El paso de Francisco por Marruecos

Como una pequeña cantidad de levadura que la Iglesia quiere mezclar con gran cantidad de harina, ese es el auténtico sentido de la misión.

Foto de portada: El Santo Padre saluda al Rey Mohammad VI de Marruecos. Crédito: http://instagram.com/franciscus/

Este domingo culminó el viaje apostólico del Papa Francisco a Marruecos, el tercero de los cuatro viajes internacionales programados para este primer semestre. Todos estos han demostrado no solo su atención continua a las periferias y su gran interés en promover el diálogo católico-musulmán, sino también su defensa en nombre de los migrantes.

La visita a Marruecos se produce 34 años después del viaje del Papa Juan Pablo II al Reino, que tuvo lugar en 1985 y trascendió a la historia de la Santa Sede, pues con este encuentro Karol Wojtyła se convirtió en el primer Papa en dar un discurso ante jóvenes musulmanes y la primera vez que un jefe religioso musulmán, el rey Hassan II, recibía a un Papa. Para Francisco, este es el décimo país Musulmán que visita y, como Juan Pablo II lo hizo entonces, emprendió su viaje como “peregrino de la paz y de la fraternidad”.

El lema de la visita a Marruecos fue “Siervo de la Esperanza”, porque consideran al Santo Padre como el siervo de los siervos de Dios. Así también es la recuperación del título de la carta pastoral a los Obispos de la Conferencia Episcopal Regional del Norte de África (CERNA) entregada por el Papa Francisco durante la última visita ad Limina en marzo de 2015.

La pequeña comunidad de cristianos marroquíes, de solo 23 mil de 35 millones de personas del país, está compuesta por dos arquidiócesis: Tánger y Rabat, guiadas por dos arzobispos españoles, el franciscano gallego Santiago Agrelo Martínez, y el salesiano andaluz Cristóbal López Romero que ocupa la sede de Rabat desde marzo de este mismo año. La Iglesia Católica en Marruecos se pone al servicio de esta comunidad cristiana que vive su fe en medio del Islam, una comunidad formada por cooperantes, inversores, trabajadores, estudiantes universitarios, y cada vez más emigrantes en paso hacia los países del norte del Mediterráneo. En esta Iglesia al servicio del país y de los más pobres sirven 46 sacerdotes y 180 religiosas. El Papa fue también a tierra marroquí para “encontrar y animar en su camino” a esta pequeña comunidad a la que abrazó en su segundo día en Marruecos, durante la Santa Misa que celebró en Centro Deportivo Príncipe Moulay Abdellah de Rabat. En la Eucaristía participaron 10.000 personas de 60 nacionalidades diversas, a las que animó a no caer “en la tentación de creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz”, porque lo único que hacen es matar “el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos”. “Contemplando el corazón del Padre” – dijo el Pontífice – podremos redescubrirnos cada día como hermanos”.

A los miembros del clero, a los religiosos y religiosas y al Consejo Mundial de Iglesias el Papa recordó el auténtico sentido de la misión a la luz del Evangelio. Precisando que los cristianos en Marruecos son un pequeño número, el Papa evidenció que la ‘misión’ no está determinada “particularmente por el número o la cantidad de espacios que ocupan” sino que está definida por “la capacidad de generar y suscitar cambio, estupor y compasión”, por el modo en el que se vive como “discípulos del Señor”.

¿A qué se asemeja un cristiano en estas tierras? Preguntó el Papa y explicó:

Es similar a un poco levadura que la Madre Iglesia quiere mezclar con una gran cantidad de harina, hasta que toda la masa fermente. De hecho, ¡Jesús no nos escogió y nos envió para que nos volvamos los más numerosos! Nos llamó para una misión. Nos puso en sociedad como esa pequeña cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y del amor fraterno en la que, como cristianos, todos podemos encontrarnos para hacer presente su Reino.

También dedicó su viaje a los inmigrantes, acogidos y apoyados por Cáritas de Rabat. Acoger, explicó el Pontífice, también significa ofrecer mayores posibilidades de entrada segura y legal. De ahí su invitación a garantizar la protección a lo largo de las rutas migratorias, a no dar cabida a los comerciantes de carne humana y a prevenir la discriminación.

La visita del Papa Francisco a Marruecos coincidió con la celebración del octavo Centenario de la llegada de los Franciscanos a Marruecos en 1219 y del encuentro de San Francisco con el Sultán en Damieta. El abrazo entre el Papa Francisco y el rey de Marruecos nos recordaron aquel abrazo de San Francisco y el Sultán Malik al-Kamil en otoño de 1219, prototipo de un diálogo interreligioso basado en el encuentro y la amistad.

El siguiente viaje apostólico programado será al interior de Europa, con rumbo a Bulgaria y Macedonia del 5 al 7 de mayo.


Homilías y discursos del Papa en Marruecos:

► Explanada de la Torre Hasán. Sábado, 30 de marzo de 2019:
ENCUENTRO CON EL PUEBLO MARROQUÍ, AUTORIDADES, LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO

► Sábado, 30 de marzo de 2019:
LLAMAMIENTO DE SU MAJESTAD EL REY MOHAMED VI Y DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO SOBRE JERUSALÉN / AL QODS. CIUDAD SANTA Y LUGAR DE ENCUENTRO

► Sede de la Cáritas diocesana. Sábado, 30 de marzo de 2019:
ENCUENTRO CON LOS MIGRANTES

► Catedral de Rabat. Domingo, 31 de marzo de 2019:
ENCUENTRO CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS, CONSAGRADOS Y EL CONSEJO ECUMÉNICO DE LAS IGLESIAS

► Complejo deportivo Príncipe Mulay Abdallah (Rabat). Domingo, 31 de marzo de 2019:
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO


Fuentes: franciscanossantiago.org y Vatican News.

Revista HUMANITAS

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