En sintonía con una misión

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“Uno de los primeros Padres de la Iglesia escribió que el Espíritu Santo ipse harmonia est, es Él mismo armonía. Solo Él es autor al mismo tiempo de la pluralidad y la unidad. Solo el Espíritu puede dar lugar a la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad, y al mismo tiempo constituir la unidad, porque cuando somos nosotros quienes deseamos constituir la diversidad, provocamos cismas, y cuando somos nosotros quienes deseamos constituir la unidad, damos lugar a la uniformidad, a la homologación”.
Jorge Mario Bergoglio

La próxima y anhelada visita a Chile del Papa Francisco trae consigo —por razones profundas que superan con mucho las de cualquier emocionado saludo de bienvenida que proclame “esta es su casa”— una cercanía y hasta una pertenencia absolutamente particulares. Pues, efec-tivamente, aparte de Argentina, su propia patria, nada puede ser más cercano en la biografía de Jorge Mario Bergoglio —hondo conocedor de las Iglesias y pueblos latinoamericanos— que la nación vecina a la suya, donde vivió además sus años de estudio como novicio jesuita.

El presente número de HUMANITAS, íntegramente dedicado a su persona y a su obra, busca profundizar, a través de los escritos de cola-boradores que conocen por su cercanía al Papa o que han estudiado con interés su magisterio o partes relevantes del mismo, el significado de este pontificado a la luz del ciclo histórico que abre el Concilio Vaticano II y del singular y trascendente momento que supone para América Latina el primer papado personificado en un pontífice proveniente de estas tierras.

Nadie duda de que el Papa Francisco será aclamado a su paso por los distintos lugares que va a visitar en Chile. A pesar del secularismo cultural y mediático imperante, la devoción al sucesor de Pedro —una de las tres “devociones blancas” y muy fuertemente arraigadas en la religiosidad popular católica: la Eucaristía, la Virgen y el Papa— se reenciende con fervor cada vez que se le ofrece una ocasión de hacerlo. La artificiosa discusión relativa a los gastos de seguridad que implicará la visita papal carece pues de realismo a vista de las aglomeraciones que se sucederán en esos días, sin contar el inmenso beneficio al alma y a la unidad de los chilenos que con seguridad traerán consigo la presencia y la voz en vivo del Pontífice.

Cuestión distinta puede ser la comprensión y recepción de su mensaje en los sectores dirigentes. Como recuerda uno de los autores de este número, ya el diario New York Times registró que “con gestos y palabras, Francisco ha confrontado a las élites una y otra vez, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella”. Estas élites, en lo que se refiere a Iberoamérica, han representado y representan, reconózcanlo o no, la vanguardia de una modernidad que —en el agudo análisis que ofrece el filósofo político, muy cercano al pensamiento del Papa, Rocco Buttiglione— provoca secularmente el entrecruce, muchas veces accidentado, de dos concepciones de ella: la anglo-protestante, que se ha impuesto; y la latino-católica, que ha sido hasta ahora superada por la primera.

Mirado desde esa perspectiva —y traduciendo lo que fue la lucha de la Iglesia frente al desvío de la modernidad que se vivió cruentamente al Este de Europa— tiene razón el mismo Buttiglione cuando escucha hoy “un eco de la lucha de Solidarnosc, no violenta y haciendo permanente-mente un llamado a la conciencia del adversario, en el tema tan presente en el Magisterio del Papa Francisco de los movimientos populares y su rol en la lucha por la justicia”.

De cara al pensamiento único que ha dominado los años y el proceso de globalización, para salvarse de “una globalización económica que consuma la substancia espiritual de los pueblos”, a las naciones iberoamericanas no les queda sino luchar por una en la cual el espíritu preceda y ordene la de la política y la economía. Una globalización ordenada, que no ignore el rol de la política. Para lo cual en ninguna fuente puede encontrarse más limpidez y claridad que en las palabras de Francisco.

En sintonía con lo que ha sido su misión durante veintidós años de circulación, hemos querido recordar, en un aparte especial de esta edición, lo que dijo HUMANITAS cuando el Papa Francisco fue elegido en 2013, y lo que se editorializó cuando entregó cada una de sus encíclicas y exhortaciones apostólicas. Es una memoria indispensable de nuestro camino, que ayuda a editores y lectores a entender el crucial momento que viviremos en enero. Asimismo, y con un propósito similar, la sección Palabra del Papa se dedica en este número a una síntesis de todo lo ya dicho por el primer Pontífice latinoamericano en cada uno de sus siete viajes apostólicos realizados al continente.

Con todo el calor y entusiasmo de nuestras almas, ponemos este trabajo en sus manos en señal de filial e incondicional homenaje.


Santiago de Chile, 3 de diciembre 2017 Fiesta de San Francisco Javier, Patrono Universal de las Misiones

Jaime Antúnez Aldunate
Director Revista HUMANITAS

 

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