E El Papa Francisco en Chile

Comentario a discurso del Papa en la Catedral de Santiago

leer papel digital

Tomando como texto de referencia el de Jn 21, el Papa Francisco nos llevó de la mano intentando hacerlo de la misma manera como hizo Jesús con Pedro, hace dos mil años. Quizás éramos varios de los que estábamos ahí en la Catedral que nos sentíamos como Pedro y sus compañeros, con las redes vacías … Y apareció de pronto la figura blanca del Papa, ingresando por la puerta principal de la Catedral de Santiago, caminando sonriente por el pasillo de una nave central llena de sacerdotes, seminaristas, religiosos y consagrados, hombres y mujeres … Llevábamos un buen tiempo ahí, esperando, aunque no tanto como quienes participaron en la Misa del parque O´Higgins, o el encuentro con los jóvenes en Maipú. Pero ahí estaba él, con su tono porteño, acogedor como siempre, hablándonos de forma directa, con esa capacidad tan suya de conectar. No existe la selfie vocacional, no existe … La vocación exige que la foto te la saque otro … Y creo que la sensación de cada uno de los que ahí estábamos era que la foto nos la sacaba en ese momento el Papa Francisco, porque nos hablaba como que nos conociera a cada uno. Alguien le había contado que a algunos sacerdotes y religiosas los habían insultado en el metro, o en otra parte, y él se hizo también solidario con eso, así como del dolor de quienes habían sido heridos, defraudados o abusados en su confianza por miembros de la vida consagrada. Este Papa provoca y convoca, tiene el don de poner en movimiento, de echar a andar esos procesos que quizás no muestren resultados de manera instantánea pero que apunta a más largo plazo, es un sembrador … Y creo que la peor de todas las tentaciones es quedarse rumiando la desolación … Nos advirtió sobre esto, como quien tiene la experiencia, que no es solo la suya personal, sino la de la Iglesia, desde que Pedro y los demás discípulos huyeron y dejaron solo a Jesús en el momento de la prueba …A menudo soñamos con las cebollas de Egipto y nos olvidamos que la tierra prometida está delante, no atrás, Que la promesa es de ayer, pero para mañana … La mirada del Papa está puesta en el mañana, pero con los pies puestos bien en la tierra de hoy, nos advirtió que no nos enredemos en la nostalgia, ni en la culpa improductiva, ni en la victimización … porque Jesús no se presenta a los suyos sin llagas; precisamente desde sus llagas es donde Tomás puede confesar la fe … la conciencia de tener llagas nos libera, de volvernos autorreferenciales, de creernos superiores … Las palabras del Papa, en cierta forma, nos exigen, pero al mismo tiempo nos liberan, porque el Pueblo de Dios no espera ni necesita de nosotros superhéroes, espera pastores, hombres y mujeres consagrados, que sepan de compasión … Así de simple, este Papa habla clarito … pero al mismo tiempo nos invita a mucho más …


 +BENITO RODRÍGUEZ, OSB

Revista HUMANITAS

Edificio Mide UC, oficina 316, Campus San Joaquín.
Avenida Vicuña Mackenna 4860, Macul, Santiago.