores, asegura al contenido de sus páginas el tratamiento actualizado de un amplio espectro de temas donde se juega de momento la relación entre fe y cultura, como asimismo un alto grado de rigor en su consideración y desarrollo.
Trabajando siempre en la huella del magisterio del Soberano Pontífice, para HUMANITAS fue motivo de inmensa alegría poder acompañar los últimos diez años de pontificado del venerado siervo de Dios Juan Pablo II, incluido el Año Santo del 2000, su jubileo pontifical en el 2003 y el primer trimestre del 2005, que culminó con su partida en la vigilia de la fiesta de la Divina Misericordia. Asimismo, los cinco primeros años de pontificado de S.S. Benedicto XVI, que se inauguraron con gran gozo en abril de 2005 y que celebramos en mayo de ese año con un número especial de tirada extraordinaria subtitulado “Escritos del nuevo pontífice en las páginas de HUMANITAS”, han reportado un no imaginado ahondamiento en temas clave del diálogo entre el Evangelio y el mundo moderno, ocasión propiciada particularmente por sus encíclicas y por algunos discursos suyos de gran importancia
histórica, así por ejemplo el que pronunciara en la Universidad de Ratisbona en septiembre del 2006.
Cuestión de particular relevancia en este diálogo entre fe y cultura para el que HUMANITAS
tuvo su origen ha sido también, por llamarlo así, el diálogo con los santos de nuestro tiempo que, desde las páginas de la revista, sus lectores han podido desplegar, hecho centralmente
vinculado a la realidad del Cuerpo Místico de la Iglesia.
En efecto, además del ya mencionado número monográfico, HUMANITAS tuvo el privilegio
de preparar otro de estas características en julio del mismo 2005, previamente a la canonización de San Alberto Hurtado, compendio de testimonios y estudios sobre su persona y su obra que obligó a una reedición en el formato de una separata de 100 páginas, cuya demanda persiste hasta hoy. Antes de ello, en octubre de 2003, había sido entretanto el momento de la Madre Teresa de Calcuta, cuando el postulador de su causa de beatificación,
P. Brian Kolodiejchuk M.C., tuvo la idea de enviarnos un estudio sobre algunas cartas que daban luz acerca de su vida interior, primicia de lo que más tarde sería su libro “Ven, sé mi luz. Las cartas privadas de la Santa de Calcuta”, conocido el año 2008, en el momento en que se desató una artificial tormenta mediática en torno a las probaciones que caracterizaron su “noche oscura del alma”.
En esa misma línea de diálogo de nuestros lectores acerca de las realidades del mundo con los habitantes del cielo, podemos ubicar también el reciente Vademécum sobre las encíclicas antropológicas de Juan Pablo II, cuya versión electrónica anunciada por agencias católicas internacionales produjo el efecto de masivas descargas desde nuestro sitio web, originadas en todo el orbe de habla hispana y portuguesa, principalmente.
Rasgo característico de HUMANITAS, que consistentemente ha ido afianzándose desde su primera presentación, es el lenguaje de la belleza como forma de comunicación. En los últimos años, y principalmente a partir de aquel hito que fue el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, el Papa ha puesto de relieve la necesidad de un ensanchamiento de los horizontes de la razón, subrayando asimismo la íntima conexión que une la búsqueda de la belleza con la búsqueda de la verdad y de la bondad. La tarea consiste, en este sentido, en ampliar el horizonte de la razón para que belleza y verdad se toquen. Debiendo hacerse conciencia, como ha expresado el mismo Santo Padre, que “una razón que quisiera despojarse
de la belleza resultaría disminuida, como también una belleza privada de razón se reduciría a una máscara vacía e ilusoria”.
El agradecimiento a Dios por estos y otros muchos dones que no habría espacio para mencionar impregna nuestras almas.